El escenario vasco se transforma: del auge de Bildu a la aparición de una izquierda antiinmigración

El ciclo electoral en ciernes en el País Vasco, que se alargará durante un año y medio, puede desarrollarse en unas coordenadas políticas sustancialmente diferentes a las del anterior. La pugna entre el PNV y EH Bildu por la primacía en el escenario político vasco sigue siendo el elemento central, aunque el contexto en el que se dirimirá ese pulso presenta novedades significativas, tanto por la dinámica política estatal como por la irrupción de fenómenos que hasta ahora parecían ajenos a la realidad vasca.

De entrada, las elecciones generales del próximo 29-N, la primera cita de este ciclo electoral, plantean un panorama complejo. En primer lugar, porque es posible que la correlación de fuerzas cambie de manera sustancial. El Gabinete de Prospección Sociológica del Gobierno vasco publicó ayer un sondeo sobre cómo se dirimirían los comicios en Euskadi.

En enero se presentará un nuevo partido inspirado en el BSW alemán y opuesto al actual modelo migratorio

EH Bildu se impondría con solvencia, logrando siete diputados. Si revalida su escaño por Navarra, como apuntan los sondeos, alcanzaría los ocho diputados, su mejor registro histórico. El PSOE, mientras, aguantaría el tirón en Euskadi y mantendría sus cinco escaños.

El PNV, por el contrario, podría perder un escaño y quedarse con cuatro diputados. Esa pérdida de un diputado por Gipuzkoa tendría un impacto muy relevante, ya que los jeltzales firmarían su peor resultado histórico y se quedarían sin grupo propio en el Congreso.

El escenario que dibuja este sondeo no tiene que ver con una dinámica de declive del PNV. Algunas encuestas vienen reflejando una recuperación de los jeltzales desde el ciclo electoral que culminó en las igualadas elecciones vascas del 2024; sin embargo, el contexto de los comicios generales del 29-N es endiablado para los jeltzales, que podrían verse perjudicados por la dinámica de ­bloques.

La polarización en torno a Pedro Sánchez puede desmovilizar a electores nacionalistas vascos críticos con el líder socialista (ningún estudio demoscópico dibuja trasvases significativos hacia el PP). En la dirección opuesta, el pulso entre los bloques de izquierda y derecha puede llevar a parte del electorado jeltzale a optar, directamente, por la papeleta del PSOE.

El panorama es opuesto para Bildu, que se beneficiaría de la extrema debilidad del Frente Amplio y Podemos en el País Vasco. El sondeo señala que, con alrededor de un 4% de los votos, el Frente Amplio no lograría retener el escaño que Sumar logró por Bizkaia, mientras que Podemos rondaría el 1,5 %. La formación morada, que llegó a ganar en número de votos las elecciones generales en Euskadi en el 2015 y el 2016, se vería superada por Vox, que rozaría el 5% de los apoyos, aunque sin representación. El PP, mientras, revalidaría sus dos escaños.

Más allá de esos cambios en la correlación de fuerzas, desde Euskadi se observa con preocupación el escenario que pueda abrirse el día siguiente del 29-N. Existe inquietud ante los efectos que pueda tener un gobierno de derecha dura sobre el autogobierno y sobre el clima político y social. “Pueden venir tiempos oscuros”, ha señalado el lehendakari, Imanol Pradales. A esa incertidumbre se suma el temor a un incremento de la temperatura en las calles.

Las dinámicas que llevan años moviendo gobiernos en media Europa parecen encontrar su expresión en el País Vasco

La sociedad vasca asistió el lunes a una jornada dantesca en la que se produjeron incendios de vehículos, destrozos en el mobiliario urbano y actos de pillaje. La jornada tuvo algo de déjà-vu , aunque en realidad fue la consecuencia de un cóctel explosivo que sumó elementos inéditos. A las multitudinarias manifestaciones –esencialmente pacíficas– contra la frustrada visita del agitador Vito Quiles a Bilbao se sumaron sospechosos llamamientos a generar el caos en la ciudad. Se trataba de convocatorias, en torno al fenómeno Blocus, con elementos exógenos evidentes, tanto por sus mensajes como por su simbología.

Existe otro elemento nuevo. Las llamadas a la violencia no solo encontraron receptividad entre algunos radicales; en los disturbios participaron jóvenes que nunca se habían acercado a este tipo de actos. Adolescentes despolitizados e hijos de familias migrantes. La cuestión preocupa a nivel institucional y evidencia cómo las grandes fracturas globales agitan también el tablero político vasco.

Este periódico publicó en septiembre del año pasado que existían movimientos subterráneos para crear una formación abiertamente opuesta al modelo migratorio. Los esfuerzos se canalizaban entonces en torno a Ezker Nazionala, que se autodefinía como “izquierda antiglobalista”. En los últimos días se ha conocido que esta dinámica cristalizará en la presentación de una nueva formación política en enero.

No se trata de una versión vasca de Aliança Catalana, otro fenómeno con el que se venía especulando. La nueva formación se inspiraría en el BSW alemán (Alianza Sahra Wagenknecht), formación de izquierdas crítica con la inmigración. Después de que ElDiario.es publicase algunos detalles sobre el nuevo partido, uno de sus impulsores facilitó un documento de 10 páginas con sus principios ideológicos: incremento del salario mínimo hasta los 1.500 euros, reducción de los impuestos a las rentas más bajas, vivienda pública para los jóvenes… Se trata de un programa esencialmente socialdemócrata, pero con una posición dura con respecto al “modelo migratorio neoliberal”. Las dinámicas que llevan años sacudiendo a media Europa parecen encontrar su expresión en el País Vasco.

Ander Goyoaga Leniz

Periodista que cubre la actualidad en el País Vasco. Email: [email protected]

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