El emprendimiento universitario forma parte intrínseca del ADN del modelo educativo del TecnoCampus. Un ejemplo reciente de los resultados de este ecosistema de innovación ha sido el éxito del proyecto EMMA, impulsado por Manel Mestres, estudiante del Grado en Ingeniería de Organización Industrial del TecnoCampus, que se ha alzado con el segundo premio de la quinta edición del programa Start-UPFlama.
El Start-UPFlama es un programa de apoyo a la creación de empresas innovadoras coorganizado anualmente por la Universitat Pompeu Fabra (UPF) y el TecnoCampus. Dirigido a estudiantes y graduados recientes, el programa busca dinamizar el talento de la comunidad universitaria y convertir ideas creativas en proyectos viables que aporten riqueza, bienestar y valor real a la sociedad. En la edición de este año, que arrancó en octubre del 2025 con una fase virtual y se desarrolló de forma presencial a partir de enero, postularon alrededor de 40 equipos, de los cuales finalmente 14 (10 de la UPF y 4 del TecnoCampus) compitieron en la gran final.
La llamada pitch competition tuvo lugar el 13 de mayo. El jurado distinguió la propuesta gastronómica EMMA con el segundo premio, dotado con 3.000 euros en metálico y 2.000 euros adicionales en servicios de asesoramiento legal ofrecidos por el bufete H&A.
El palmarés del certamen lo completaron proyectos de la UPF como SCRIPTIA (primer premio, 6.000 euros), una plataforma digital orientada al mercado editorial; DONNOVA (tercer premio, 2.000 euros), un anillo de silicona con hidrogel para tratar la atrofia vaginal diseñado por alumnas de Ingeniería Biomédica; y AUXI (premio del público, 1.000 euros), una plataforma de apoyo doméstico de estudiantes de proximidad. Por parte del TecnoCampus, además de EMMA, se presentaron otros tres proyectos: FITABLE, FISIOTECH y NINTEC SOLUTIONS.
EMMA, un “Lego alimenticio”
Detrás de EMMA está Manel Mestres y su socio, Miquel Giménez. El proyecto nació del análisis de las tendencias actuales de consumo, como la proliferación de los ultraprocesados, el auge del delivery y la costumbre de comer rápido frente a una pantalla. “Queremos crear el movimiento contrario”, explica Mestres. “En vez de vender soluciones que te optimicen el tiempo, queremos vender tiempo de calidad. Nuestra propuesta se basa en tres promesas: producto local de máxima calidad, una experiencia gastronómica y un proceso muy simple”.

Para explicar el concepto, lo compara con “la idea de un ‘Lego alimenticio’. Es un paquete que incluye los ingredientes exactos, la receta y los utensilios necesarios. Valoras tanto el proceso de montarlo como el resultado final”. Para presentar el proyecto en el programa realizaron una prueba piloto real vendiendo 25 unidades de su primer producto, una mona de Pascua orientada a familias donde la receta era un cuento infantil que los padres leían mientras los niños montaban el pastel. Con el premio obtenido esperan ahora poder impulsar el producto y estructurarlo en dos colecciones, una de recetas tradicionales enfocadas a la Castañada o Navidad, y otra de “singulares”, con la idea de colaborar a medio plazo con restaurantes reconocidos del Maresme y figuras de la cocina catalana.
Un claro ejemplo de cómo el TecnoCampus actúa como un facilitador de conexiones es el propio embalaje de EMMA. El envoltorio del kit consiste en una bolsa de tela que, al desplegarse, se transforma de forma ingeniosa en un mantel. Este diseño exclusivo ha sido desarrollado en colaboración con Linkkit, una startup de diseño liderada por Florencia Bordas que se encuentra alojada en una de las incubadoras del TecnoCampus.
Un ecosistema a medida con más de 40 recursos
Más allá de los premios, los participantes en el Start UPFlama han tenido también acceso a los eventos de tecnología, emprendimiento e innovación 4YFN – Mobile World Congress, en Barcelona y South Summit, en Madrid. Asimismo, los tres proyectos ganadores dispondrán de tutorías y acceso directo a la preincubadora del TecnoCampus y a espacios de la UPF.
Anahí Moyano, responsable de Emprendimiento Universitario del TecnoCampus, destaca la importancia de las sinergias en este programa conjunto: “Nuestros emprendedores comparten la formación y el espacio, lo que crea conexiones muy valiosas, que incluso han generado equipos integrados por estudiantes de ambas universidades”, explica Moyano, remarcando que el programa goza de una alta valoración por parte del alumnado.
Moyano remarca que la clave del éxito del emprendimiento en TecnoCampus radica en la singularidad de su modelo, que fusiona en un espacio compartido los estudios universitarios y un parque tecnológico y empresarial, que el curso pasado contó con 120 empresas instaladas y 37 startups activas. Esto permite poner a disposición del estudiante una potente comunidad y un ecosistema con más de 40 herramientas orientadas al crecimiento, que abarcan desde el programa TecnoEmprèn o el hackatón TecnoChallenge, hasta financiación, internacionalización, matchmaking y cuatro incubadoras, una tecnológica y tres sectoriales o especializadas (Reimagine Textile, Antena TrenLab y ThinkIn 3D).
“Desarrollamos itinerarios individualizados”, subraya Moyano. “Nos reunimos con los alumnos, escuchamos en qué momento vital y de madurez de la idea se encuentran y juntos diseñamos una ruta a medida con los recursos de nuestro ecosistema. El Emprender puede resultar un camino complicado y solitario, pero gracias a nuestra comunidad y herramientas logramos que el trayecto sea un poco más fácil y que estén más acompañados”, concluye.
