
Amnistía Internacional acusa a Israel de practicar limpieza étnica sobre las comunidades beduinas y ganaderas de Cisjordania. Amnistía presentó el miércoles en Berlín su nuevo informe Erasing anything Palestinian: Israel’s ethnic cleansing of West Bank Bedouin and herding communities. El documento pone de manifiesto la magnitud y la gravedad de la campaña de limpieza étnica dirigida contra estas comunidades, llevada a cabo en un contexto de apartheid y ocupación ilegal, y con el telón de fondo de un genocidio en curso en la Franja de Gaza ocupada.
Amnistía pone como ejemplo la aldea de Khirbet Zanuta. Los beduinos palestinos vivieron allí durante generaciones y se ganaban la vida con el pastoreo, la agricultura y la producción lechera. Desde 1995 la aldea forma parte de la Zona C de Cisjordania, lo que lo sitúa bajo el control militar y administrativo total de Israel. Hoy se estima que entre 180.00 y 300.000 palestinos viven en esta zona.
La limpieza étnica es un proyecto estatal. Nuestro informe demuestra que la intención del Estado es llevar a cabo una limpieza étnica en la zona C”.
Desde 2023, Amnistía Internacional ha realizado numerosas visitas a comunidades de Cisjordania para elaborar su informe. Actualmente, “Zanuta está siendo devorada por los asentamientos israelíes y destruida por la violencia y el terror patrocinados por el Estado”. Miles de palestinos se han visto desplazados a la fuerza, y muchas más comunidades corren un riesgo inmediato a medida que Israel lleva a cabo su plan de anexión y expansión.
El informe también demuestra que la campaña no es obra de “colonos rebeldes”, o de “ministros extremistas” del Gobierno. Para Amnistía Internacional y su secretaria general Agnès Callamard, “la limpieza étnica es un proyecto estatal. Nuestro informe demuestra que la intención del Estado es llevar a cabo una limpieza étnica en la zona C”.
Aunque Israel aún no ha anexionado formalmente el territorio de Cisjordania, desde que Netanyahu formó su gobierno de coalición de ultraderecha en 2022 se ha producido un recrudecimiento de las políticas de expansión de los asentamientos y un aumento de la violencia de los colonos en Cisjordania. Hace un año, la Knesset aprobó una resolución declarativa en apoyo de “la aplicación de la soberanía israelí sobre Judea, Samaria y el valle del Jordán”, en referencia a Cisjordania.
El polémico proyecto de asentamientos E1, presentado en 2025 por el ministro de Finanzas israelí, Benjamin Smotrich, pretendía “enterrar la idea de un Estado palestino”. El proyecto tiene como objetivo construir más de 3 000 viviendas para familias israelíes en Cisjordania dividiendo el territorio ocupado en dos, y poniendo fin a la continuidad territorial entre Jerusalén Este y el resto de Cisjordania. Según el Servicio Europeo de Acción Exterior este proyecto socavará la solución de dos Estados.
“Estas comunidades viven de la tierra; están arraigadas en esta tierra en la que llevan décadas viviendo. Estas comunidades ya no pueden pastorear sus ovejas”. Las nuevas reglas israelís que dictan que las poblaciones beduinas de la Zona C deben registrar sus viviendas y pedir permisos de construcción ahogan las posibilidades de una vida digna y llevan a la expulsión forzada. “Tras el desplazamiento, la pesadilla de los palestinos no termina. Los palestinos siguen siendo blanco de la violencia perpetrada por los colonos”, remarca Budour Hasan, la ponente de origen palestino del informe de Amnistía.
La organización acusa al Gobierno israelí de haber incrementado exponencialmente el apoyo financiero y político a los colonos con el fin de llevar a cabo una limpieza étnica de los palestinos. Hasan y Callamard afirman que “mientras la atención mundial se centra en la guerra en Irán, Amnistía Internacional observa un aumento alarmante de la violencia de los colonos contra los palestinos”.
La organización acusa a la comunidad internacional de inacción
El informe destaca la falta de acción de los líderes mundiales e insta a “una Unión Europea unida” a ejercer presión sobre el Gobierno israelí. Entre otras medidas, la organización humanitaria pide que todos los países prohíban el comercio con Israel y que impongan sanciones individuales específicas al primer ministro israelí, Netanyahu; al ministro de Defensa, Israel Katz; al ministro de Finanzas, Bezalel Smotrich, y al ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben-Gvir.
Según los ponentes de la mesa redonda, este informe dista de investigaciones previas de la organización.”Estamos entrando en una nueva era: ya no se niega que están violando la ley. Israel ha afirmado que considera que el derecho internacional ha muerto y nosotros hemos permitido que esto ocurra”, afirma Agnès Callamard, alegando que por la primera vez Israel está expresando abiertamente hasta que punto deshumaniza a los palestinos de Cisjordania.
Callamard advierte que la población beduina desaparecerá si no se toman medidas urgentes
La secretaria general de la delegación alemana de Amnistía, Julia Duchrow, ha pedido la acción inmediata de su gobierno frente a la crisis en Cisjordania, acusándolos de aplicar un doble rasero en lo que respecta a Israel: “Debido a nuestra historia, Alemania tiene una responsabilidad especial de proteger la vida de los judíos. Pero, precisamente por esa historia, Alemania tiene una responsabilidad aún más especial de proteger la dignidad humana, y no puede ser selectiva a la hora de decidir a quién protege”.
En sus declaraciones finales, Callamard deja clara la gravedad de la situación: “Si no se toman medidas urgentes para exigir responsabilidades a Israel, la comunidad beduina desaparecerá. Eso es lo que va a pasar”.
