El fabricante chino de automóviles Great Wall Motors (GWM) ha elegido el Port de Barcelona para iniciar su actividad logística en España. Los primeros 500 vehículos de la compañía han llegado esta semana a las instalaciones portuarias procedentes de China, reforzando el papel de la capital catalana como uno de los principales puntos de entrada de automóviles asiáticos en Europa.
Los vehículos desembarcaron en la terminal de Setram a bordo del Anji Flourishment, un buque de última generación especializado en el transporte de automóviles con capacidad para 9.500 unidades. El barco partió del puerto chino de Lianyungang y forma parte de las nuevas conexiones marítimas que están impulsando el tráfico de vehículos entre Asia y Europa.
La llegada de GWM supone un nuevo paso en la creciente presencia de fabricantes chinos en el mercado español. La marca, que comercializa vehículos de combustión, híbridos y eléctricos, utilizará Barcelona como centro logístico para la distribución de sus modelos. Antes de ser enviados a los concesionarios, los automóviles recibirán en la terminal los últimos ajustes y preparativos necesarios para su comercialización.
¿Quién es Great Wall Motors?
Fundada en 1984 en la ciudad de Baoding, Great Wall Motors (GWM) se ha convertido en uno de los mayores fabricantes privados de automóviles de China. La compañía, que comenzó fabricando vehículos industriales ligeros, ha construido su crecimiento sobre dos segmentos en los que es especialmente fuerte: los todoterrenos y las pick-ups. Con unas ventas anuales que superan los 1,2 millones de vehículos, GWM opera a través de marcas como Haval, especializada en SUV; Tank, centrada en vehículos todoterreno; Ora, dedicada a los eléctricos urbanos; y Wey, enfocada al segmento premium. En los últimos años ha acelerado su expansión internacional para competir con otros gigantes chinos como BYD, Chery o Geely. La compañía considera Europa uno de sus mercados estratégicos y está apostando por una oferta que combina motores de combustión, híbridos y eléctricos.
El desembarco de GWM confirma además el auge del Port de Barcelona como plataforma estratégica para el sector de la automoción. Su posición geográfica, la conectividad marítima con Asia y la combinación de transporte ferroviario, terrestre y marítimo han convertido al recinto portuario en una infraestructura clave para las marcas que buscan acceder al mercado europeo.
El crecimiento de este negocio se refleja en las cifras. Durante el 2025 pasaron por el Port de Barcelona 716.657 vehículos, mientras que las importaciones aumentaron un 44%, impulsadas principalmente por la llegada de automóviles procedentes de puertos chinos. La tendencia continúa al alza este año y, según los datos registrados hasta abril, un 17% de los vehículos que llegan al puerto ya son eléctricos.

Para absorber este incremento del tráfico, Barcelona cuenta actualmente con dos terminales especializadas, Autoterminal y Setram. A ellas se sumará en el 2027 una tercera instalación promovida por la filial española del gigante japonés NYK, que incluirá la primera gran torre automatizada para almacenamiento de vehículos de Europa.
Con la incorporación de esta nueva infraestructura, el Port de Barcelona dispondrá de unas 120 hectáreas dedicadas exclusivamente al tráfico de automóviles, consolidando una apuesta estratégica que refleja la creciente influencia de los fabricantes chinos en el mercado europeo y el papel de Barcelona como uno de sus principales centros logísticos en el Mediterráneo.

