Tambores de guerra en la víspera de las elecciones en Israel

En vísperas de unas elecciones clave para el futuro de Israel y de Oriente Medio, y, posiblemente, en vísperas de una nueva guerra, los matcha y los iced americano son servidos con diligencia en una cafetería de moda en el centro de Tel Aviv. El clima veraniego acentúa una sensación de paz hecha de papel cartón.

En la terraza, un grupo de amigos mantiene una conversación a todo volumen. “Deberíamos acabar con todos los árabes de este país”, exclama un joven, potencial votante de los partidos de extrema derecha. El insulto llega a oídos de una chica sentada en la mesa de al lado. “Este es un lugar público, y no puedes hablar de esa forma aquí”.

La tranquilidad estalla por los aires con una discusión a gritos. Al final, el chico israelí decide marcharse. “Como puedes ver, estos son días tensos”, explica a este diario Naomi, la argentino-israelí que coprotagonizó el incidente. “Estamos en Jafa, un barrio con población palestina, y este no debería ser el espacio para esos discursos racistas”.

Judíos ultraortodoxos, el pasado domingo en el mitin de cierre de campaña del partido Judaísmo Unido de la Torá 
Judíos ultraortodoxos, el pasado domingo en el mitin de cierre de campaña del partido Judaísmo Unido de la Torá ILIA YEFIMOVICH / AFP

Estas elecciones ponen a votación la gestión de Beniamin Netanyahu, que ha enfocado el final de su campaña lejos de Cisjordania, Gaza, e incluso de los debates internos de la sociedad israelí. En una publicación en redes, un Tel Aviv diseñado por inteligencia artificial sufre un “segundo holocausto” a manos de una bomba nuclear iraní.

El primer ministro, que busca renovar su mandato, ha alimentado en las últimas semanas el mensaje de que el régimen de los ayatolás prepara una nueva ofensiva antes de los comicios, previstos para este mismo martes. El plan del líder del Likud, segundo en las encuestas después de Gadi Eisenkot, es atacar primero.

El mismo Donald Trump frenó ese impulso belicista hace unas semanas, y pidió a su aliado israelí que esperara hasta después de las elecciones de medio mandato en Estados Unidos, según informaron medios de Washington. En las últimas horas, y con las urnas listas en los centros de votación, la prensa israelí reveló un nuevo intento de Netanyahu de ordenar una acción militar que, según la cúpula de Defensa, podría desatar un enfrentamiento inmediato con Irán.

Según el canal israelí Canal 12, el jefe del Estado Mayor, Eyal Zamir, se resistió a ejecutar la orden, cuyos detalles no han trascendido por la censura militar. El general pidió más deliberaciones y un documento firmado por el primer ministro que acreditara la cobertura legal de la operación.

El choque se hizo evidente el domingo en la base aérea de Palmahim, ubicada en un parque natural a orillas del Mediterráneo, un paisaje idílico a escasos kilómetros de la franja de Gaza. Según la cadena, el ambiente de la reunión fue “extremadamente agrio”. En la cúpula militar preocupa que el Gobierno quiera utilizar la amenaza iraní en beneficio electoral.

Netanyahu tachó la información de “tonterías” y negó cualquier pelea con Zamir. Horas antes, frente a una batería antimisiles Arrow en la misma base, había lanzado una nueva advertencia a Teherán. “No nos pongáis a prueba. Sufriréis golpes desproporcionados”.

La oposición cerró filas con el general. “Netanyahu, te estoy vigilando”, escribió Eisenkot en la red social X. El ultranacionalista Avigdor Lieberman fue más allá. “No tengo ninguna duda de que intenta arrastrar a Israel a una acción militar para impedir las elecciones. Es equivalente a una traición”.

Parte de la sociedad israelí quiere castigar a Netanyahu en las urnas. Tres años después del 7 de octubre, el primer ministro sigue bloqueando una comisión estatal de investigación sobre los fallos que permitieron el ataque de Hamas. El sábado, más de 100.000 personas, según los organizadores, se manifestaron en los aledaños de la plaza de los Rehenes de Tel Aviv para pedir un cambio de gobierno. “Sólo pedimos un gobierno que proteja a los israelíes, y para ello Bibi (apodo de Netanyahu) tiene que marcharse”, aseguró a La Vanguardia Avigdor, uno de las manifestantes.

Las últimas encuestas dibujan un empate sin mayoría. El sondeo del diario israelí Times of Israel otorga 23 escaños a Yashar, el partido de Eisenkot, y 21 al Likud. La media de los canales 11, 12 y 13 que elabora el diario israelí Haaretz deja al bloque de Netanyahu con 50 diputados y a la oposición sionista con 54, lejos ambos de los 61 que marcan la mayoría absoluta en una knéset de 120 escaños.

La llave la tienen los partidos árabes, que rondan los 14 escaños. Si la oposición quiere derrotar a Netanyahu, necesita pactar con ellos, algo que la mayoría de sus líderes mira con reticencia. Sólo una vez en la historia de Israel un partido árabe, Ra’am, ha formado parte de una coalición de gobierno, en 2021.

Mañana, un Israel convulso vota sin saber si alguien decidirá lanzar misiles y, en lugar de acudir a las urnas, tendrá que regresar a los refugios antiaéreos.

Helena Pelicano Gómez

Colaboradora de La Vanguardia en Oriente Medio. Anteriormente, pasó por la delegación de El Cairo de la Agencia EFE y el Parlamento Europeo

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