La inquietud crece entre los gobiernos europeos ante la campaña de amenazas infundadas de atentado contra aviones comerciales, que continuaron ayer y se extendieron a varios emisoras de televisión como la británica Sky News, la irlandesa RTÉ o la búlgara Nova TV.
Aunque los responsables políticos prefieren no apuntar aún de manera directa y explícita a Rusia como el origen de estas acciones, típicas de la guerra híbrida de desestabilización, la experiencia de los últimos años lleva a sospechar del Kremlin. No es casual que esta perturbación deliberada de la vida cotidiana de los europeos, con efectos psicológicos y económicos evidentes, se produzca en un momento geopolítico muy delicado, ante próximas elecciones en varios países que viven protestas sociales, después de un vuelco político en Washington y, quizás, a las puertas de la negociación decisiva para poner fin a la guerra en Ucrania.
Un correo enviado a medios europeos alerta de que “es solo el principio” y anuncia atentados reales
Al menos 18 medios europeos, entre ellos el Financial Times , recibieron un correo electrónico en el que se advertía que “esto es solo el principio”. “Lo que ha ocurrido esta semana es solo una pequeña parte de lo que le espera a Europa en el próximo futuro –decía el mensaje–. Muy pronto haremos saltar por los aires vuestros aviones, barcos de crucero, estaciones de metro y trenes”. El correo, bajo el título de “Mensaje a Occidente”, iba firmado por Yuri Andrópov, uno de los últimos líderes soviéticos. Eso indica una voluntad de despistar o puede tratarse de un aviso sobre quién está detrás.
Varios dirigentes europeos, entre ellos Emmanuel Macron, llevan años denunciando públicamente la guerra híbrida rusa en sus diversas modalidades, desde las más suaves –como las pintadas de estrellas de David en París para simular un ataque antisemita o la colocación de féretros al pie de la torre Eiffel para infundir miedo a implicarse en Ucrania– hasta otras operaciones más peligrosas, como ciberataques contra instituciones. Alemania tardó varias semanas en acusar a Rusia del ataque fallido con un dron contra un avión de carga ucraniano en el aeropuerto de Leipzig-Halle, en agosto pasado, pero finalmente, cuando tuvo pruebas fehacientes, el Gobierno de Berlín responsabilizó a Moscú.
El ministro italiano de Exteriores dice que Rusia “intentará desestabilizar y crear pánico”
Las autoridades rusas rechazan sistemáticamente cualquier implicación en ataques híbridos. El jueves, el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, tildó de “absurdas” las acusaciones sobre un supuesto papel de piratas informáticos prorrusos contra sistemas de refrigeración en Europa, tras los hackeos registrados durante los últimos días en supermercados de varios países y en un banco de sangre francés.“Son afirmaciones absurdas –afirmó Peskov–. Como siempre, no hay argumentos o pruebas para respaldarlas”. “Son acusaciones infundadas contra nuestro país”, añadió, algo que, según él, “se ha convertido en una tendencia persistente en los países europeos”.
También desmintió su autoría un misterioso grupúsculo extremista, misógino y racista ruso, El Estado Masculino, que contestó de forma airada a la BBC después de que hubiera una reivindicación a su nombre.
Este tipo de atribuciones y desmentidos pueden formar parte de la guerra híbrida de desinformación y confusión de la opinión pública europea.
Después de las amenazas contra medios irlandeses, el primer ministro Micheál Martin calificó la situación de “preocupante” y anunció la determinación de desenmascarar a los autores. “Iremos tras los responsables para identificarlos y exigirles responsabilidades”, afirmó. Se da la circunstancia de que Irlanda ejerce la presidencia de turno de la Unión Europea.
La experiencia apunta a Moscú, y no es casual que haya pronto elecciones en varios países
En términos parecidos se expresó la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, quien puso énfasis en que los ataques se dirigen a “infraestructuras civiles” esenciales, como medios de transporte y hospitales, y a bienes de primera necesidad como los alimentos refrigerados. Su viceprimer ministro y titular de Exteriores, Antonio Tajani, fue más allá y previno sobre la voluntad rusa de seguir desestabilizando Europa con la guerra híbrida. Aunque admitió que “no existen todavía pruebas” sobre las últimas acciones, añadió: “Sabemos bien que Moscú no declarará nunca la guerra militar a Europa. Pero también sabemos que intentará desestabilizar, crear pánico y problemas en la vida cotidiana”.
Las alarmas infundadas contra vuelos europeos se repitieron ayer en diversos países. En Francia hubo cuatro casos. Todos los aviones aterrizaron sin problemas, tres en el aeropuerto parisino de Orly y uno en Burdeos, sin que las inspecciones de los artificieros descubrieran artefacto alguno a bordo.
Hungría registró tres alarmas que obligaron a que tres cazas despegaran de sus bases para escoltar a los aviones. Uno de los vuelos hacía la ruta entre Bruselas y Sofía. Los otros dos procedían de Praga y tenían como destino Chipre y Bucarest.
Cuatro vuelos con destino a Madrid-Barajas fueron asimismo amenazados ayer. Se trató de tres aviones procedentes de Londres y uno de Munich. Ello obligó a activar los protocolos de seguridad, pero, tras las inspecciones pertinentes, se verificó que no había ningún explosivo.
Los expertos en seguridad aérea advierten que este tipo de campañas de intimidación generan siempre un efecto contagio y que, además de los autores de la acción coordinada, puede haber colaboradores espontáneos que, por diversas razones, quieran sumarse a crear una atmósfera de psicosis colectiva.
