
El presidente Pedro Sánchez se desplazó este jueves a Harvard en el área del gran Boston y última etapa de su periplo estadounidense, tras tres días de estancia en Nueva York con motivo de su participación en la Asamblea General. En ese acto académico insistió en su cruzada contra los todopoderosos desarrolladores de la inteligencia artificial y la paradoja de que “humanizan a las máquinas y deshumanizan a las personas”.
En una de las más prestigiosas universidades de EE.UU. cuna de grandes investigadores por el bien de la humanidad, pero también de empresarios poco escrupulosos como Mark Zuckerberg, creador de Facebook y todo lo que conllevan las redes sociales, el jefe del gobierno de España les pidió a los estudiantes unirse a la lucha contra las pretensiones de los tecno oligarcas, a los que dijo que no hay que creer “ni de coña” cuando reclaman que se confíe en ellos, y consideró España un laboratorio de medidas para hacerles frente.
Por esos pidió ayuda a esos universitarios, que son el futuro. “Sois actores cruciales en esta lucha, así que, por favor, no dejéis que esta gran corporación os deslumbre con su dinero, sus falsas promesas de prosperidad universal y sus discursos catastrofistas. No les creáis cuando dicen que esta tecnología es demasiado compleja, demasiado rápida, demasiado global o demasiado valiosa como para ser controlada. Todas las generaciones de magnates han esgrimido el mismo argumento, y todas ellas acabaron siendo derrotadas por la misma fuerza: la voluntad del pueblo”. Esas tecnológicas no pretenden “más que esclavizar”.
Su participación en el foro organizado por el Kennedy Center de este centro universitario, donde lamentó que esas empresas se están convirtiendo en oráculos bajo “el control de unos pocos que desprecian públicamente las instituciones democráticas, las leyes y los valores liberales que han guiado a las sociedades desde el final de la Segunda Guerra Mundial”, se vio torpedeada por las preguntas de tres estudiantes a los que se les dio la palabra y pusieron el foco en los casos de corrupción que envuelven al partido del gobierno y a la propia familia del presidente, entre otros asuntos poco favorables para él.
“Soy estudiante de tercer año de universidad e investigador en seguridad de la inteligencia artificial. Estoy de acuerdo con muchos de los puntos que ha planteado sobre la inteligencia artificial y sobre cómo el dinero suele ejercer una influencia corruptora en la política. En ese contexto, tengo mucha curiosidad por preguntarle por el hecho de que su esposa, su hermano, su ex fiscal general, su ex jefe de gabinete y la asistente personal de su esposa se encuentran entre las personas implicadas en nueve investigaciones diferentes por corrupción que están actualmente abiertas en torno a su Gobierno”, se arrancó el estudiante.
“Algunas personas están en prisión en relación con estos casos. Algunas están siendo juzgadas. Algunas están imputadas. Y, por eso, me interesa saber, en el contexto de esta conversación sobre cómo recuperar la confianza en el Gobierno y cómo desprenderse de la percepción de que el Gobierno está influido por dinero de origen opaco, cómo se ve usted a sí mismo y cómo ve a su Gobierno en un momento en que, según las encuestas de opinión de la Comisión Europea, muchos españoles creen que usted es una de las razones de la corrupción en España”, remató.
“Gracias por esta pregunta”, se arrancó Sánchez en este acto emitido por streaming. “Diría que, por supuesto, sufrimos algunos casos de corrupción y creo que, cuando ocurre, independientemente del país de que se trate, lo que se debe pedir al Gobierno es que responda de manera eficaz. Y eso es lo que hice con los casos de corrupción que son ciertos y que, lamentablemente, afectan a mi Gobierno y a mi partido”, reconoció.
Y matizó. “Esa es una parte, y hay otra, que me lleva a mi familia, a mi esposa y a mi hermano. Y lamento decir que esos no son casos ni escándalos de corrupción, son otras cosas. Y, para mí, creo que la oposición y algunas asociaciones de extrema derecha han cruzado algunas líneas rojas que me llevan a una reflexión que quisiera compartir con usted. Ser primer ministro o político es gratificante porque uno puede hacer muchas cosas por su país, y estoy orgulloso de decir que he hecho muchas cosas por mi país, y ahí están los resultados, las pruebas y los hechos”, insistió.
“Pero sufrir estos ataques personales es muy difícil de asumir y es mucho más difícil porque un joven estudiante como usted ya los condena y dice que mi hermano y mi esposa son culpables, y eso no es justo, porque no lo son. Es otra cuestión, que me lleva a la política sucia, pero no a la corrupción”, recalcó.
Sánchez había criticado hacía solo unos minutos el discurso que Donald Trump pronunció el martes ante Naciones Unidas, porque había sido ideológico sin base en los hechos. Si bien es indiscutible que su esposa, Begoña Gómez, goza del amparo de la presunción de inocencia porque todavía no ha sido juzgada, su hermano, David Sánchez, exonerado por el tribunal de tráfico de influencias, fue condenado a nueve años de inhabilitación por un delito de prevaricación administrativa debido a las supuestas irregularidades en su contratación en la Diputación de Badajoz, en 2017.
