Corea del Norte niega estar detrás del saqueo de 6.300 millones de dólares en criptomonedas

Una vez más, Washington acusa a la atrasada Corea del Norte de ser una superpotencia informática, capaz de perpetrar los ciberataques más sofisticados. Y una vez más, el gobierno comunista niega cualquier relación con el último desaguisado en los mimbres digitales del capitalismo financiero. En esta ocasión, varios dedos apuntan desde EE.UU. a Pyongyang por el mayor robo de la historia a una plataforma de intercambio de criptomonedas. Nada menos que 6.300 millones de dólares (5.600 millones de euros en ethereum, bitcoins y otras criptos) sustraídos a Binance, en veinte minutos, el pasado 29 de octubre. 

Excepcionalmente, la respuesta se ha hecho esperar poco y ha llegado en boca de Kim Yo Jong, la hermana del líder norcoreano Kim Jong Un. Esta ha rechazado por “absurdas” las acusaciones del FBI, que demostrarían “la actitud hostil de Washington hacia la República Democrática Popular de Corea (RDPC)”. Según recoge la agencia oficial norcoreana, KCNA, se trata de “una grave provocación política”. 

Es una grave provocación política

Kim Yo Jong

Directora del Departamento de Asuntos Generales del Comité Central del Partido del Trabajo de Corea

Cabe decir que Binance, la mayor plataforma de este tipo, mueve más de 6.000 millones de dólares al día al contado y diez veces más en futuro, triplicando el promedio de su inmediata competidora. La empresa no tiene una sede social clara -acaso las Islas Caimán- aunque sus fundadores viven en Dubái y Abu Dabi. Inicialmente, Binance atribuyó el problema al hackeo del ordenador portátil de uno de sus ingenieros. Aunque luego cambió su versión, reconociendo que la brecha de seguridad iba más allá. 

A primera hora del día 30, la empresa de seguridad y rastreo TRM Labs apuntaba ya desde San Francisco, “con un alto grado de probabilidad, a TraderTraitor”. Es decir, al brazo especializado en criptomonedas de Lazarus, supuesto ejército de cibernautas norcoreanos dedicados al sabotaje internacional para llenar las esquilmadas arcas del régimen sujeto a sanciones. 

En cuestión de horas, el CEO británico de Chainanalysis, Jonathan Levin, tuiteaba que ”la RDPC vuelve a sus viejas mañas. Consideramos que el hackeo de 6.400 millones de dólares de Binance fue probablemente realizado por el grupo TraderTraitor de la RDPC [Corea  del Norte] debido a las conexiones a un hackeo anterior”. Referencia, esta, a la sustracción de 387 millones de dólares, un mes antes, en la plataforma Bitget, con sede en Seychelles. 

Otra empresa especializada en blockchain, la británica Elliptic, apuntaba a la misma “probabilidad”. En cambio Crystal Intelligence -fundada en Ucrania y con sede en Amsterdam- con el análisis más pormenorizado de lo que pasó, se guarda mucho de identificar a un culpable. En el caso de las dos estadounidenses hay que señalar que un volumen muy elevado de sus ingresos, hasta el 75%, depende del gobierno de EE.UU. y de sus aliados y de sus respectivas agencias de inteligencia, con el consiguiente conflicto de intereses. Asimismo, Chainanalysis denunció el pasado verano a TRM Labs por la adjudicación de un contrato al que también optaba, cercano a 100 millones de dólares, por parte del ICE, la polémica agencia de caza y captura de inmigrantes irregulares. 

Conflicto de interés

Las dos empresas que señalaron a  Corea del Norte se disputan contratos federales como los del ICE, la agencia anti inmigrante

Lazarus ya fue responsabilizado del saqueo a Bybit en febrero de 2025, por un importe también exorbitante, aunque inferior, convertido en criptomonedas Ethereum. Corea del Norte también negó entonces aquel pellizco, inferior al último que se le atribuye y que equivaldría ya a una sexta parte de su PIB. 

El FBI advierte de que el más reciente atraco digital será probablemente “blanqueado a través de servicios DeFi”, un conjunto de aplicaciones que operan sobre redes de criptomonedas sin necesidad de intermediarios, “preparándolos así para etapas posteriores de blanqueo de capitales”. Se pasa de puntillas por el hecho de que las criptomonedas son de entrada, por su propia naturaleza, instrumento predilecto de cualquier blanqueo. 

Binance refiere que tras detectar “un incidente de seguridad”, logró congelar alrededor del 45% de los 6.300 millones de dólares afectados. Eso no significa que logre recuperarlos finalmente. En episodios de naturaleza parecida, en el pasado, se recuperó poco más del 5%. En cualquier caso, invocar la responsabilidad de Corea del Norte tiene un efecto inmediato. Al estar en la lista de sanciones de EE.UU., cualquier entidad que se atreva a convertir o rebotar los activos sospechosos se enfrenta a graves consecuencias. 

