La fe burguesa en el “catalanismo político”

El ya seguro e inminente retorno de Carles Puigdemont, tras el pasmoso rechazo del Tribunal Supremo a aplicar la ley de Amnistía aprobada por el Congreso, ha generado un estado de ebullición en el mundo empresarial catalán, que ve más cerca su pretensión de acometer, con Junts como eje central, la reconstrucción del espacio de centroderecha catalanista que había ocupado la Convergència de Jordi Pujol. Las organizaciones empresariales siguen con mucha atención los movimientos que se están produciendo en la galaxia que rodea a la formación política independentista y en primer lugar los del propio Puigdemont. También creen que si alguien puede contener el ascenso de la ultraderecha de Aliança Catalana, a la que sus encuestas también auguran un inusitado crecimiento, es su formación. Catalanismo en Barcelona, PP en Madrid.

El objetivo de la elite empresarial es “reconstruir el catalanismo político”, palabras que el presidente de Foment, Josep Sánchez Llibre emplea a menudo con sus interlocutores. Él mismo proviene de ese espacio, en su condición de exdirigente de UDC, socio tradicional del partido de Pujol y exportavoz en el Congreso de esa alianza, CiU. Y en el intenso intercambio de ideas que se está desarrollando estas semanas en amplios círculos políticos y empresariales, Sánchez Llibre ha dejado claro que su primera apuesta es Junts con Puigdemont a la cabeza. Y que la condición para esa evolución es que el líder independentista vuelva a Catalunya y que en torno a Junts se agrupen todos los interesados en recrear ese espacio.

Grandes empresarios y financieros en Madrid, que han expresado interés en participar en ese proceso de reconstrucción del centro catalán, consultados por este diario, aseguran haber recibido ese mismo mensaje cuando se han dirigido al dirigente de Foment.

Edificio de Foment del Treball
Edificio de Foment del TreballMané Espinosa

Otras asociaciones empresariales catalanas también comparten esa orientación del líder de la gran patronal catalana, como en el caso de Femcat, de índole soberanista y con socios de tamaño medio, que preside Tatxo Benet, expresidente de Mediapro. Empresarios vinculados esa asociación han destacado que su meta es la prosperidad de Catalunya y en la “medida que esos también son los objetivos de Junts, tenemos coincidencia de valores”.

En buena medida, es el criterio también entre sectores vinculados a la candidatura que venció en las últimas elecciones a la Cambra de Barcelona, encabezada por su actual presidente, Josep Santacreu. Se trata a su vez de empresarios y ejecutivos también vinculados a Femcat y entre los que destacan nombres relevantes como Pau Relat, presidente de la Fira y primer ejecutivo de MAT Holding y Eloi Planes, presidente de Fluidra y del Instituto de la Empresa Familiar.

El choque de Puigdemont con Orriols es seguido con interés en los salones nobles catalanes

Aunque en todos estos casos existe menos coincidencia con Foment sobre la aportación de la figura de Puigdemont, pues algunos cuestionan su papel tras el referéndum del 1 de octubre del 2017 y la línea política, que consideran intransigente e irresponsable, que ha impuesto a Junts desde su residencia en Waterloo.

En cualquier caso, desde principios de septiembre en el entorno de Puigdemont comenzó a considerarse irreversible que el Tribunal Constitucional iba a resolver en pocas semanas el embrollo de la amnistía. El político retornará, posiblemente el próximo mes de octubre, habrá residido casi nueve años en Bélgica, en el corazón de la Europa política y en última instancia gracias al dictamen favorable de la justicia europea, que se ha impuesto al refractario poder judicial español. Más consciente de la importancia de Europa.

En este contexto, se ha escrutado con más detenimiento el impulso de Puigdemont al choque abierto de Junts con la Aliança Catalana (AC) de Silvia Orriols, la alcaldesa ultra de Ripoll, quien precisamente se había aupado a ese cargo tras el rechazo de Junts a sumarse a un pacto alternativo con el PSC, ERC y la CUP. Esta semana, Junts ha arremetido con dureza en el Parlament contra AC tanto por su felicitación al partido ultra filonazi y antieuropeísta AfD, tras su victoria en las elecciones en el land de Sajonia-Anhalt, como por un voto conjunto con Vox relacionado con insultos de un diputado de este último grupo al expresident Lluís Companys.

En los salones nobles del poder económico catalán se observa con buenos ojos ese giro, que esperan se convierta en una crítica radical a la política antiinmigración de AC. Echan de menos la contundencia que, piensan, habría exhibido el Jordi Pujol de hace unas décadas en las actuales circunstancias. Las organizaciones gremiales catalanas han apoyado, a diferencia de sus pares en Madrid, el proceso de regularización impulsado por el Gobierno de Pedro Sánchez. Y notan como el atractivo de AC crece a su alrededor.

Grandes empresarios y financieros de Madrid también quieren recuperar el centro derecha catalán

Asimismo, en las últimas semanas, el líder independentista parece haber impuesto a su partido un aumento de su actividad visible, especialmente en el Congreso. Esta semana ha trascendido que desde el retorno de las vacaciones de verano el grupo parlamentario de Junts en el Congreso, encabezado por Míriam Nogueras, había hecho llegar al Gobierno sus propuestas en materia de vivienda, actualmente en fase intensa de negociación con vistas al Consejo de Ministros del próximo martes. Pendientes de cuál se la opción de voto final de los independentistas, ven positivo que el centro derecha catalán juegue un papel relevante en lo que quede de legislatura.

Otro episodio que no ha pasado desapercibido: el acuerdo en el Ayuntamiento de Barcelona, que preside el socialista Jaume Collboni, con Junts apoyando, junto a ERC, la propuesta de Jordi Valls, teniente de alcalde de Economía y Hacienda, sobre la tasa turística para los cruceristas. En este caso, por las siempre frustradas expectativas empresariales de que se concrete la sociovergencia, un compromiso entre socialistas y Junts que permita avanzar su agenda económica. Para los implicados, lo de la tasa permite pensar en una geografía variable, no en un acuerdo estable de las dos formaciones.

Manuel Pérez Arias

Adjunto al director de La Vanguardia. Periodista especializado en información económica

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