La inversión extranjera en España volvió a apostar, principalmente, por Madrid, donde van a parar casi cinco de cada diez euros durante la primera mitad del 2026. Trimestre tras trimestre, el centro del país sigue siendo el principal polo de atracción para los grandes proyectos empresariales, a gran distancia del resto de territorios. En concreto, de la apuesta global de 12.446 millones de euros por parte de empresas internacionales durante el primer semestre, 5.635 millones tuvieron como destino la capital, según los datos publicados este lunes por la Secretaría de Estado de Comercio.
La fuerza centrípeta que ejerce Madrid para estos grandes proyectos empresariales apenas deja terreno para el resto de comunidades autónomas. De esta forma, la inversión bruta en Catalunya durante los seis primeros meses del año apenas fue del 19% del total, hasta 2.358 millones. La Comunidad Valenciana, con el 15%, cerró el ranking de llegada de capitales foráneos, con apenas 1.845 millones.
El principal país inversor en Madrid fue Estados Unidos, desde donde llegaron 2.058 millones entre enero y junio. A cierta distancia le sigue Francia, con una apuesta de algo menos de 1.000 millones. En cambio, a Catalunya apenas llegó inversión de EE.UU en los primeros seis meses del año, unos 155 millones, y sí destaca la apuesta por capitales de Corea del Sur, que invirtieron unos 500 millones en la autonomía catalana en el mismo periodo.
En Madrid destacó la inversión en los sectores del comercio, el deportes, las telecomunicaciones, la energía y el inmobiliario. En Catalunya, en cambio, la apuesta extranjera se centró en negocios totalmente distintos: la química y las compañías digitales.
En términos globales, la inversión extranjera se encuentra sujeta a una potente volatilidad fruto del complejo contexto internacional. Así, la apuesta por España desciende a la mitad en el primer semestre de este año en comparación con el último del año pasado, cuando se invirtieron más de 23.300 millones en uno de los mejores periodos tras la pandemia. El inicio del 2026, por tanto, no fue positivo para las apuestas empresariales en España. Si bien la misma inversión se compara con los primeros seis meses del año pasado, sí se aprecia una mejoría del 31%, pero por un motivo: el inicio del 2025 fue aún peor que este.
El principal inversor global en España en los primeros seis meses del año fue Estados Unidos. En concreto, los capitales estadounidenses crecieron un 84% hasta junio en relación al mismo periodo del año anterior. Un impulso que, según el Gobierno, demuestra el interés que sigue despertando España entre grandes empresas y fondos estadounidenses, que invirtieron 2.857 millones hasta junio. Las principales apuestas fueron el deporte, el transporte terrestre y la industria química. El choque entre los gobiernos estadounidenses y español, por tanto, no frena la apuesta de las empresas que quieren cruzar el charco y apostar por nuestro país.
El principal país inversor en Madrid fue Estados Unidos; en cambio, a Catalunya apenas llegó inversión estadounidense
En cuanto a los sectores españoles más atractivos para los inversores en nivel global destacan el comercio al por mayor, que acapara hasta junio 1.458 millones provenientes del extranjero; la energía, con 1.189 millones; y el inmobiliario, con 1.098 millones.
Estos datos, en opinión del Ministerio de Economía, son “una señal clara de confianza en nuestra economía, en nuestro tejido productivo y en las oportunidades que ofrece España”. El departamento dirigido por Carlos Cuerpo destaca el comportamiento de la inversión ‘greenfield’, vinculada a la puesta en marcha de nuevos proyectos y capacidad productiva, que crece más de un 52%. En el primer semestre del 2026, casi uno de cada tres euros de inversión extranjera directa se destinó a proyectos greenfield y brownfield (30,5%).
El Gobierno lleva tiempo destacando que España es en el 2026 el cuarto país del mundo que más proyectos de inversión extranjera recibe. Solo le superan Estados Unidos, Reino Unido e India. “Es un dato especialmente relevante porque refleja la capacidad de España para atraer inversión productiva y proyectos que contribuyen a reforzar nuestro tejido empresarial y nuestra posición en las cadenas de valor internacionales”, añade Economía.
