
Cuando Felipe VI llegó a primera hora del día de ayer al Congreso de los Diputados para inaugurar el XII Foro Parlamentario Iberoamericano, desde el palacio de la Zarzuela habían comunicado minutos antes que él y la Reina viajarán a Ceuta y Melilla los próximos 13 y 14 de octubre. “Ya se conocen las fechas (del viaje). ¿Le hace ilusión?”, le preguntaron nada más llegar. “Como siempre”, contestó.
Felipe VI no ha estado nunca en Ceuta y Melilla. Él siempre ha querido ir, pero desde que fue proclamado Rey en 2014 no ha podido hacerlo porque los diferentes gobiernos no lo han visto oportuno. Tras la entrada masiva de 70.000 inmigrantes desde Marruecos el pasado mes de julio, los Reyes volvieron a insistir al Gobierno en su interés por visitar Ceuta y Melilla. Desde entonces, el palacio de la Zarzuela y la Moncloa han ido proponiendo fechas para la visita, que finalmente se ha fijado para un día después del 12 de octubre -día de la Fiesta Nacional- y que se ha anunciado antes de que los Reyes inicien su viaje de Estado a Finlandia el 5 de octubre.
La visita será la primera de un jefe del Estado a Ceuta y Melilla en 20 años, ya que la última fue la de Juan Carlos I y la Reina Sofía en noviembre de 2007. Si Felipe VI ha tardado doce años en visitar estos territorios que Marruecos reclama como suyos, sus padres tardaron 32 desde su proclamación en 1975, lo que muestra la presión histórica que ejerce Rabat y el miedo desde Madrid a que cualquier gesto con las dos ciudades tenga represalias por parte de Marruecos y desencadene una crisis con consecuencias diplomáticas, económicas, migratorias y en materia de seguridad como las que actualmente afectan a Ceuta, a toda España y también a Europa.
Cuando los Reyes pisen en doce días Ceuta y Melilla, se pondrá fin a esta anomalía y ellos podrán estar junto a los ceutíes y melillenses y trasladarles el apoyo de la Corona y el de todos los españoles. De ahí que a Felipe VI le haga “mucha ilusión” este viaje, según remarcaron fuentes de la Casa del Rey ayer por la tarde en el Foro de La Toja. Porque estar en Ceuta y Melilla supondrá un paso adelante en la normalización de la presencia del jefe del Estado en estas ciudades españolas y también para dar que los propios ceutíes puedan recuperar la normalidad.
Con su presencia en Ceuta y Melilla, el Rey cumplirá con la promesa que le hizo a Jesús Vivas en agosto en Marivent, cuando expresó al presidente de Ceuta su compromiso de viajar a la ciudad. Según fuentes de La Vanguardia, después de esta “habrá más visitas” porque desde la Casa del Rey quieren normalizar la presencia de la Corona en estos territorios.
Una fecha consensuada
Entre la Zarzuela y la Moncloa se mantiene una comunicación constante y cierta coordinación, como se vio ayer, cuando minutos después de que la Casa del Rey informase de las fechas de la visita el Gobierno se sumó al comunicado difundiendo exactamente el mismo mensaje de texto, que remarcó además ese diálogo entre el Ejecutivo y la Corona al decir que la visita “ha sido consensuada por el Gobierno y la Casa Real”. Dijeron, además, que en los próximos días se dará a conocer la agenda que desarrollarán los Reyes allí.
Tras el estallido de la crisis el 31 de julio, el Gobierno de Pedro Sánchez no consideró oportuno que el Rey viajara a Ceuta. Hubo un cruce de propuestas de fechas, pero ninguna encajó, hasta que finalmente se ha abierto una ventana de oportunidad después del 12 de octubre. Tras consultar diferentes fuentes, parece que a los Reyes les hubiera gustado ir mucho antes y que el Gobierno habría preferido que la visita se hubiera producido mucho después, o que no hubiera tenido lugar.
Desde la Moncloa confirmaron ayer a La Vanguardia que no está previsto que Sánchez vaya a este viaje. El ministro de jornada que acompañará a los Reyes será el titular de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, que es el mando funcional del Gobierno para la crisis migratoria de Ceuta. No es costumbre, según fuentes del Ejecutivo, que el presidente del Gobierno acompañe a los Reyes en sus desplazamientos, aunque sí coincidan en actos institucionales.
Existe el precedente de Paiporta, el 3 de noviembre del 2024, cuando el jefe del Ejecutivo asistió para comprobar sobre el terreno los devastadores efectos de la dana, junto al entonces presidente de la Generalitat valenciana, Carlos Mazón, que acabó con incidentes e incluso un intento de agresión a Sánchez, en un clima de gran tensión entre los afectados por las riadas. Fue una ocasión especial ante el desastre social y económico que provocó la dana, y en la Moncloa señalan que Sánchez no acudió como acompañante de los Reyes, sino en su papel de presidente del Gobierno.

