La carrera por el poder en el Banco Central Europeo (BCE) quema etapas. El Eurogrupo ha dado de margen a los países de la eurozona hasta este viernes para que presenten sus candidatos para suceder a Christine Lagarde en la presidencia de la entidad, después de que la francesa anunciase su renuncia la semana pasada y abriese oficialmente la disputa por el cargo, por el que el español Pablo Hernández de Cos, exgobernador del Banco de España, y el holandés Klaas Knot parten como principales contendientes.
Según ha informado este martes el portavoz del Eurogrupo, el presidente de la institución, el griego Kiriakos Pierrakakis, ha pedido a los Estados miembros que envíen a sus nominados durante esta semana con la finalidad de que los ministros de Economía y Finanzas de la eurozona aborden las candidaturas en su próxima reunión, el lunes 9 de noviembre. Será entonces cuando los representantes de los Estados miembros lleven a cabo un primer balance de los nombres propuestos.
Un camino con varios organismos implicados
El proceso no termina aquí, sino que implica varios pasos y a varios organismos. Primero, los Estados miembros proponen los nombres para el puesto, etapa en la que se está ahora, que luego son debatidos por el Eurogrupo, que llegan a un acuerdo para un candidato. Luego, el Consejo Europeo adopta una recomendación sobre el candidato y lo consulta con el Parlamento Europeo y el Consejo de Gobierno del BCE. El quinto paso es que el Parlamento y el Consejo del BCE emitan una opinión y, finalmente, el Consejo Europeo vuelve a tener la pelota en su tejado y toma la decisión final.
Según los primeros calendarios manejados, la previsión es que para mediados de diciembre se pueda completar el proceso, y es muy posible que ya salga oficialmente el nombre en la cumbre de líderes comunitarios del 17 y 18 de diciembre, una cumbre clave para el continente porque es para cuando también debería cerrarse, en principio, un acuerdo para el próximo Marco Financiero Plurianual (MFP) entre los años 2028 y 2034.
Entre los principales aspirantes a relevar a Lagarde figuran el exgobernador del Banco de España y actual director general del Banco de Pagos Internacionales (BPI), Pablo Hernández de Cos, y el antiguo responsable del banco central de Países Bajos, Klaas Knot, cuyos nombres han ganado peso en las últimas semanas como posibles sucesores de la francesa. La contienda está muy abierta, sin un claro favorito ente ambas opciones, y más cuando en esta carrera son tan importantes las negociaciones políticas como los intereses geográficos. A favor de De Cos juega el insólito consenso que genera como candidato tanto en el Gobierno de Pedro Sánchez, que le ha apoyado sin fisuras, como en el PP de Alberto Núñez Feijóo, quien también ha apoyado su designación.
Lagarde anunció la semana pasada su salida sin desvelar el motivo exacto, pero dejando entrever que quiere implicarse en la campaña de las presidenciales francesas. “Quiero tener libertad de expresión, libertad de opinión y libertad para intervenir en asuntos que no son de política monetaria”, declaró Lagarde. “(En el BCE) tenemos una obligación de neutralidad” y “no creo que pueda sentirme a gusto con esa neutralidad”, añadió.
La elección del próximo presidente del BCE se enmarca, además, en una renovación más amplia de su Comité Ejecutivo, compuesto por seis miembros, ante la salida temprana de Isabel Schnabel a finales del 2026 y la conclusión, en mayo del 2027, del mandato del economista jefe, Philip Lane. La salida anticipada de Lagarde permite, por un lado, que estos tres puestos se negocien en bloque. Y, por otro, que el Gobierno de Emmanuel Macron sea quien exprese su voto sobre los futuros altos cargos de la institución y no el ganador de las elecciones presidenciales que se celebrarán en primavera en Francia. La postura Francia, junto a la de Alemania, es clave para definir al futuro timonel de la autoridad monetaria.
