
Rusia lanzó anoche una gran ofensiva contra la infraestructura energética de Kyiv y zonas aledañas, como preludio a otra campaña invernal destinada a minar las condiciones de vida de los ucranianos.
“Desde el verano, prácticamente no ha habido un solo día en que el enemigo no haya atacado la infraestructura energética. Pero este ataque masivo y combinado se ha producido por primera vez desde el final de la última temporada de calefacción”, denunció hoy el primer ministro de Ucrania, Serhii Koretskyi.
Kyiv teme que se repita el escenario del invierno pasado, cuando Rusia bombardeó las instalaciones energéticas del país en un intento por forzar la capitulación de un país que se encuentra inmerso en una guerra a gran escala desde el 2022.
Moscú utilizó cerca de 190 drones y misiles balísticos en su ataque nocturno, el cual causó la muerte de cinco personas, entre ellas un niño, según informó el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski. El alcance de los daños sobre la infraestructura energética no se conoce, pero la compañía eléctrica DTEK detalló que sus trabajadores habían restablecido el suministro a 8.000 hogares.
Rusia reconoció haber llevado a cabo esta ofensiva nocturna, y afirmó que había alcanzado un centro de datos en la capital que daba soporte a las fuerzas armadas ucranianas, varias centrales eléctricas en la región de Kyiv, un complejo industrial en la región de Odesa y la infraestructura portuaria de Izmail.
Los ataques se produjeron tras semanas de bombardeos casi constantes, ante los cuales Ucrania cada vez tiene menos capacidad de reacción debido a la escasez de interceptores. En ese sentido, Zelenski quiso agradecer hoy la reciente entrega de nuevos sistemas de defensa aérea. “Cada misil interceptor salva vidas. Y cuanto más nos acercamos al invierno, más necesitamos esta protección”, enfatizó.
La ofensiva de anoche también tuvo consecuencias para los países vecinos: un dron cruzó el espacio aéreo de Moldavia y explotó cerca de la aldea oriental de Hirbovet, mientras que Rumania y Polonia, miembros de la Unión Europea y la OTAN, desplegaron aviones militares. Los vuelos en los aeropuertos polacos de Lublin y Rzeszów fueron suspendidos temporalmente.
Mientras tanto, sigue sin atisbarse el final de un conflicto que ya es el más mortífero en Europa desde la Segunda Guerra Mundial. El pasado sábado, el ministro de Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, declaró ante la Asamblea General de la ONU que su país estaba dispuesto a lograr sus objetivos militares en Ucrania, “sin importar las circunstancias”.
Por su parte, el canciller alemán, Friedrich Merz, dijo el martes que Rusia “no está en absoluto interesada en conversaciones serias” para alcanzar un acuerdo de paz.
