El tercer trimestre del año ha sido flojo en términos de empleo. Es habitual que en esta época del año se registren datos aparentemente contradictorios, como es un aumento tanto de la ocupación como del desempleo. La razón es el incremento de la población activa, más ciudadanos en disposición de trabajar que ocupan tanto los nuevos empleos creados como también engrosan las filas del paro. Sin embargo, en esta ocasión las cifras son peores tanto en ocupación como en desempleo que en la misma época de años anteriores.
Entrando en la concreción, según las cifras de la EPA publicadas esta mañana, el paro aumenta en 95.900 personas, lo que supone no solo un incremento muy superior a los 60.000 registrados en este periodo del año pasado, sino el mayor aumento en seis años en un tercer trimestre. Hay que retroceder al 2020 para encontrar un incremento superior. De esta manera, el total de la cifra de desempleados se sitúa en 2.59 millones.
Si pasamos a analizar la tasa de paro, también se refleja la subida, al situarse en el 10,18%, tres décimas más y superando de nuevo la frontera psicológica del 10%, de la que había conseguido quedar por debajo en el trimestre anterior. Una frontera que al mercado laboral español le cuesta mucho no cruzar. En los últimos años solo lo ha conseguido en dos trimestres, el pasado y el cuarto del 2025, y en cada ocasión ha durado muy poco.
Respecto a la creación de empleo, hay un aumento, como prácticamente siempre en este periodo de julio a septiembre, pero queda claramente por debajo de años anteriores. Son 73.600 más. Es el menor incremento en un tercer trimestre en siete años, desde el 2019, y un aumento protagonizado exclusivamente por los trabajadores extranjeros. Entre los españoles, hay incluso una caída de la ocupación de 1.800 empleos. “Se registra una ralentización del crecimiento”, afirma María Jesús Fernández, economista sénior de Funcas.
La creación de empleo se registra exclusivamente en el sector público, con un aumento de 89.900 puestos de trabajo, mientras que en el área privada se registra una caída de 16.300 empleos, que se explica por la pérdida de autónomos. El número de asalariados del sector privado se mantiene prácticamente igual.
Al analizarlo por sectores, todo el crecimiento de la ocupación depende de los servicios, con un aumento de 236.000 empleos, en los cuales se nota el impacto de la temporada turística, mientras que hay pérdida de empleo tanto en agricultura, como en industria y construcción.
Con estas cifras se consigue un nuevo récord de ocupación, que queda en un total de 22,85 millones.
Todo el empleo lo crea el sector público mientras se registra una caída en el privado
A lo largo de este año, y siguiendo el ritmo de una economía tan estacional como la española, la ocupación ha registrado un primer golpe en el primer trimestre, pagando la cuesta de enero; para después marcar un excelente segundo trimestre, de abril a junio, una época que se puede definir como la primavera del empleo; hasta ahora, la salida del verano, que ha sido más floja de lo habitual.
Al tratarse de una encuesta, en estos datos de la EPA no influye el proceso de regularización de inmigrantes iniciado en el mes de abril y que, en cambio, afecta de lleno los datos de afiliación que se registran cada mes. En la afiliación, personas que podían ya estar trabajando en B, con su regularización, pasan a aparecer en la lista de afiliados. En la EPA ya figuraban anteriormente, por lo que da una imagen más fiable de la evolución del mercado laboral.
Desde el Ministerio de Economía destacan la creación de empleo en términos desestacionalizados, es decir, separando el componente de temporada, que consideran más fiable, que registra un aumento de 70.000 personas, y que supone además 25 trimestres consecutivos de avances. También insisten en el aumento de la población activa, la que está en disposición de trabajar, con un aumento de 169.500 personas en el trimestre hasta situarse en 25,4 millones.
