El presidente de EE.UU., Donald Trump, dejó a entender este lunes que ha habido “fraude” en las presidenciales de Brasil, en las que el Lula da Silva se impuso el domingo al ultraderechista Flávio Bolsonaro, que no ha reconocido su derrota.
“Tiene una pinta terrible. Me pareció terrible. Quiero decir, no tomé partido, pero parecen otras elecciones fraudulentas”, declaró a la prensa Trump, subrayando que no tomó partido por ninguno de los dos candidatos. Trump, sin embargo, llegó a subir los aranceles a Brasil hasta un 25% para perjudicar a Lula tras una visita de Flávio Bolsonaro a Washington este año.
Y Trump saludó “la gran victoria” de Flávio Bolsonaro en la primera vuelta de las presidenciales el pasado 4 de octubre.
China, principal socio comercial de Brasil desde el 2009, se apresuró a felicitar a Lula
Según el diario brasileño A folha de Sao Paulo, el silencio inicial de Trump el lunes era un favor al candidato perdedor, pues la Casa Blanca atendió las quejas del ultraderechista y detuvo la publicación del comunicado oficial que reconocía la victoria de Lula.
El éxito de Lula supone un freno a la ola ultraderechista en América Latina, tras la llegada al poder de Javier Milei en Argentina en el 2023, y continuada después por Paz en Bolivia, Kast en Chile, Asfura en Honduras, Fernández en Costa Rica, Fujimori en Perú y De la Espriella en Colombia.
Brasil era la última pieza del rompecabezas para expandir la influencia de la administración Trump en lo que Washington denomina el hemisferio occidental. En cambio, China, que es el mayor socio comercial de Brasil desde el 2009, se apresuró a felicitar a Lula.
El veterano sindicalista impedirá que EE.UU. pueda sumar a la primera economía latinoamericana a su bloque de aliados regionales y mantendrá a Brasil al margen del Escudo de las Américas, una iniciativa de cooperación impulsada por Donald Trump para poder intervenir militarmente en el continente para perseguir al “narcoterrorismo” y contrarrestar la influencia de China en la región.
El otro referente de la izquierda latinoamericana, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, calificó de “bocanada de aire fresco” para el continente la victoria de Lula da Silva frente al senador ultraderechista Flávio Bolsonaro.
La UE se felicita por la reelección, que salva el acuerdo con Mercosur que había cuestionado Bolsonaro
El resultado en Brasil también ha aliviado a la cúpula de la Unión Europea. Bruselas ha celebrado la reelección del candidato progresista y la ha definido como una victoria de “la democracia y el multilateralismo”, en palabras de Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, que ha prometido trabajar juntos por un “comercio libre y abierto”, un “orden global basado en reglas” y “grandes ambiciones para el clima”.
El papel de Lula ha sido clave en la reciente firma del acuerdo de libre comercio entre el bloque comunitario y el Mercosur, cerrado a principios de año tras más de dos décadas de negociaciones. Existía el temor en Bruselas de que Bolsonaro pusiera en peligro el pacto, después de que el aliado de Trump pidiera liberar a Brasil de las “cadenas” del Mercosur.
El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha hablado ya por teléfono con el mandatario brasileño para felicitarle, al igual que el presidente francés, Emmanuel Macron, que le dio sus “más sinceras felicitaciones” y habló de reforzar la asociación estratégica entre ambos países.
En España el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha celebrado la gran victoria del Partido de los Trabajadores y ha manifestado su deseo de que suceda la misma “remontada del progresismo global” en las elecciones generales del 29 de noviembre.
