Los ataques hutíes alcanzan un depósito de combustible próximo al aeropuerto de Riad

El conflicto entre los hutíes y Arabia Saudí se recrudece. Hoy, los rebeldes yemeníes aseguraron haber golpeado “objetivos sensibles” en Riad, la capital saudí, que anoche tuvo que activar sus alertas por la amenaza de ataques aéreos. Una medida inédita desde el reinicio de las hostilidades entre la milicia y la petromonarquía el pasado julio.

El Gobierno saudí no informó de daños, aunque esta mañana era bien visible una densa columna de humo negro en las proximidades del aeropuerto internacional de la ciudad. Según un periodista de la agencia AFP, el origen era un depósito de combustible de la petrolera estatal Aramco, que se había incendiado después de que se escucharan fuertes explosiones. El incidente obligó a alterar el tráfico programado en el aeródromo. Según la plataforma de seguimiento FlightRadar24, varios vuelos sufrieron cancelaciones y retrasos, incluso hasta bien entrada la tarde.

La agitación vivida en las últimas horas en Riad evidencia la apuesta por la escalada de los hutíes, que esta semana han golpeado de forma constante el territorio saudí con sus drones y misiles balísticos.

Los ataques, que tienen como principal objetivo infraestructuras energéticas, son una derivada de la guerra civil de Yemen, en la que Arabia está directamente implicada por su apoyo militar al Gobierno reconocido internacionalmente, con el que los hutíes –que cuentan con el respaldado de Irán– están enfrentados desde el 2014.

Según las autoridades saudíes, en lo que va de mes, los ataques perpetrados por los insurgentes contra el reino han causado decenas de heridos y han obligado a paralizar operaciones petroleras.

La campaña de hostilidades se desarrolla en paralelo a la ofensiva relámpago que los rebeldes están llevando a cabo en Yemen. Para sorpresa de muchos, los hutíes han conseguido avanzar con gran rapidez a lo largo de la costa del mar Rojo, lo que les ha permitido afianzar el control del estrecho de Bab el Mandeb, una vía estratégica para el tráfico marítimo de crudo que en los últimos meses había adquirido todavía más importancia a raíz del bloqueo de Ormuz por parte de Irán.

Estos avances sitúan a la milicia en una posición privilegiada para mantener el bloqueo impuesto desde julio a los buques saudíes en el mar Rojo, una medida que ha dejado a Riad sin una ruta clave de exportación de su petróleo.

Doble ofensiva

Los hutíes golpean a Arabia mientras consolidan sus avances en la costa de Yemen

Para complicar todavía más las cosas, desde la semana pasada Arabia tampoco puede utilizar su oleoducto Este-Oeste, con el que podía dar salida a su crudo sin pasar por Ormuz. La infraestructura quedó clausurada tras un ataque lanzado desde Irak, donde operan milicias chiíes afines al régimen de Teherán. Según una fuente familiarizada con el asunto consultada por Bloomberg, se espera que el oleoducto pueda volver a operar a la mitad de su capacidad en cuestión de días, y que alcance la plena capacidad en unas seis semanas.

Ante este escenario tan adverso, Riad está intentando convencer a sus aliados para que le presten ayuda para contener a los hutíes. El problema es que nadie está dispuesto a abrir un nuevo frente. Tampoco EE.UU., que, según informaba esta semana Reuters, ha llegado a un acuerdo con los hutíes para no involucrarse en el conflicto. De acuerdo con el relato de Reuters, funcionarios estadounidenses se reunieron con representantes de la milicia chií en Omán, y en ese encuentro los insurgentes afirmaron que estaban comprometidos con el alto el fuego pactado en el 2025 con Washington. Los hutíes también aseguraron que no tenían intención de atacar barcos norteamericanos ni israelíes. Su único objetivo, dijeron, eran los buques saudíes.

Esta revelación ha supuesto todo un jarro de agua fría para Riad, que, eso sí, puede hallar algo de consuelo en el apoyo simbólico de la ONU: el viernes, el Consejo de Seguridad emitió un comunicado para condenar de manera enérgica los ataques de los hutíes contra el reino.

Daniel Rodríguez Caruncho

Periodista. Redactor de Internacional de La Vanguardia.

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