Un asunto aparentemente de segundo orden, la sustitución de la secretaria ejecutiva del Consell de Treball, Econòmic i Social de Catalunya (CTESC), que preside Ciriaco Hidalgo, ha vuelto a poner de manifiesto la tirantez que existe entre el Govern de Salvador Illa y la patronal Foment, que preside Josep Sánchez Llibre. Las relaciones entre el Govern y Foment se enturbiaron tras las críticas de esta al pacto del nuevo modelo de financiación autonómica entre el Gobierno y ERC, que consideró insuficiente. Las cosas, lejos de arreglarse, se enquistan.
En el caso del CTESC, la hasta ahora secretaria ejecutiva de este organismo, Carme García Jarque, deja el cargo por jubilación y el Govern, a través de su conseller de Empresa i Treball, Miquel Sàmper, ha propuesto para sustituirla a Teresa Sambola, quien el pasado septiembre fue cesada como secretaria general del Departament de Educació tras la exclusión de Catalunya de las pruebas PISA y las huelgas del sector. La propuesta debe contar también con el apoyo de Alícia Romero, consellera de Economia. Sambola ocuparía el cargo como funcionaria en comisión de servicio.
La candidatura del Govern ha sido muy mal recibida por Foment, que entre otras cosas considera incumple pactos previos sobre los nombramientos de los dos cargos más relevantes del CTESC: la presidencia y la secretaría ejecutiva.
En el pleno del organismo, encargado de emitir informes no vinculantes para asesorar al Govern en materias socioeconómicas, laborales y de empleo, están representados todos los agentes sociales: los dos sindicatos mayoritarios (CC.OO. y UGT), las patronales Foment, Pimec, asociaciones agrícolas y ganaderas, cooperativas y empresas del tercer sector. El nombramiento de la secretaria ejecutiva debe ser respaldado por dos tercios de los miembros.

Según fuentes próximas a la patronal, Foment argumenta su oposición al nombramiento de Sambola en la existencia de un acuerdo previo con el antecesor de Illa, Pere Aragonès, por el cual la patronal apoyó a finales del 2020 la elección de un presidente vinculado a CC.OO., Toni Mora, y una secretaria ejecutiva del ámbito de Pimec (aunque con amplia trayectoria profesional, como la dirección del Institut Català de Finances), la que ahora deja el cargo. Aragonès cerraba así una brecha con el sindicato, receloso de la influencia de UGT, cuyo secretario general, Camil Ros, fue militante del partido independentista que representaba el president.
A cambio, en la renovación, cuatro años después, Foment propondría el presidente y UGT al o la secretaria ejecutiva. Según las mismas fuentes, vencido el mandato de Mora, Illa, recién llegado a la Generalitat, pidió a Sánchez Llibre que apoyara al actual presidente, Ciriaco Hidalgo. Lo que efectivamente se produjo. Ahora, la patronal considera que se ha incumplido el acuerdo. Por otra parte, Junts ha presentado una pregunta en el Parlament sobre el asunto; aunque ambas partes niegan haber hablado sobre ello.
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Las campañas electorales son momentos delicados de la vida política y económica en casi todos los países. Y en determinadas coyunturas, albergan trampas diabólicas. Parafraseando el refrán, se podría recomendar que en elecciones, ni te cases (nada de fusiones) ni te embarques (no acometas nuevos planes). La realidad es que durante los meses de precampañas y especialmente durante las semanas de la campaña estricta, la mayoría de las empresas opta por un perfil bajo y discreto, eludiendo la presencia en los medios de comunicación. E incluso paralizando inversiones a la espera del recuento de los votos.

Se trata de momentos en los que la polarización de los mensajes puede situar inesperadamente a una compañía en el centro de un indeseado debate. Y puede alinear a fuerzas políticas contrapuestas o antagónicas en contra de un determinado proyecto. Desde luego, nadie anuncia subidas de tarifas o de precios.
El caso contrario más reciente es el de la opa del BBVA de Carlos Torres sobre el Sabadell de Josep Oliu. Anunciada el 10 de mayo de 2024, un día antes del cierre de la campaña, provocó un casi unánime rechazo de los partidos contendientes e incluso ligó al Gobierno de Pedro Sánchez a su compromiso de ponerle la proa. También se puede pensar que a la vista del resultado para el banco de Torres, fue la derrota más dulce posible. Las acciones de su banco han subido desde entonces hasta cotas de vértigo, un 56%, muy por encima del resto de valores del índice bancario europeo.
Otro caso asimilable en España es el de Ferrovial, la empresa que preside Rafael del Pino y que en febrero de 2023 anunció que trasladaba su sede social a Ámsterdam. Fue a las puertas de las elecciones locales y autonómicas. Y aunque eso no se sabía en el momento de comunicar el traslado, de las trascendentales elecciones generales de julio del 2023 que dieron lugar a la legislatura que ahora se cierra.
La reacción política fue inusitadamente dura, desde la oposición, pero también desde el Gobierno, que manifestó que aplicaría el máximo rigor legal en el análisis de la operación y en su tratamiento impositivo. Pese a ello, Ferrovial siguió adelante con sus planes; hasta hoy.
Fuera de España, uno de los casos más importantes fue el acuerdo de la japonesa Nippon Steel para comprar US Steel, empresa que sin ser ya la líder en su país tenía una enorme fuerza como símbolo de su pasado industrial. La comunicación del acuerdo se hizo a las puertas de la campaña presidencial del 2024, la última, que enfrentó al demócrata Joe Biden con el republicano Donald Trump, que aspiraba a un segundo mandato y que ahora ocupa el cargo. Ambos candidatos se opusieron radicalmente a la operación, aunque esta se cerró cuando el calor de la batalla política ya era cosa del pasado. Eso sí, con un coste muy superior al inicialmente previsto por la empresa japonesa del acero.
Aunque siempre hay alguna excepción a todo lo anterior. Este podría ser el caso de la empresa de tecnología y defensa Indra, que preside Àngel Simón y de la que el Estado posee el 28%. La compañía había anticipado hace tiempo que el 25 de noviembre, cuatro días antes de las próximas elecciones generales, iba a presentar su nuevo Plan estratégico. Los portavoces de la firma han reiterado que el calendario se mantiene, al “tratarse de una empresa cotizada en bolsa” que tiene compromisos con los mercados de capitales.

