El debate sobre el papel del turismo en la economía catalana arrecia. Después de las posiciones encontradas de los economistas impulsores del Informe Fènix y de la Cambra de Comerç de Barcelona, ahora es el Banco de España (BdE) el que se pronuncia sobre sus efectos sobre el acceso a la vivienda.
“La elevada demanda turística contribuye a aumentar la presión sobre los precios” en las zonas que más viajeros reciben, como el centro de Barcelona o la provincia de Girona, señala el Informe anual de la institución, que este viernes presentó su edición sobre Catalunya en Barcelona. El territorio es la comunidad autónoma que más visitantes extranjeros recibe, con más de 20 millones de turistas el año pasado, récord histórico. Para este 2026 se esperan aún más llegadas.
La crisis de acceso a la vivienda que sufren las grandes áreas urbanas tiene su derivada más lacerante en el mercado del alquiler. La competencia para acceder a un arrendamiento es aún mayor que en la compraventa, subrayaron desde el BdE, porque la escasa oferta ha de disputarse entre fuentes de demanda mucho más variadas. Los inquilinos que buscan piso para residir rivalizan con inversores, pequeños y grandes, que prefieren destinar los inmuebles al alquiler turístico.
El fenómeno es especialmente intenso en el centro de las ciudades. En Barcelona, una quinta parte de las viviendas puestas en alquiler en zonas como el Eixample o la Barceloneta son pisos turísticos, destacó David López-Salido, director general de Economía del BdE. En el conjunto del área urbana de Barcelona, en cambio, la cifra cae al 4%. El ayuntamiento de Barcelona, de hecho, ha convertido la eliminación de las licencias turísticas en una de sus cruzadas y tiene previsto revocar 10.000 de ellas para finales del 2028.
Hoy en día, Catalunya se sitúa entre las tres comunidades autónomas con mayor peso de las viviendas turísticas y de no residentes sobre el parque total de viviendas, con un 10,7%, frente a la media española del 3,2 %, “una presión que contribuye” a aumentar los precios .“El caso de Barcelona resulta especialmente significativo”, continúo López-Salido. Aún así, no es el municipio con mayor proporción de pisos turísticos en el centro urbano. Le adelantan Sevilla (46,9%), Málaga (46,6%) y Las Palmas de Gran Canaria (26,9%).
Nueve años de renta para comprar una vivienda en la capital catalana
Ahora bien, Barcelona presenta precios del alquiler mucho mayores. Las rentas ajustadas por la inflación aumentaron un 1,6% anual entre 2014 y 2024, con un incremento mucho más intenso entre el 2019 y el 2024, del 3,7%.
Esta subida responde, principalmente, a los precios más elevados de los nuevos contratos, que registran incrementos del 4,6% anual, frente al 1,8% de las actualizaciones de los contratos existentes.
“Los precios crecen a mayor ritmo que la renta de los hogares y el esfuerzo para pagar el alquiler aumenta”, advirtió el director general de Economía del BdE. Así, los hogares que viven en alquiler dedicaron 27,5% de su renta neta a pagar las cuotas en Catalunya en el 2024, un 30% en la ciudad de Barcelona. En cuanto a la compraventa, los habitantes de la capital necesitan de media nueve años de su renta para pagar una vivienda, dos más que en el resto de Catalunya.
El análisis por áreas urbanas refleja una mayor presión sobre el mercado de la vivienda en las zonas con mayor dinamismo económico y demográfico, como el caso de Barcelona, que encabeza los incrementos de precios y los esfuerzos necesarios para acceder tanto a la compra como al alquiler”, comentó López-Salido.
Por el contrario, las áreas urbanas de Lleida y Manresa registran los menores crecimientos de precios y los menores niveles de esfuerzo residencial de Catalunya.
