La economía catalana ha mantenido el acelerador pisado durante el primer trimestre del 2026. El Producto Interior Bruto (PIB) creció un 2,9% interanual, tres décimas más que en el último tramo del 2025, consolidando un ritmo de avance superior al de España y muy por encima del registrado por la Unión Europea.
El dato, confirmado este lunes por el Institut d’Estadística de Catalunya (Idescat), sitúa a Catalunya dos décimas por encima de la media española (2,7%) y nada menos que 2,2 puntos por delante de la eurozona, cuya economía apenas avanzó un 0,7%.
Más allá de la cifra global, el elemento más destacado del trimestre fue la fortaleza de la demanda interna, que continúa siendo el gran motor del crecimiento. El consumo de los hogares aumentó un 3,4%, mientras que la inversión avanzó un 3,3%, impulsada especialmente por la construcción, que registró un crecimiento del 5,2%.
La fortaleza de la demanda interna, que continúa siendo el gran motor del crecimiento
La evolución confirma que las familias mantienen un elevado nivel de gasto pese al contexto de incertidumbre internacional y que la actividad inversora sigue encontrando apoyo en el sector inmobiliario y de infraestructuras.
Por sectores, los servicios volvieron a liderar la expansión económica. Su actividad creció un 3,7%, ocho décimas más que en el trimestre anterior. Dentro de este ámbito destacaron especialmente el comercio, el transporte y la hostelería, que avanzaron un notable 6,2%, reflejando la fortaleza del consumo y del turismo.

Los servicios lidera la expansión económica; crecen un 3,7%, ocho décimas más que en el trimestre anterior
También mostraron un comportamiento dinámico los servicios profesionales y tecnológicos, especialmente las actividades informáticas, de ingeniería, arquitectura y consultoría.
La construcción se consolidó como otro de los pilares del crecimiento, con una expansión del 5,5%, aunque algo más moderada que la registrada a finales del 2025. En cambio, la industria avanzó un discreto 0,9%, lastrada por una desaceleración general del sector manufacturero, aunque con comportamientos destacados en ramas como la farmacéutica y la reparación e instalación de maquinaria.

El sector exterior, tradicionalmente uno de los motores de la economía catalana, mostró una evolución más moderada. Las exportaciones crecieron un 1,5%, muy por debajo del 4,8% registrado en el trimestre anterior, mientras que las importaciones aumentaron un 2,7%.
Pese a esta pérdida de impulso del comercio exterior, la economía catalana logró mantener un crecimiento sólido gracias al empuje del mercado interno. En términos trimestrales, el PIB aumentó un 0,6%, el mismo ritmo que la economía española, frente al retroceso del 0,1% registrado de media en la Unión Europea.
Las exportaciones crecieron un 1,5%, por debajo del 4,8% registrado en el trimestre anterior,
El balance deja una fotografía clara: Catalunya sigue creciendo por encima de sus principales referencias económicas, pero cada vez depende más del consumo, los servicios y la construcción para sostener ese avance, mientras las exportaciones y la industria muestran señales de una mayor moderación.
