Los académicos estadounidenses Hall y Woodford ganan el Premio Nobel de Economía

Cuando la mano invisible (el mercado) y la visible (los estados) fallan en regular la economía, solo quedan algunas herramientas que ayudan a reequilibrar el ciclo económico. Y éste es el principal avance científico que ha sido reconocido este año por el Nobel de Economía. 

Los académicos estadounidenses Robert Hall (1943, Palo Alto, profesor de la Universidad de Stanford) y Michael Woodford (1955, Massachusetts, profesor de la Universidad Columbia de Nueva York)  ganaron el Premio Nobel de Economía de 2026 “por los fundamentos microeconómicos de la estabilización macroeconómica”, anunció hoy lunes la Real Academia Sueca de Ciencias.

Este prestigioso galardón, conocido oficialmente como Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, es el último que se entrega este año y está dotado con 12 millones de coronas suecas (1,2 millones de dólares).

Los dos estudiosos demuestran que el mercado y los estados fracasan en regular la economía si no tienen en cuenta las expectativas

Los dos galardonados desarrollaron nuevos modelos macroeconómicos que mejoraron la ⁠capacidad para aplicar una política de estabilización eficaz, permitiendo adoptar medidas de política fiscal y monetaria en el momento oportuno para reducir la intensidad de las oscilaciones perjudiciales en la economía.

“El trabajo de los galardonados nos ha proporcionado una base teórica sólida para los modelos que ⁠ahora utilizan bancos centrales y Gobiernos de todo el mundo”, dijo en un comunicado John Hassler, presidente del Comité del Premio de Ciencias Económicas.

Woodford ganó el premio de la Fundación BBVA en 2025 junto a Jordi Galí

Para entender la contribución científica de los dos premiados, vamos primero a poner un poco de contexto histórico. A principios del siglo XX, la teoría liberal clásica creía que los mercados y la economía se regulaban solos, básicamente mediante la fijación de los precios y la ley de la oferta y la demanda. La Gran Depresión y el crac del 1929 tiraron por los aires esta teoría. 

Fue entonces John Maynard Keynes que reivindicó la “mano visible” del estado, que debería en caso de crisis actuar para reactivar la demanda, incluso mediante medidas de gasto público. 

Sin embargo, esta teoría tampoco funcionó del todo. En los años setenta la macroeconomía experimentó  alta inflación y alto desempleo, mediante shocks exógenos como el de la energía.” Se extendió la creencia de que los modelos keynesianos “habían hecho más daño que bien y que debían abandonarse”, explicó el Comité del Nobel. Estabilizar la economía se convirtió en un rompecabezas…. hasta que llegaron los trabajos de los dos premiados con el Nobel.

Queriendo simplificar en exceso, Robert Hall se centró en el comportamiento de la demanda y demostró que los consumidores deciden sus gastos también en relación a las expectativas. Si ven nubes en el horizonte, tampoco sirve de mucho aplicar estímulos. Por otra parte Hall también desarrolló estudios sobre la llamada flat tax, un impuesto único del 19%  sobre los ingresos para todos, que levantó mucha polémica, ya que defendía que la declaración de la renta tendría que simplificarse hasta que cupiera en una tarjeta postal y que se pudiera hacer en 15 minutos. 

En cuanto a Michael Woodford, se centró más en los bancos centrales y en la oferta. Por ejemplo, explicó que una empresa no necesariamente baja precios de forma instantánea para adaptarse a la demanda, sino que depende de otras circunstancias. Una heladería tendría que imprimir otra vez su menú para actualizarlos, así que algunas deciden mantenerlos durante todo el año.  Lo que parecería racional, en la práctica no siempre lo es. 

Woodford marcó un antes y un después en cuanto a política monetaria, con uno de sus trabajos, Interest and prices, que muchos consideran como ” la biblia” a la hora de actuar sobre los tipos de interés. En resumen, Woodford defiende que los bancos centrales también tienen que indicar la dirección de su política monetaria para así fijar las expectativas (es lo que en inglés se llama forward guidance). Un marco previsible reduce las oscilaciones del ciclo, en su opinión. 

Al recibir la llamada del Comité, Woodford dijo estar “honrado y sorprendido” por la noticia. Y recordó como, a raíz de la Gran Recesión del 2008, fue necesario bajar tipos de interés hasta niveles ultrabajos, además de poner en marcha políticas de compra de deuda para estimular la economía, lo que en su opinión demuestra cómo los bancos centrales tienen que recurrir a aspectos pocos convencionales, si es necesario, para reactivar la economía. “Una cosa son las palancas y otra son como los agentes económicos reaccionan a ellas”, explicó. 

Woodford recibió ya recibió el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en Economía, Finanzas y Gestión de Empresas (junto al catalán Jordi Galí) en 2025. Este galardón se considera como el antesala del Nobel (quince premiados en esta categoría ganaron posteriormente la distinción del Banco de Suecia)

“Gracias a ellos, estamos mejor preparados para hacer frente a las crisis económicas, como las crisis energéticas o los cambios repentinos en el nivel de consumo de los hogares.”

El premio de Economía, otorgado por primera vez en 1969, no figura entre los cinco premios originales creados en el testamento de 1895 del inventor de la dinamita, el industrial Alfred Nobel, sino que fue instituido por el banco central sueco, el Riksbank.

Robert E Hall y Michael Woodford 
Robert E Hall y Michael Woodford ANDERS WIKLUND / AFP

La mayoría de los galardonados anteriores han sido de Estados Unidos. De hecho, siete de cada diez  premiados con el Nobel de Economía tienen la nacionalidad estadounidense. Solo tres mujeres lo han ganado hasta la fecha; la más reciente fue Claudia Goldin en 2023 por su trabajo sobre cómo el género ha influido en los salarios y el empleo a lo largo del tiempo en Estados Unidos.

Piergiorgio Sandri

En La Vanguardia desde el 2000. Especializado en Economía internacional, ha cubierto como enviado el Foro Económico de Davos, la OMC o el BCE. Licenciado en Derecho en Roma, Master en Periodismo UB/, PDD del IESE. Premio AECOC.

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