
El secretario de Defensa de EE.UU., Pete Hegseth, ha destituido al máximo responsable de la planificación militar del Pentágono, el general Brett Sylvia, según informaron ayer medios estadounidenses. Este despido llega justo cuando el presidente Donald Trump está barajando la posibilidad de lanzar una nueva ofensiva contra Irán y evidencia las tensiones existentes entre la Casa Blanca y la cúpula militar. Desde que Trump regresó al poder, la defenestración de altos oficiales ha sido una constante.
Sylvia ocupaba el cargo de jefe de estrategia, planes y política del Estado Mayor Conjunto en sustitución del teniente general Joseph McGee, quien se vio obligado a retirarse en octubre del año pasado por sus supuestas desavenencias con Hegseth. El Pentágono no ha dado ninguna razón para la destitución de Sylvia, ni consta que disponga de un reemplazo inmediato.
Normalmente, el jefe de estrategia y su personal son responsables de generar y coordinar planes militares tanto con el Estado Mayor Conjunto como con el presidente estadounidense. Así pues, que la marcha de Sylvia se produzca justo cuando Trump estudia retomar las operaciones militares contra Irán resulta cuanto menos llamativo.
El republicano ha prometido “terminar el trabajo” tras iniciar la guerra con Israel hace ocho meses, y todo apunta a que podría aprobar una nueva ofensiva tras las elecciones de mitad de mandato del 3 de noviembre.
Washington ya ha advertido a varios países de Oriente Medio y aliados regionales que se preparen para una posible campaña militar de gran envergadura tras los comicios, así como para la posibilidad de que Irán intente tomar represalias contra ellos. En estos momentos, un tercer portaaviones estadounidense y miles de tropas adicionales se dirigen hacia Oriente Medio, para reforzar el contingente ya desplegado en la región.
Sylvia, que antes de llegar al Estado Mayor Conjunto se desempeñó como comandante de la 101.ª División Aerotransportada en Fort Campbell, es el último de casi dos docenas de generales, almirantes y otros mandos militares que han sido apartados de su cargo durante el mandato de Hegseth.
El secretario de Defensa no anunció el mes pasado que había ordenado al Pentágono recortar el 20% de sus oficiales de alto rango “Lo llamo rendición de cuentas, y es algo que debió haberse hecho hace mucho tiempo”, dijo Hegseth en una comparecencia en Quántico el 30 de septiembre.
Algunos miembros del Congreso consideran que estos despidos son muy nocivos para el ejército, y que su efecto puede durar años. “Está purgando a una generación de grandes líderes de las fuerzas armadas, y va a tomar una generación recuperarse de esto”, lamentaba en septiembre el senador demócrata Mark Kelly.