Luego llegó otra pregunta incómoda. “Soy estudiante de posgrado aquí, en Harvard. Usted nos ha advertido sobre los crecientes peligros de un desarrollo tecnológico descontrolado y guiado por actores no estatales. Por desgracia, como admitió su Gobierno hace un par de años, esos peligros ya le han afectado. Más concretamente, su teléfono y el de otros tres miembros de su Gobierno fueron pirateados por el virus Pegasus. Meses después de este ataque informático, usted revirtió 40 años de neutralidad española respecto al Sáhara Occidental y, más recientemente, defendió a Marruecos después de la invasión de Ceuta, incluso después de haberla denunciado inicialmente como una violación de la integridad territorial de España”.
Tras esa introducción, la cuestión: “Si la tecnología puede moldear el rumbo e incluso amenazar la existencia de las democracias, ¿qué nos garantiza que el impacto que este ataque informático pudo o no haber tenido sobre usted, y que puede estar teniendo ahora sobre sus políticas, no está influyendo en sus acciones cotidianas al frente de la democracia española?”.
“Es cierto que fuimos hackeados por Pegasus. No sabemos quién lo hizo, pero el caso está siendo investigado y lo denunciamos ante la Audiencia Nacional. No sabemos quién fue el actor, estatal o no estatal, que pirateó nuestros dispositivos móviles”, señaló Sánchez.
“Quizá sepan que se me puede criticar por muchas cosas como primer ministro, pero no creo que mis decisiones políticas demuestren que dependo de alguien o que no defiendo aquello que considero que merece la pena en interés de mi pueblo y de mi país. Y eso me lleva a la segunda pregunta: el Sáhara Occidental. Llevamos más de 50 años atrapados en esta situación y en esta crisis. Marruecos, Estados Unidos y muchos otros países de Europa, solo hay un país que no apoya una resolución de la ONU respecto a esta opción de contar con una región autónoma dentro de Marruecos, el Sáhara Occidental. Solo uno (Rusia). El resto de los países europeos, también España, apoyan esta resolución de la ONU y trabajan para encontrar una solución diplomática en el marco de esta resolución para el Sáhara Occidental”, continuó.
“Mientras tanto, solo quiero compartir con ustedes que el primer país más comprometido con la financiación de ayuda humanitaria para el pueblo del Sáhara Occidental es España, bajo este Gobierno progresista”, aclaró.
“La tercera pregunta que me ha planteado. Entiendo que ustedes puedan no confiar en lo que digo, pero miren lo difícil que es para mí, o para cualquier otra persona, la siguiente reflexión. ¿Por qué tendría que defenderme de noticias falsas o de desinformación como esta cuestión de Pegasus? Lo denuncié ante los tribunales de justicia. Si alguien tiene otros datos u otra información, por favor, que los haga públicos porque yo no puedo defenderme”, remató.
Y hubo una tercera cuestión comprometedora. “Soy estudiante de máster en la Kennedy School. Quería aprovechar un momento para celebrar su defensa de la agenda democrática en este espacio y su advertencia sobre las tecno-oligarquías. Quiero preguntarle por una élite que es algo más pequeña, pero no menos oligárquica ni menos autoritaria, el régimen de Maduro en Venezuela, ahora dirigido por Delcy Rodríguez, que sigue negándose a convocar elecciones libres en Venezuela. Incluso después de los acontecimientos del 3 de enero, con la captura de Nicolás Maduro, todavía no tenemos una fecha para unas elecciones presidenciales, y creo que podemos estar de acuerdo en que ya es más que necesario si queremos tener una verdadera democracia”, apuntó en la introducción.
“En medio de todo esto hay miembros incluso de su propio partido político, como el expresidente Zapatero, que mantienen estrechos vínculos políticos con el régimen de Maduro y presuntos vínculos financieros con el régimen de Maduro. Creo que esto no encaja con la agenda que usted está defendiendo aquí. Por eso quiero preguntarle, en este espacio, si aprovecharía este momento para pedir unas elecciones presidenciales libres en Venezuela y distanciarse de figuras como el expresidente Zapatero”, señaló.
Sánchez replico hablando de la aprobación de la ley de amnistía para los migrantes, que ha permitido regularizar hasta junio la situación de 1,2 millones personas, una decisión política que describió como “poco habitual lamentablemente hoy día en Europa y en todo el mundo”. Incidió que la primera nacionalidad que se había visto beneficiada era Colombia y la tercera, Venezuela.
“Desde que estoy en el cargo, hemos concedido permisos de residencia por razones humanitarias a más de 200.000 venezolanos en España, y se me acusa porque no defiendo la causa de una Venezuela democrática. No, yo no reconocí los resultados electorales de Maduro. Siempre defiendo unas elecciones libres en Venezuela, pero, al mismo tiempo, digo que el futuro de Venezuela tiene que ser decidido por el pueblo venezolano”, sentenció, frase que recibió una fuerte ovación y puso el punto final, sin réplica alguna de Sánchez al tema del expresidente José Luis Rodríguez Zapatero.

