Ascó y Vandellòs confían en el “efecto dominó” para alargar la vida de las nucleares catalanas

El anuncio de la prórroga de la operación de la central nuclear de Almaraz durante tres años más, hasta 2030, ya ha tenido eco entre los municipios catalanes que esperan una decisión similar para sus reactores. Los alcaldes de Ascó y Vandellòs, Miquel Àngel Ribes y Assumpció Castellví, respectivamente, han celebrado esta “buena noticia” y se han mostrado confiados en que esta extensión allane el camino para prorrogar también el calendario de las centrales nucleares catalanas.

“Provocará un efecto dominó”, ha pronosticado Castellví sobre el impacto de la medida. La alcaldesa de Vandellòs i l’Hospitalet de l’Infant ha defendido que, a la hora de alargar la vida útil de las centrales nucleares, deben primar siempre “la seguridad y los criterios técnicos”. En caso de que el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) avale la continuidad de los reactores, como ha ocurrido con Almaraz, “por sentido común” deberían prorrogarse también en Catalunya. “La buena noticia es que no ha prevalecido la política por encima de la técnica”, ha defendido. En este sentido, Castellví pide a la Generalitat que se posicione y haga suya la apuesta por el alargamiento de las nucleares.

El cierre de Ascó I está previsto para 2030, seguido por el de Ascó II, en 2032, y Vandellòs II, en 2035. “Queremos unas centrales seguras y, si es así, no vemos ningún motivo para oponerse a esta prórroga”, ha expuesto el alcalde de Ascó, Miquel Àngel Ribes. La nuclear sigue siendo la principal fuente de producción de electricidad en Catalunya, con un 55,8% del total. Por ello, Ribes recuerda que esta continúa siendo necesaria para garantizar el suministro y la soberanía energética del país, así como para reducir las emisiones de gases contaminantes a la atmósfera. “Es la línea que debemos seguir, como ha marcado Europa”, añade.

El cierre de Ascó I está previsto para 2030, seguido por el de Ascó II, en 2032, y Vandellòs II, en 2035

Castellví coincide en que Catalunya no está preparada para funcionar únicamente con las renovables, y menos aún en un contexto de crisis energética global derivada del conflicto en Oriente Medio. “Necesitamos la nuclear junto a las renovables para que funcione la industria, para construir nuevas viviendas y para emprender cambios estructurales. De otro modo, no dispondremos de energía suficiente”, ha asegurado.

Los alcaldes de los dos municipios más afectados por el cierre de las nucleares en Catalunya también reivindican que desmantelar este tipo de instalaciones no es una tarea sencilla, especialmente ante el apretado calendario previsto para los próximos años. “Son procesos muy largos que comportan mucho trabajo y mano de obra. Es bastante inviable desmantelar siete reactores nucleares de aquí a 2035”, cuestiona Ribes, desde Ascó. Mientras no se produzca esta clausura definitiva, ambas localidades tratan de diversificar sus economías –para lo que cuentan con fondos específicos destinados a esta transición– y generar actividad por otras vías.

Por su parte, fuentes del Govern afirman que entienden que la decisión de alargar la vida útil de la central de Almaraz “se circunscribe únicamente a esta central, en respuesta a una coyuntura geoestratégica puntual y específica”. El ejecutivo catalán asegura que mantiene su compromiso con el proceso de transición energética y descarbonización con el horizonte de 2050, “que implica una apuesta por el ahorro y la eficiencia energética y por las energías renovables”. En el caso de que se planteara una prórroga de la operación de las nucleares catalanas, serían las empresas propietarias las que deberían solicitarla, y esta tendría que contar con el aval técnico del CSN y con la autorización del Gobierno central.

La patronal catalana Foment del Treball también ha celebrado la decisión del ejecutivo español en un mensaje publicado en X y ha reclamado que se aplique el mismo criterio a las centrales de Ascó y Vandellòs. “Catalunya no se puede permitir prescindir de una energía estable, no emisiva y esencial para la competitividad de nuestra industria”, ha valorado. Para la organización empresarial, se trata de “un paso en la buena dirección” que apuesta por una política energética basada “en criterios técnicos, económicos y de seguridad de suministro, no en planteamientos ideológicos”. Foment ha exigido al Govern que revise el calendario de cierre de las centrales catalanas.

El Partido Popular de Catalunya (PPC) ha pedido, en este caso al Gobierno de Pedro Sánchez, que dé a las centrales catalanas un trato similar a Almaraz. La diputada popular en el Parlament, Eva García, ha recriminado la inacción del Govern de Salvador Illa para garantizar el flujo energético en Catalunya. “¿Por qué Illa quiere cerrar Ascó y Vandellòs y no pide que reciban el mismo trato que Almaraz?”, ha preguntado. García ha criticado que Catalunya “no puede pagar la energía más cara porque el PSC prefiera mantener un calendario ideológico” y ha urgido al ejecutivo catalán a explicar sus motivos “a los trabajadores, las empresas y todas las comarcas de Tarragona”.

Paula Solanas Alfaro

Periodista de Economía en La Vanguardia. Antes trabajó durante diez años en la misma sección en el Diari Ara. Es autora del libro ‘El club de los unicornios’ (Península, 2023).

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