La nueva norma para la maleta de mano cuestiona el negocio de los vuelos reclamo

El nuevo reglamento sobre los derechos de los pasajeros que acaba de acordar Bruselas ha puesto en pie de guerra a las aerolíneas, con Ryanair a la cabeza. Aunque confirma que las compañías pueden seguir cobrando por subir la maleta de mano a la cabina, la obligación de mostrar este servicio en el precio inicial del billete, desde el principio del proceso de compra, supone un torpedo al modelo financiero y comercial que han construido en la última década.

“Estas nuevas y absurdas normas obligan a las aerolíneas a anunciar falsamente tarifas aéreas más elevadas, lo que hace que las compañías de la UE sean aún menos competitivas”, ha lamentado el consejero delegado de Ryanair, Michael O’Leary, esta semana. Se acabó lo de promocionar vuelos “a partir de 20 euros”. Y si lo hacen, deberán incluir el equipaje de mano en el precio del anuncio.

También la patronal mundial de las aerolíneas, IATA, se ha posicionado en contra de la reforma del reglamento. “Generará dificultades operativas y costes adicionales que, en última instancia, recaerán sobre los pasajeros”, ha declarado Willie Walsh, director general de la asociación.

Todo este alboroto muestra que el cobro de la maleta de cabina no es un asunto menor, sino que forma parte de una maquinaria de ingresos mucho más amplia: las tarifas a la carta. Con ella, las aerolíneas anuncian vuelos con precios de salida económicos que atraen a un mayor número de pasajeros. Ahora bien, con la tarifa básica el pasajero solo puede llevar una mochila o bolsa de equipaje pequeña a bordo. El trolley (de hasta 10 kilos), la selección de asiento, el embarque prioritario o la facturación de maletas en bodega se pagan aparte. Estos servicios complementarios se han convertido en una de las principales fuentes de ingresos del sector. Según IdeaWorksCompany, generaron 157.000 millones de dólares en 2025, un 124% más que en 2016. En paralelo, el precio de la tarifa básica ha disminuido un 43% en el mismo periodo, hasta los 166 euros.

La obligación de incluir el equipaje al principio del proceso de compra elevará la tarifa inicial

La reforma europea no encarece de forma necesaria el precio final del viaje, pero sí puede elevar el coste que el pasajero ve en el primer momento de la compra, con un potencial impacto comercial. Las aerolíneas temen que esto ahuyente a parte de los compradores. Y si optan por rebajar el recargo por la maleta de cabina, se arriesgan a perder ingresos.

De hecho, el extra por subir el equipaje al avión puede llegar a doblar la tarifa básica actual, la primera que muestran las aerolíneas en estos momentos. Un viaje ida y vuelta de Barcelona a París de 173,98 euros sin maleta de cabina se convierte en uno de 309 euros con ella y la selección de asiento. Un vuelo de 51,98 euros a Londres puede incrementarse a 116,81 euros –ver gráfico adjunto–. Con la nueva normativa, los importes que se mostrarían de entrada serían los segundos.

“No tiene sentido, entre el 30% y el 50% de los pasajeros en vuelos intraeuropeos, según la aerolínea, viaja sin maleta de mano”, defiende Javier Gándara, presidente de la asociación de aerolíneas española ALA. Añade otro punto relevante: el sistema podría inducir a error, porque el pasajero deberá excluir expresamente el servicio de maleta de mano en el último paso de la reserva si no lo quiere. “Parte de los viajeros acabarán pagando un extra que no necesitan”, continúa Gándara.

Las aerolíneas temen que la reforma europea ahuyente pasajeros e induzca a error

Por su parte, la asociación de consumidores Facua, impulsora de las denuncias contras las aerolíneas por el suplemento del trolley, tampoco aprueba la reforma. “Es contraria a la prohibición de dejar pre marcados servicios adicionales; ahora Europa convierte la maleta de mano en un extra y no en un derecho implícito a la compra del billete”, considera Rubén Sánchez, portavoz de Facua.

Bruselas ha defendido en cambio que mejora la transparencia tarifaria. El abogado especializado en derecho aeronáutico Jai Nanwani comparte esta visión. “Se acaba con las prácticas abusivas de unos precios finales distintos a los señalados desde un inicio, lo que dificultaba la comparación” entre compañías, afirma.

La normativa todavía ha de ser aprobada por el pleno del Parlamento Europeo y el Consejo de la Unión Europea durante el mes de julio, y entrará en vigor una vez se publique en el diario oficial de la UE, con lo que empezaría a aplicarse en el 2027.

Ahora bien, las aerolíneas ven poco margen para realizar modificaciones. La era de los “vuelos reclamo” podría tener los días contados.

María Teresa Gutiérrez Reyes

Periodista. Ha desarrollado gran parte de su carrera en La Vanguardia, donde ha cubierto las áreas de Educación y Universidades, Política y, ahora, Economía. Licenciada en Ciencias de la Información y Postgrado en Estudios Culturales

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