La Generalitat aspira a comprar unos 2.000 pisos de forma conjunta con ciudadanos particulares con la primera convocatoria de esta nueva modalidad de ayudas a la vivienda, dotada con 100 millones de euros. Salvador Illa anunció la medida esta semana en el Parlament y en la Conselleria de Territori ya le están dando forma, con el objetivo de lanzar las bases en enero del año que viene.
Se trata de una iniciativa pionera en todo el Estado español y que Catalunya activará amparada en su Código Civil. La Generalitat ultima ahora los umbrales de renta que deberán cumplir los solicitantes y el precio máximo del inmueble que se podrá adquirir para no calentar el mercado.
La compra conjunta está pensada para mayores de 40 años con capacidad para pagar la cuota de una hipoteca pero con dificultades para acceder al crédito de los bancos. Así, la Generalitat asumirá entre el 50% y el 60% de la propiedad de la vivienda en función de la edad de la persona, que podrá vivir allí como propietaria durante entre 40 a 50 años. El inmueble se podrá dejar en herencia mientras dure este periodo de propiedad particular. Cuando se acabe el plazo, el piso pasará a ser propiedad exclusiva de la Generalitat, y siempre estará calificado como vivienda de protección oficial.
“Es una manera de que las clases medias trabajadoras ayuden a la Generalitat con el tanteo y retracto”
Ahora bien, la persona tendrá la opción de comprar la parte de la Generalitat, así como también vender el inmueble. En este caso, el Govern tendrá preferencia para adquirirlo.
La consellera de Territori, Sílvia Paneque, define la iniciativa como una manera de dar estabilidad a las clases medias trabajadoras que quieran ser propietarias. Pero también como una manera de ayudar a la Generalitat para recuperar los pisos que los fondos de inversión están vendiendo. “Las personas nos pueden ayudar de alguna manera en este trabajo que estamos haciendo desde la Generalitat con el tanteo y retracto”, afirma la consellera.
El Govern ha destinado en dos años unos 400 millones de euros para comprar casi 5.000 pisos mediante compra preferente (tanteo y retracto) a fondos de inversión y bancos que querían desprenderse de sus carteras inmobiliarias. Paneque asegura que estas sociedades están saliendo del mercado de la vivienda catalán empujados por la regulación aprobada por el Ejecutivo de Illa.
“Son fondos que habían visto en la vivienda un bien financiero, y en estos momentos, con las políticas que está aplicando Catalunya, con el tope de alquileres, ya no tienen la rentabilidad que esperaban y se desprenden de estos inmuebles para irse a otros mercados”, señala. “Este era un objetivo del Govern de Catalunya”, añade.
Se trata de pisos que los inversores mantenían en régimen de alquiler y que ahora venden. Con la compra conjunta, la Generalitat espera que los inquilinos que lo deseen y cumplan los requisitos puedan optar a convertirse en sus copropietarios y aumentar además el parque de vivienda protegida.
