La marca Seat sigue reduciendo lentamente sus ventas mientras las de Cupra suben aunque en los nueve primeros meses del año no se han podido compensar y el grupo ha cerrado con una caída de las entregas de vehículos de sus dos enseñas del 1,4%, hasta los 433.400. Es una bajada menor que la del conjunto del grupo Volkswagen, que entre enero y septiembre ha vendido un 9% menos de unidades que en el mismo periodo del 2026.
Las ventas de Seat bajaron un 6% en el periodo (hasta las 182.800) mientras las de Cupra crecieron un 2% (250.600).
La pérdida de ventas del grupo Seat es más acusada en el tercer trimestre, cuando el descenso es del 2,3%. En septiembre trascendió que el consorcio estaba analizando la desaparición de la marca Seat al final de la década. Como sucede en el conjunto del año, el comportamiento de todo el grupo Volkswagen en el tercer trimestre del año es peor que el de las marcas españolas. La caída interanual es del 14,3%.
Los datos se han difundido hoy justo en el día que se inaugura el Salón del Automóvil de París, en el que las marcas del grupo Volkswagen tienen una fuerte presencia y compiten con las chinas que se ubican a lo largo de todo el espacio de exposición de la capital francesa.
En un acto previo a la feria ayer, el consejero delegado de Volkswagen, Oliver Blume, reclamó a Alemania y a Francia que pacten impulsar una legislación que proteja a los fabricantes de coches eléctricos en Europa. Puso como ejemplo el desarrollo de la producción de cuatro modelos de coche eléctrico urbano en las plantas españolas de Martorell (Seat) y de Navarra (Volkswagen), que desde hace meses trabajan en red junto con la de Portugal.
De ese vehículo eléctrico pequeño, el grupo ya ha recibido un total de 150.000 pedidos. No obstante, las ventas de coches electrificados representan una parte pequeña del negocio de Seat. De los 439.500 vendidos, solo 57.300 eran electrificados, lo que representa el 13% del total.
Mientras fuentes del grupo insistieron en que el futuro de la marca Seat sería el de los coches de combustión, ya que no hay previsto -a día de hoy- electrificar ningún modelo. En ese escenario y a no ser que cambie la legislación, es poco rentable para el grupo seguir vendiendo coches de combustión más allá del 2030. Lo que sí que ha comenzado a evaluar el grupo es la remodelación de la red de concesionarios ante el nuevo escenario en el que la marca española solo vende vehículos de combustión.
