Duralex renace y piensa en verde

Será “el cristal más verde del mundo” y la enésima reinvención para una marca tan icónica como Duralex. Cédric Meston se ha convertido en el nuevo propietario de la popularísima enseña francesa con la promesa de reflotar un producto que de estar en todos los hogares ha pasado a ser casi sólo un recuerdo de un pasado feliz, superado por competidores más baratos o más innovadores. Meston salva un firma que estaba de nuevo en concurso de acreedores y promete estar a la altura del desafío, con un plan de empresa que pasa por reconvertir el horno de gas de Duralex a una tecnología 100% eléctrica de aquí al 2029 y acabar con las emisiones de CO2de la fábrica.

La incónica marca de la cristalería irrompible abandona el gas en su proceso de producción y se hace 100% eléctrica 

La apuesta es arriesgada pero tiene toda su lógica. Porque en este caso la descarbonización de la empresa no tiene sólo que ver con la sostenibilidad del planeta. En plena carrera al alza de los precios de la energía, el consumo de gas se lleva ahora por delante un 20% de la facturación de Duralex. Para Meston es, pues, “una de las prioridades”.

Con sólo 32 años, Meston es un emprendedor conocido en Francia como cofundador de la startup de sustitutos vegetales de la carne Happy Vore y anteriormente trabajó como consultor en McKinsey. Hace dos años dejó la startup para especializarse en la adquisición de empresas en dificultades y saltó a los titulares con la compra de Tupperware France, otro icono, en el 2025. Posteriormente se hizo con la empresa de neumáticos reacondicionados Black Star, en Béthune (norte de Francia), que ha rebautizado como Leonard. Una y otra estaban en pérdidas; se prevé ahora que ganen 4 millones de euros a finales de este ejercicio.

Propietario de Tupperware

El emprendedor Cédric Meston rescata la firma con la ayuda del multimillonario Xavier Niel y fondos públicos, y salva 155 de los 220 puestos de trabajo

Un perfil con escaso background industrial que preocupa en La Chapelle-Saint-Mesmin (en las afueras de Orléans), sede histórica de la compañía, pero que ha convencido al estamento judicial. El tribunal de comercio de Orléans validó frente a otras ofertas el proyecto de Meston, el que prometía salvar más puestos de trabajo, 155 de los 220 empleos actuales, como la mejor propuesta industrial y social. Meston se ha comprometido a no efectuar despidos por motivos económicos en los próximos dos años, y priorizar a los asalariados que no siguen en la empresa en caso de que haya nuevas contrataciones.

El nuevo propietario de Duralex, Cédric Meston, en la sede de La Chapelle-Saint-Mesmin 
El nuevo propietario de Duralex, Cédric Meston, en la sede de La Chapelle-Saint-Mesmin ANNE-CHRISTINE POUJOULAT / AFP

El proyecto se basa en un plan de inversión de 16 millones de euros, 10 de los cuales aportados por un consorcio privado del que forman parte Tomé, la sociedad de Meston, y NJJ Capital, el holding del multimillonario Xavier Niel, propietario del grupo de telecomunicaciones Iliad, el mayor accionista de Vodafone y Westfield y copropietario del diario de Le Monde . Un sólido apoyo para el nevo plan de Duralex, que cuenta también con ayudas públicas: un crédito de 4 millones de euros del Estado y 2 millones de la región Centre-Val de Loire y del ente Orléans Métrople para las inversiones relacionadas con la transición energética de la fábrica.

Con una historia de más de 80 años, la emblemática marca podrá pues seguir con la producción de su archiconocido cristal irrompible gracias a la técnica del vidrio templado. Ha sobrevivido a cinco concursos de acreedores en los últimos 20 años, el último en el 2020, y piensa ahora en reinventarse: “Duralex tiene los mismos productos desde hace 30 años. Una marca debe vivir y evolucionar con las expectativas de los consumidores”, ha subrayado el nuevo propietario.

Superviviente

La empresa estaba en concurso, el quinto en 20 años, tras el intento de una cooperativa formada por los trabajadores

La decisión del tribunal de Orléans ha puesto también fin al proyecto cooperativo Duralex SCOP SA, que se hizo cargo de la empresa tras su última caída, en plena pandemia de la covid, y en el que alrededor del 60% de los trabajadores tenían una participación. Gracias a su popularidad, la marca también consiguió el año pasado levantar 7 millones de euros aportados por particulares, con 300 euros de media y un máximo de 1.000 euros. Tanto ellos como los trabajadores tienen ahora muy difícil recuperar su inversión, pese a que Meston se haya comprometido a buscar “una solución justa y equitativa”. En paralelo, la fiscalía de Orléans ha abierto una investigación penal sin que se conozcan todavía los motivos. Pero la primavera pasada, poco antes de que la empresa entrara en concurso, los despidos repentinos del entonces director general, François Marciano, y de su hijo Antoine, director financiero, dispararon ya las alarmas. Una auditoría financiera reveló la crítica situación de la tesorería y errores de gestión, aunque en principio no hay indicios de malversación.

Elisenda Vallejo Cortinas

Redactora jefa de la sección de Economía de La Vanguardia

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