La incertidumbre llevó a que este lunes se retiraran 4.720 millones de dólares de Binance, pese a que la compañía ha asegurado que resarcirá a todos los afectados. 

Chainalysis considera que Corea del Norte está detrás del 89% de las pérdidas por hackeo en el sector de las criptomonedas en lo que va de año. También advierte de que la pérdida media ha pasado de 50 millones de dólares por hackeo en 2021 a 185 millones en la actualidad. 

Binance fue fundada en 2017 por Changpeng Zhao (CZ) y Yi He, ambos chinos, aunque el primero emigró a Canadá con sus padres cuando tenía 12 años y hoy es la mayor fortuna canadiense. Actualmente, la presidente ejecutiva es Yi He, en comandita con Richard Teng, un chino de Singapur.  

Pero fueron Yi y CZ quienes lanzaron Binance en julio de 2017 en Shanghai. Sin embargo, China apretó las tuercas a las criptomonedas dos meses después, por considerarlas, además de un posible caballo de Troya y un vehículo para la corrupción y la evasión fiscal, una estafa piramidal en potencia, altamente desestabilizadora. Hoy el uso comercial y especulativo de las criptomonedas está casi totalmente prohibido en la China continental -como en Corea del Norte- aunque la tenencia personal pasiva no está penalizada. 

Mayor plataforma de criptomonedas

Ambos fundadores de Binance nacieron en China y CZ es el hombre más rico de Canadá

La BBC incluso dedicó una serie de podcasts a explorar el hackeo con origen en Corea del Norte. Este saltó al ruedo en 2014, cuando Sony Entertainment fue pirateada en vísperas del estreno de una película, The Interview, que ridiculizaba a Kim Jong Un. Corea del Norte saludó a los supuestos autores, Guardianes de la Paz, pero negó cualquier vínculo con ellos. De hecho, se ofreció a entablar una investigación conjunta, que Washington rechazó. 

La realidad es que las mismas empresas de vigilancia de blockchain raramente se molestan en identificar la dirección digital y física de donde parten los ataques, lo cual no es óbice a atribuirlos a grupos vinculados a Corea del Norte. Más adelante reconocen que eso no supone que tenga que estar necesariamente en Corea del Norte, en la Edad de Piedra de la informática. En 2020, el ejército de EE.UU. acusó a grupos norcoreanos de piratear “desde China, Rusia, India o Malasia”. Se reciclaban así acusaciones genéricas de 2015, que en su día fueron enérgicamente contestadas por Nueva Delhi, entre otros. 

A día de hoy persiste alguna incredulidad sobre la capacidad de Corea del Norte. No porque no sea un régimen fanatizado, capaz de cualquier cosa para garantizar su supervivencia -véase su programa nuclear-sino por las dudas de que Pyongyang sea, efectivamente, la Jerusalén celeste del proletariado y sus informáticos militares, el equivalente asiático de la mítica Unidad 8200 de inteligencia de señales y ciberguerra israelí, con sede en Tel Aviv. 

No se sabe si Kim Jong Un se ha carcajeado ante la nueva atribución, pero sí lo ha hecho en redes otro Kim, el alemán Kim Dotcom (ex Megaupload) desde su exilio en Nueva Zelanda.

Prudencia en Corea del Sur

Los miles de millones supuestamente robados por Corea del Norte no deberían tardar en alimentar el arsenal de Pyongyang, para mayor congoja de Seúl. Sin embargo, el presidente de Corea del Sur, Lee Jae Myung, que se refirió de pasada al robo en Binance, evitó abonar la autoría norcoreana, limitándose a exigir mayores salvaguardas. 

Su gobierno socialdemócrata no quiere sobresaltos en la península coreana. La economía de Corea del Sur crece menos que la de Corea del Norte desde 2023, aunque el abismo sigue siendo enorme, a su favor. En cualquier caso, la IA ha dado grandes alegrías a las cifras macroeconómicas e índices bursátiles surcoreanos, en lo que va de año. Sin embargo, este martes registró fuertes correcciones, pocas horas antes de que se abrieran las urnas en Estados Unidos y después de que el NASDAQ retrocediera más de un 1%. 

El índice Kosdaq, que agrupa a empresas tecnológicas y de mediana capitalización, cedió un 4,08 %.  Samsung Electronics, el mayor fabricante de chips, perdió un 4,15 %, mientras que su principal rival, SK hynix, descendió un 5,03 %. Peor aún le fue a los fabricantes de baterías: la cotización de LG Energy Solution se contrajo un 5,06 % y la de Samsung SDI un 9,20 %.

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de La Vanguardia en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.

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