La inflación se mantuvo en octubre a un nivel muy elevado, el mismo 4,9% del mes anterior. Si por un lado, los 20 céntimos de subvención a los precios de las gasolinas han tirado a la baja de la tasa, por otro se ha visto compensado por el alza del coste del gas. El esfuerzo fiscal que lleva a cabo el Gobierno sirve de momento para evitar nuevas subidas, pero no para iniciar la moderación de los precios, que quedará para meses posteriores.
Según el dato adelantado publicado hoy por el INE, el índice se ha visto influido especialmente por los combustibles, cuyos precios disminuyen más que en octubre de 2025. Mientras la caída de los precios de los combustibles y lubricantes ha contribuido a contener la inflación, el encarecimiento del gas y de los combustibles líquidos, junto con el menor descenso de los paquetes turísticos respecto a octubre del año pasado, ha presionado al alza el indicador.
La inflación subyacente, la que no tiene en cuenta ni la energía ni los alimentos frescos, también se estanca en el 3,1%, que sigue siendo, como en septiembre, el nivel más alto en dos años y medio, posible respuesta al alza de los combustibles, que se modera este mes. Los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas influyen, según el INE, en este parón del crecimiento de esta tasa porque aumentan, pero menos que en octubre de 2025.
La tasa se mantiene así fija pese a la prórroga de las máximas rebajas fiscales previstas en el tercer paquete de medidas anticrisis, aprobado el pasado 29 de septiembre y convalidado posteriormente por la Diputación Permanente del Congreso. El Gobierno aprobó un nuevo decreto en el que se recoge un alivio fiscal de 20 céntimos en octubre a gasolina y gasóleo, que iba reduciéndose progresivamente. Sin embargo, con los aumentos de septiembre, ya quedó establecido que estos 20 céntimos se mantendrán en noviembre, como mínimo.
El Real Decreto-ley que aprobó el Gobierno recuperó además dos medidas que estuvieron vigentes durante la fase álgida de la guerra en Ucrania: limitar el peso de la cotización del gas en la fórmula de cálculo de la Tarifa de Último Recurso (TUR) de gas natural, y establecer un precio máximo de 19,55 euros para la bombona de butano hasta el 30 de junio de 2027.
Alza de precios de los servicios
La parte de incremento de precios de los servicios es la más preocupante según María Jesús Fernández, analista sénior de Funcas, que asegura que “siguen en niveles muy altos desde hace meses, y en octubre suben un 4,1%; un aumento provocado por la intensa presión de la demanda”. Para esta analista, “en noviembre y diciembre la inflación se podría mantener en niveles del 4,6%”. Para el conjunto del año, Funcas estima una inflación media del 3,7% y del 3,1% para 2027 si bien “las previsiones de inflación siguen sujetas a una gran incertidumbre, ya que su evolución continúa muy condicionada por el conflicto en Irán y por las medidas fiscales adoptadas por el Gobierno”, estiman.
Manuel Hidalgo , analista EsadeEcpol y profesor de la Universidad Pablo de Olavide, opina, sin embargo, que “estamos en el pico de inflación, aunque siempre dependiendo de la evolución de la situación geoestratégica”. “En los próximos meses la tasa tendría que irse moderando”, señala.
El Banco de España ya aumentó, el pasado 9 de octubre, sus previsiones de cierre de la inflación para el conjunto del año, hasta el 3,9%, tres décimas más de lo estimado en junio. La entidad no descarta sin embargo que esta tasa crezca incluso dos décimas más, hasta el 4,1%, si hay repunte de tensiones geopolíticas. Apunta además a que este índice de incremento de los precios seguirá alto en 2027, hasta el 3,7%. Además, sigue aumentando la brecha con la inflación registrada en la zona euro, que queda muy por debajo.
Este aumento de la inflación ha sido más pronunciado en España que en la zona euro, de manera que se ha ampliado la brecha entre las dos zonas, que estaba en 0,5 puntos porcentuales en abril y que en septiembre ya ha llegado a 1,2 puntos. Desde mediados de 2025, los precios de consumo han crecido en España de forma persistente por encima de los de la zona euro y se han incrementado de manera muy destacada desde el estallido de la guerra de Irán. La razón principal del aumento de la diferencia viene por los precios energéticos, pero también por los del turismo y la hostelería, que en España han subido a mayor ritmo y que además pesan más en la cesta de la compra.
