El bucle sin fin de la economía catalana

La economía catalana –y la española también– llevan 25 años inmersas en un bucle del que no pueden salir. Es un proceso que arranca con fuerza con el inicio del milenio pero que hunde sus raíces en el año 1992, como muestra un informe del catedrático de la UPF Albert Carreras, publicado en la Revista Econòmica de Catalunya , que acaba de cumplir su 40 aniversario.

El bucle se aprecia en el gráfico que ilustra esta página y que visualmente muestra los problemas de Catalunya (y España) para traducir el fuerte crecimiento económico en riqueza. Es algo que el Col·legi d’Economistes, las patronales, el Cercle, la Cambra de Barcelona o la propia Generalitat denuncian hace años. 

Evolución del PIB per cápita y salario medio real en Catalunya 1970-2024
Evolución del PIB per cápita y salario medio real en Catalunya 1970-2024REC / La Vanguardia

El gráfico muestra en el eje horizontal el salario medio real (descontando la inflación) y en el eje vertical, el PIB per cápita. Desde 1970 el gráfico muestra una tendencia al alza constante. Es el movimiento normal y es saludable, ya que la economía consigue que los ciudadanos produzcan más pero también que tengan mejores salarios. Esa línea ascendente se rompe tras 1992 con la crisis posterior a los Juegos Olímpicos y va enlazando otros graves shocks, como el financiero del 2008 o el de la covid. El PIB per cápita mide todo lo que produce la economía dividido entre la población. Es más preciso para saber si una economía crece gracias a que tiene mejor desempeño o solo porque tiene mayor población.

La forma de bucle se debe a que cuando la economía mejora su PIB por habitante, los salarios reales disminuyen. Y lo contrario: hay periodos de incremento de las remuneraciones acompañado de una pérdida de PIB por habitante real. Un bucle. Albert Carreras hace este resumen: “el salario medio real sube del 1990 al 1992, pero después tira hacia atrás. A partir del 1995, el PIB real per cápita sube, pero el salario real no. Después impacta la crisis y hace crecer el salario medio real porque se multiplica la desocupación, pero el PIB real per cápita baja. Y después, vuelve a subir pero poco. A partir del 2015, parecía que la cosa mejoraba pero vuelve a tirar atrás con la pandemia”.

“El modelo productivo de bajos salarios nos atenaza y nos ha llevado a niveles de bienestar en descenso”

Las causas de esta situación ya se han apuntado en otras informes y siempre acaban situándose en la pobre productividad de la economía catalana. Y esa circunstancia se debe al fuerte crecimiento en los últimos años de actividades de bajo valor añadido pero intensivas en capital humano. Desde 1985, según analiza el informe, las fluctuaciones del PIB per cápita están básicamente asociadas al aumento del empleo y no de la productividad. “Es una conclusión preocupante, dado que el modelo de crecimiento ideal es aquel en el que es la productividad la que tira del PIB per cápita, y no el empleo”, según reza el informe de Carreras. Y vuelve a aparecer como principal culpable el fuerte peso del turismo. “La especialización turística ha sido una mala apuesta, como lo fue abandonar sin alternativas el sector industrial”, dice el informe.

Carreras cree que una primera explicación de por qué ha habido esa fuerte expansión del empleo y de las actividades precarias, de bajos salarios e intensivas en mano de obra, es el cambio de las relaciones laborales desde los años 80. A su juicio, las negociaciones entre sindicatos y patronales han llevado a proteger a los empleados en activo a cambio de empeorar las condiciones de los ciudadanos que se incorporarán al mercado de trabajo. “Los cambios legales son siempre sobre los nuevos que entran. Por eso, los que en los años 80 teníamos trabajo o teníamos expectativa inmediata de tener trabajo hemos estado siempre protegidos. En cambio, los que entraron después fueron sufriendo cada una de las reformas laborales que se hicieron, que siempre eran para los que venían nuevos”, reflexiona Carreras.

“Nos hemos especializado en contratos basura. Somos muy buenos en eso y hay muchas empresas que vienen de fuera para disfrutar de esta enorme flexibilidad laboral. Y eso se consagró con la reforma laboral del PP del 2012, que como cada una de las otras reformas, atendía una situación extraordinaria, en aquel caso el paro gigantesco que había”, justifica Carreas. “La conclusión final es que el modelo productivo de bajos salarios nos atenaza y nos ha llevado a niveles de bienestar en descenso”.

Ante esta situación, la propuesta de Carreras es doble: facilitar la inversión en capital para las empresas y encarecer el coste del trabajo para que crezcan los salarios y desparezcan los empleos más precarios. Algunas de las conclusiones recuerdan al Informe Fènix, que han elaborado siete reconocidos economistas catalanes y que la patronal Foment considera erróneo en algunas de sus conclusiones, como la que aboga por la supresión de las actividades que denomina “subvencionadas”. Aquí el bucle sigue de otra manera. Todas las partes se conjuran para cambiar el modelo pero este sigue creciendo con fuerza con nuevos chiringuitos de playa.

Eduardo Magallón Lecina

Barcelona, 1975. En la sección de economía desde 2001 proveniente de Cinco Días. Antes trabajé en programas de economía en TV3. Licenciado en Periodismo por la UAB, PDD por IESE y estudio Geografía e Historia (UNED).

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