Sea porque el sector bancario vive un momento dulce o sea por méritos propios, lo cierto es que las acciones del BBVA y del Sabadell se han revalorizado de manera significativa cuando se cumple un año del fin de la opa del primero sobre el segundo. El BBVA ha conseguido una subida muy superior a la del Sabadell, al rebotar un 47,5% hasta ayer. En cambio, el banco catalán ha subido un 12,1%. Si se tienen en cuenta los dividendos entregados en estos meses, la rentabilidad es aún superior en los dos casos, si bien el banco vasco casi duplica la de la entidad vallesana: la subida es del 55,7% para el BBVA y del 29,8% en el Sabadell.
Son revalorizaciones similares (el BBVA por encima y el Sabadell por debajo) a las del sector bancario europeo, que contando dividendos ha mejorado alrededor de un 40% en ese periodo. Doce meses después de que acabara la batalla empresarial más intensa de la economía española, ninguno de las dos entidades implicadas ha hecho declaraciones públicas, a pesar de que durante la opa multiplicaron su presencia en los medios.
Las dos siguen su camino, si bien el Sabadell es el que más diferencias presenta respecto a su situación hace justo un año. Es más pequeño que hace un año al haberse desprendido de su filial TSB. Su primer ejecutivo en aquel momento, César González-Bueno, ha sido sustituido por un hombre de la casa, Marc Armengol, que desde mayo ocupa el puesto de consejero delegado.
Pero quizás el cambio más significativo se ha producido en la estructura accionarial, ya que este mes el grupo francés BPCE informó de un acuerdo “amistoso” para comprar hasta el 9,9% de las acciones del Sabadell. Hasta ahora cuenta con un 7%. Con ese inesperado movimiento el banco está más protegido ante posibles operaciones hostiles. Entre el BPCE y la aseguradora Zurich – siempre del lado del Sabadell durante la opa– las acciones en manos de institucionales podrían llegar al 15%. De ese grupo de accionistas principales ha desaparecido el financiero mexicano David Martínez, que llegó a tener cerca de un 5% del Sabadell y fue el único que apostó abiertamente por la oferta del BBVA desde su posición de consejero del banco catalán. Ahora se desconoce si mantiene o no acciones, ya que con menos del 3% del capital no hay obligación de comunicarlo.
El Sabadell ha dado entrada al francés BPCE en su capital y tiene nuevo consejero delegado
El Sabadell sigue considerando que su verdadero núcleo duro son los pequeños accionistas que a la vez son clientes, y que podrían rondar (tanto hace un año como ahora) el 40% del capital. Con la llegada de nuevos accionistas, el Sabadell da cumplimiento a una de las peticiones que le hizo el Gobierno durante la larga batalla de la opa. Debía protegerse ganando tamaño con una fusión o con socios. La fusión es imposible a día de hoy, porque ninguno de los posibles candidatos (Unicaja y Evo) quieren ceder poder.
Mientras, en Las Tablas, en el edificio corporativo del BBVA en Madrid, la cúpula sigue en sus puestos con Carlos Torres como presidente y Onur Genç como consejero delegado. Sí que hubo una cierta reestructuración con cambios de directivos, pero que afectó a un nivel inferior. Los primeras espadas se mantienen.
La dirección del BBVA trata de liderar en el mercado español la nueva revolución industrial derivada de la inteligencia artificial (IA). En los últimos años la entidad ha hecho bandera de la tecnología como medio para desarrollar su actividad. Según explica el propio banco, la hoja de ruta de la inteligencia artificial cubre ocho ámbitos específicos: cliente, banquero, riesgos, operaciones, desarrollo de software, empleados, datos y fundamentos tecnológicos/agentes. El banco presume de ser una entidad diversificada que opera en países con elevado potencial de crecimiento. Sus principales mercados son España, México y Turquía.
Es justo lo contrario que el Sabadell, que tras la venta de su filial británica TSB se ha concentrado aún más en el mercado español. Como el resto del sector, ha situado la IA como uno de los elementos centrales de la estrategia futura, hasta el extremo de impulsar una remodelación física de los edificios de la sede social –que regresó a Catalunya durante la opa– para levantar un nuevo hub de proyectos, destinado al desarrollo de iniciativas en inteligencia artificial, banca privada y banca digital. Como pronosticó el presidente del Sabadell, Josep Oliu, hace un año, a las dos entidades le ha ido muy bien en solitario.
La subida en bolsa del BBVA (+47,5%) es muy superior a la del Sabadell (+12,1%) desde el fin de la opa
Jaume Puig, director general del Grupo GVC Gaesco, opina que el sector bancario está en un buen momento porque “la morosidad está en mínimos”, lo que se traduce en altas valoraciones bursátiles. Puig recuerda que en el último año el viento ha soplado a favor del sector con “la subida de los tipos de interés al mismo tiempo que las comisiones bancarias se han quedado”. Además el sector ha seguido ajustando los costes. “Lo único que podría truncar ese escenario es una subida de la morosidad”, añade Puig.
La banca española encara el futuro con la vista puesta en la IA y alejada de las fusiones. Al menos por ahora no ha trascendido ningún posible movimiento. Tampoco se sabe si Oliu y Torres han retomado su amistad, como auguró el presidente del Sabadell tras la opa.
