El hidrógeno verde entra en acción

La era de las promesas toca a su fin. Tras años especulando si el hidrógeno verde se quedaría en el plano de los proyectos o pasaría a la realidad, Moeve ha colocado ya un punto de inflexión en esas especulaciones.

La compañía liderada por Maarten Wetselaar ha pasado a la acción. Lo ha hecho a lo grande aprobando una inversión de 1.000 millones de euros para poner en marcha la primera fase de un ambicioso proyecto al que destinará casi 3.000 millones.

Los cimientos de Onuba, el que será el mayor parque de hidrógeno verde en Europa ya despuntan en los primeros metros de las más de nueve hectáreas por las que se extenderá el proyecto localizado en el complejo industrial de La Rábida, en Palos de la Frontera (Huelva).

“Tras años de espera, el precio de las energías renovables, que es el 70% del precio de la producción de hidrógeno verde, ha bajado al nivel adecuado para plantearse este reto ahora y no antes”, explicaba Miguel Ángel Devesa, director de Hidrógeno y Energía Limpia de Moeve durante la presentación en sociedad de Onuba.

Llegar hasta aquí no ha sido un paseo de rosas para Moeve. La antigua petrolera conocida como Cepsa ha pasado por un proceso de reconversión interna, deshaciéndose de históricos activos fósiles, para centrar su apuesta de futuro en los carburantes renovables y el hidrogeno verde. Un proceso que ha llevado asociado un costoso cambio de identidad para pasar de Cepsa y sus colores rojos a la actual Moeve azul.

El propio proyecto Onuba no ha estado exento de sobresaltos. Moeve, propietaria del 51% de las acciones, lo diseñó junto a el gigante de las renovables del emirato de Abu Dabi, Masdar, que tomó el 29% de las acciones. Pero, el momento en el que había que pasar a la acción de materializar la inversión, les pilló a los abudabíes bajo las bombas del conflicto de Oriente Medio. Una tensión que motivó su salida y dio entrada al fondo de inversión de capital estatal Cofides y la gigante mundial de las inversiones en hidrógeno, el fondo Hy24. Los dos juntos tomaron la participación de Masdar y se unieron a Enagás Renovable y Alter Enersun, que continúan desde el principio.

Para todos ellos se abre ahora el reto de demostrar al mundo que el hidrógeno verde puede convertirse en una verdadera alternativa de descarbonización rentable. “Ser los primeros tiene ese desafío. Por suerte, nuestro accionista principal y ahora socio de este proyecto Hy24 también ha participado en otro proyecto de hidrólisis en Suecia para una industria de acero renovable. Esto nos va ayudar mucho. Cometeremos otros errores, pero no los que ya han testado ellos”, comenta Antón Martínez, consejero delegado de Enagás Renovables.

Él, como el resto de socios del proyecto, confían en que la innovación tecnológica se ponga de su lado como ocurrió con la energía fotovoltaica que en la actualidad es un 90% más barata de lo que era en el 2010. En este momento, fabricar un kilo de hidrógeno verde cuesta alrededor de cinco euros frente a los 2,5 que cuesta producir un kilo de hidrógeno gris a partir del gas.

Ir cerrando ese diferencial va a permitir, según las estimaciones que baraja Moeve, alcanzar la paridad de precios de ambos hidrógenos en el 2040. Puede parecer mucho tiempo, pero si las expectativas se cumplen, a Moeve le puede ocurrir como a los primeros que apostaron por las placas solares. Estar bien posicionada en el momento en que despunte podría disparar su cuenta de resultados. Pero hay un argumento que apuntala aún más el proyecto. Europa necesita independencia energética y nada se la dará más que poder fabricar su propio gas. La apuesta, ahora sí, está formulada.

Pilar Blázquez Correas

Licenciada en Periodismo. Master en Información Económica. Ha trabajado como directora en Capital y BolsaCinco. Redactora en Público, El País, El Economista. Jefa de Comunicación en Airef. En La Vanguardia desde 2018

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