El FMI confirma que la IA tira del crecimiento y puede compensar el declive demográfico

El tsunami de la inteligencia artificial marcó la inauguración de la reunión anual conjunta del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), este lunes en Bangkok. La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, confirmó que la IA está tirando de la economía mundial, que podría crecer un 3% en 2026, a pesar del choque energético producto de la guerra lanzada contra Irán. 

“Tanto da que te guste o que la odies, la IA ya está aquí”, dijo la economista búlgara. “Es un tsunami, aunque sea a cámara lenta, para el mercado de trabajo y para las finanzas públicas”. Según Georgieva, afectará “a un 60% de los empleos en las economías avanzadas y al 23% en las economías en desarrollo”. En este sentido, reconoció que está reduciendo la demanda de determinados perfiles laborales, mientras aumenta la de otros, como trabajadores de la construcción, peor pagados. 

La parte del león se la están llevando “EE.UU., China e India”, según Georgieva, pero la construcción de infraestructuras, como centros de datos, estaría dinamizando a muchos otros países, “como Tailandia”. La preocupación de Georgieva es que los rendimientos del capital se disparen, pero no los rendimientos del trabajo, de los que depende en mayor medida la recaudación tributaria de muchos países.

Georgieva también reconoció las tensiones inflacionistas, a las que, según ella, contribuyen tanto las macroinversiones en IA como en defensa, además del shock energético en Oriente Medio. Según la jefa del FMI, la presión resultante sobre los bancos centrales de los países ricos para que aumenten los tipos de interés está perjudicando a los países en desarrollo, con mayores dificultades para financiarse y captar inversiones. “Las economías emergentes se están convirtiendo en víctimas de los mayores rendimientos en las economías avanzadas”. 

Imagen de hoy del Centro de Convenciones Reina Sirikit, en Bangkok, que acoge esta semana la reunión anual del FMI y el BM 
Imagen de hoy del Centro de Convenciones Reina Sirikit, en Bangkok, que acoge esta semana la reunión anual del FMI y el BM Patipat Janthong / Reuters

En cualquier caso, Georgieva reconoció que su institución, pese a la cantidad de economistas con que cuenta, tiene la bola de cristal, ahora mismo, “emborronada”. “No sabemos dónde estará el mercado de trabajo dentro de cinco años. Lo que podemos hacer es tomarle el pulso a lo que está pasando de forma metódica y sacar conclusiones”. 

En este sentido, la directora del FMI, en un acto de fe en la IA, dijo que esta podría “elevar hasta en un 1% el crecimiento de las economías asiática avanzadas”. “Es muchísimo”, resaltó, “suficiente incluso para compensar su declive demográfico”. En Asia, estados como Japón, Corea del Sur, China y la propia Tailandia encadenan ya varios años de pérdida de población. En el caso de sociedades en desarrollo, el impacto positivo de la IA sería menor, pero “superior al 0,2%”. 

En el mismo foro inaugural, el presidente de Singapur, Tharman Shanmugaratnam, fue menos triunfalista, al señalar “el crecimiento que no crea empleos, en India, China o el sudeste asiático”. Según el economista, “porque se sabe ya que el impacto de la IA está reduciendo la contratación de nuevos graduados”. Una tendencia que, según él, debe ser combatida con medidas activas de los poderes públicos, “como sucedió durante la covid, pero de forma estructural”.

Según Shanmugaratnam, el estímulo a la contratación de recién licenciados es clave para no desperdiciar talentos y conocimientos. Ese primer empleo -vino a decir desde su atalaya de jefe de Estado con el salario más generoso del mundo– “es necesario para no perder la fe en el futuro”. 

Momento en que toma la palabra el presidente del Banco Mundial, el sij estadounidense de origen indio, Ajay Banga. Entre él y Kristalina Georgieva se sienta el presidente de Singapur, Tharman Shanmugaratnam.
Momento en que toma la palabra el presidente del Banco Mundial, el sij estadounidense de origen indio, Ajay Banga. Entre él y Kristalina Georgieva se sienta el presidente de Singapur, Tharman Shanmugaratnam.Rungroj Yongrit / EFE

Todos los panelistas coincidieron en que el aprendizaje a lo largo de toda la vida laboral se había convertido en algo insoslayable. Esta sería una de las recetas para evitar “un crecimiento en forma de K, en que unos pocos van para arriba y muchos otros, que estaban en medio, van para abajo”, según el presidente singapurense. Se impone el reciclaje permanente y “una mayor cooperación entre el sector público y el privado”. 

Aunque en este sentido, el presidente del Banco Mundial, Ajay Banga, se mantuvo en la tónica de su organismo: “Los poderes públicos ponen el marco, pero quien crea empleo es el sector privado”. 

Cabe decir que la capital de Tailandia vuelve a acoger la reunión anual del FMI-BM después de 35 años, tal como señaló Kristalina Georgieva. De hecho, el Centro de Convenciones Reina Sirikit de Bangkok, donde se desarrollan estas jornadas hasta el domingo, se concluyó ex profeso para la edición de 1991. Desde ayer, sus alrededores han sido blindados para impedir protestas. 

Tal como se recordó en un panel posterior, casi dos tercios del crecimiento mundial, desde 1990, se deben a Asia. En el 2026, todavía más: el 68%. Pero eso no impide que una ola de incertidumbre recorra el continente, especialmente entre los jóvenes, tal como se constató recientemente con los cataclismos políticos en Sri Lanka, Bangladesh o Nepal, apenas contenidos  la semana pasada, en India o Pakistán. 

Todo ello hace oportuna la celebración de la reunión de las dos instituciones surgidas en Bretton Woods en Asia. Aunque ambas tengan su sede en Washington —y estén dominadas, efectivamente, por los gobiernos occidentales—, cada tres años celebran su gran cita anual fuera de la capital estadounidense. En el 2018 fue en Bali y en el 2023 (no en el 2021, a causa de la covid) en Marrakech. 

Jordi Joan Baños

Jordi Joan Baños (Sabadell, 1971) es corresponsal de La Vanguardia en Bangkok. Previamente ha sido corresponsal del diario en Lisboa, Nueva Delhi y Estambul.

También te puede interesar