

El Rey ha tachado de “miope” pensar que una crisis que se produce en un extremo de Europa no puede afectar a otra frontera del continente al mismo tiempo. Desde Laponia, ha reivindicado que toda amenaza al sur debe entenderse también como una amenaza al norte. Cualquier otro enfoque que no sea este “pertenece al pasado”, ha advertido Felipe VI en Rovaniemi, a pocos kilómetros de una frontera que él mismo ha situado “muy cerca del epicentro de un juego geopolítico” que está definiendo el futuro de Europa.
A punto de terminar su viaje de Estado a Finlandia y con la vista puesta en su próxima visita a Ceuta y Melilla en los días 13 y 14 de octubre, Felipe VI, junto a la Reina Letizia, ha insistido desde Laponia en que “cualquier amenaza al flanco sur es también una amenaza al flanco norte; una amenaza al flanco este es también una amenaza al flanco oeste. Y viceversa”.
Durante su intervención en la Universidad de Laponia, donde ha clausurado junto al presidente finlandés Alex Stubb y su mujer Suzanne, el seminario ‘Tendiendo puentes entre las fronteras de Europa: seguridad y cooperación desde el Ártico hasta el Mediterráneo y la construcción de la capacidad de actuación internacional de Europa’, Felipe VI ha vuelto sobre una de las ideas que ha marcado este viaje de Estado: que es vital la defensa común de la seguridad europea, pese a las diferentes amenazas a las que se enfrentan sus territorios. “Nuestros dos países se encuentran en puntos geográficamente opuestos del continente. Nuestras geografías son muy diferentes y, a lo largo de la historia, también lo ha sido nuestra percepción de las amenazas”, ha reconocido.
El Rey ha defendido que España y Finlandia comparten la convicción de que Europa debe entenderse como “una forma de unión política con una única frontera” y que “cuando cualquier Estado miembro es atacado o amenazado, también lo está la Unión en su conjunto”.
“Permítanme insistir en este punto: en la actual situación geopolítica sería excesivamente simplista, incluso miope, considerar que una crisis queda limitada al lugar geográfico en el que se producen los acontecimientos”, ha señalado. En un mundo interconectado, las consecuencias de una crisis pueden propagarse mucho más allá del lugar en el que se originan. El Rey ha citado las guerras civiles, que son capaces de alterar las cadenas globales de suministro, también los desastres naturales que crean cuellos de botella en las rutas comerciales, las tecnologías de la información desarrolladas “más allá de la capacidad de control humano” y las “amenazas híbridas que generan caos mucho antes de que queden claros su origen y su intención”.
En el caso de España, para ayudar a combatir todas estas amenazas Felipe VI ha recordando la presencia militar española en distintos puntos del continente, desplegadas en Letonia, Eslovaquia y Rumanía y que hasta hace unos días también lo estaban en Estonia. También ha añadido que España contribuye a la defensa aérea del Báltico y del mar Negro, participa en la protección del flanco norte en Islandia y toma parte en ejercicios aliados en el Ártico.
Felipe VI también ha recordado el ofrecimiento español, anunciado en la última Cumbre de la OTAN, para participar en las Fuerzas Terrestres Avanzadas en Finlandia, destinadas a “reforzar la vigilancia, la disuasión y la capacidad de respuesta rápida en la región ártica y el Gran Norte”.
Horas antes de pronunciar su discurso, el Rey han visitado junto a Alex Stubb la base de la fuerza aérea finlandesa en Laponia y la Brigada Jaeger, dos unidades esenciales para la defensa del norte finlandés. La Brigada Jaeger entrena a sus tropas para operar en las exigentes condiciones del norte del país y cubre un área de más de 100.000 kilómetros, incluidos 350 kilómetros de frontera con Rusia. Junto a la brigada sueca situada en Lulea, participa además en el desarrollo de las Fuerzas Terrestres Avanzadas de la OTAN, cuyo Estado Mayor para el área ártica de Suecia y Finlandia estará situado en instalaciones finlandesas.
Tras presenciar una exhibición conjunta de la Brigada Jaeger y el Ala Aérea de Laponia, han mantenido un encuentro con soldados que realizan el servicio militar en la base. El Ala Aérea tiene encomendada la vigilancia y la policía aérea del espacio aéreo finlandés y de sus zonas adyacentes durante las 24 horas del día, y cuenta con los cazas F/A-18 Hornet como punta de lanza.
La Reina Letizia y Suzanne Stubb se han incorporado después a la agenda en Arktikum, el Museo de Ciencia del Ártico y Museo de Laponia, donde los Reyes, Stubb y Suzanne Innes-Stubb han recorrido la exposición “Arctic Opposites”, dedicada a la vida y los entornos árticos, y la muestra permanente “Northern Ways”, centrada en la historia, la vida y la cultura de Rovaniemi y de Laponia. Allí han mantenido además un encuentro con autoridades locales y representantes de la comunidad sami.
Antes de llegar a Rovaniemi y comenzar con su agenda en Laponia, los Reyes comenzaron su segundo día del viaje de Estado a Finlandia en Helsinki. Tras una reunión con empresarios finlandeses, los Reyes han acudido al cementerio de Hietaniemi, donde han realizado una ofrenda floral en un camposanto que alberga las tumbas de los caídos en las guerras de Finlandia y de algunas de las figuras más relevantes de la historia del país.
Antes, Felipe VI y Letizia han inaugurado junto a los Stubb la exposición “Ecos de Aalto en la arquitectura española contemporánea”, en Finlandia Hall. La muestra recorre tanto la influencia del arquitecto finlandés en distintas generaciones de arquitectos españoles como el camino inverso, con proyectos españoles desarrollados en Finlandia.
Los Reyes han terminado así su viaje en Laponia. Antes de regresar a Madrid, Felipe VI ha querido resumir la idea que ha atravesado estos tres días: que la distancia entre el norte y el sur de Europa ya no permite entender sus amenazas por separado. Un enfoque “miope” y que pertenece al pasado”.
