La llegada de ciudadanos de otros países a Catalunya también está cambiando el perfil del trabajador autónomo, un colectivo cuyo ligero aumento se explica principalmente por las nuevas altas de personas extranjeras. Así lo pone de manifiesto el último informe Situació del treball autònom a Catalunya presentado este miércoles por el Consell de Treball, Econòmic i Social de Catalunya (CTESC), el órgano consultivo de la Generalitat del que forman parte patronales y sindicatos.
Según el documento, los trabajadores por cuenta propia extranjeros aumentaron un 5,4% en 2025, hasta los 107.511, frente al tímido avance del 1,1% del conjunto del colectivo. Entre los autónomos de nacionalidad española, el crecimiento fue prácticamente plano, del 0,2%. A finales de 2025, Catalunya sumaba 574.315 afiliados por cuenta propia, que representan casi el 15% del empleo del país.
De esta manera, el peso de los extranjeros ya alcanza el 15,7% de todos los autónomos catalanes. La mayor parte de estos trabajadores por cuenta propia proceden de países extracomunitarios (67,5%), precisamente el grupo que más ha crecido, con un repunte del 5,7%. En el caso de los nacidos en estados de la Unión Europea, estos crecieron un 4,8%. El consejero del CTESC en representación de CCOO de Catalunya y ponente del informe, Albert Ferrer, ha destacado que la presencia de autónomos extranjeros varía mucho según la comarca y va del 5% de la Alta Ribagorça a prácticamente un 30% en el Barcelonès. En general, su peso es más alto en las zonas costeras que en el interior.
La presencia de autónomos extranjeros varía del 5% de la Alta Ribagorça a prácticamente un 30% en el Barcelonès
Preguntado por el efecto de la regularización extraordinaria de migrantes en el colectivo autónomo, Ferrer ha admitido que es “difícil negar” que la medida tendrá un impacto, dado que ya se están apreciando cambios en las estadísticas de afiliación a la Seguridad Social.
El colectivo autónomo, incide el informe, está aún muy condicionado por el envejecimiento de parte de sus profesionales y la pérdida de afiliaciones en sectores tradicionales como la agricultura y la industria. El CTESC ha remarcado que el autoempleo se ha “terciarizado” y “urbanizado”: cuatro de cada cinco autónomos catalanes ya trabajan en el sector servicios (77,8%), una proporción que era del 75% hace diez años.
Respecto a las diferencias entre géneros, Ferrer ha explicado que las mujeres autónomas han aumentado un 1,5% en el último año, por encima del 0,9% registrado entre los hombres. Aun así, ha reconocido que hay “margen para una mayor feminización”, ya que estas suponen el 36,9% del total de los autónomos, pero representan el 47,9% del conjunto del empleo catalán.
El presidente del CTESC, Ciriaco Hidalgo, ha defendido la urgencia de garantizar la protección social para un colectivo “con una realidad cada día más diversa y plural”. En este sentido, Ferrer ha recordado que la pensión media de los autónomos (949,9 euros) es un 36,7% inferior a la de los afiliados al régimen general (1.499,7 euros). Otro de los síntomas de esta mayor vulnerabilidad es que, pese al alto volumen de peticiones para acceder a la prestación por cese (el llamado “paro de los autónomos”, que estos reciben cuando cierran su negocio por causas involuntarias), más de la mitad de estas resoluciones continúan siendo desfavorables.
