China lleva a récords su superávit comercial con la UE en plena revisión de las relaciones

China eleva todavía más su superávit comercial con la Unión Europea (UE), en medio del debate sobre las relaciones entre ambas potencias. En junio alcanzó un nuevo récord para un mes, con 32.900 millones de dólares -casi 28.900 millones de euros-, un 27% más que el año anterior, según destaca Bloomberg en base a los datos publicados este martes por la Administración General de Aduanas de China.

Las relaciones comerciales entre los socios están en plena revisión. Bruselas ha lanzado un ultimátum a Pekín, con un plazo hasta octubre para que aplique medidas tangibles para reducir el desequilibrio, que desde instancias europeas se ve insostenible y más como un reto estratégico que una simple cifra. China ha utilizado a la UE como una alternativa al comercio que ha perdido en EE.UU. por los aranceles de Donald Trump, inundando el continente con sus productos, sobre todo en industria y tecnología por la sobrecapacidad que arrastra. En el 2025 todos los países de la UE tuvieron déficit comercial con China, algo nunca visto, lo que presiona a las firmas locales.

“A pesar de una tregua comercial de tres meses, el creciente superávit mantiene elevado el riesgo de un conflicto comercial entre China y la UE”, según un análisis de Macquarie Group. La tendencia se repite en el primer semestre: China importó 135.600 millones de dólares en bienes de la UE, un 9% más, pero dispara las exportaciones un 17%, a 312.300 millones.

La UE ha avanzado los últimos años en medidas contra China con la imposición de aranceles a los coches eléctricos, el acero, los paneles solares y otros productos del gigante asiático con el argumento de que contaban con ayudas estatales injustas. Esta misma semana se han lanzado aranceles sobre los neumáticos de origen chino, y se baraja extender los aranceles a los coches híbridos. En otro frente, desde inicios de mes los paquetes de poco valor por compras a tiendas chinas pagan una tasa de 3 euros para combatir un flujo que inunda Europa.

Las partes siguen muy distanciadas en cuanto a cómo abordar las crecientes tensiones. Europa presiona a Pekín para que frene el exceso de capacidad industrial y reduzca las subvenciones que, según afirman, distorsionan la competencia. De su parte, China ha mostrado poco interés en limitar las exportaciones, que se han convertido en un motor cada vez más importante del crecimiento económico.

La fortaleza exportadora ayuda a compensar la debilidad del gasto y la inversión interna debido a una prolongada recesión en el sector inmobiliario. En cambio se compensa con más quejas de que la avalancha de productos de menor coste está ejerciendo presión sobre los productores locales.

A nivel global, las exportaciones chinas crecieron un 27% en junio impulsadas por el boom electrónico y de la inteligencia artificial, por encima de los estimado por los analistas. Llegaron a 412.000 millones de dólares (362.000 millones de euros). Las importaciones, por su parte, escalaron un 36%, mayor ritmo desde el 2021, algo que los analistas achacan al incremento del precio de las importaciones por la guerra en Irán. Quedaron en 287.000 millones de dólares, o 251.500 millones de euros. El resultado arroja un superávit comercial de 125.600 millones de dólares.

El comercio con EE.UU. crece un 14%, si bien se compara con un año anterior en el que se había hundido con los aranceles de Donald Trump. Sumaron 43.464 millones de dólares (38.000 millones de euros). El superávit con EE.UU. ronda los 29.000 millones.

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