
En una comparecencia desde la sede del Gobierno y ante las críticas por las cargas policiales, primer ministro francés, Sébastien Lecornu, ha afirmado este miércoles que “las fuerzas del orden no tienen la instrucción enfrentarse a los estudiantes”, defendiendo que su papel es garantizar la seguridad y no la confrontación.
Lecornu reconoce que la angustia y el malestar de los jóvenes “no surge de la nada” y se compromete a presentar las primeras decisiones del gobierno en respuesta a las demandas de los estudiantes de secundaria “a finales de octubre”.
“La ira de los jóvenes no surge de la nada”, afirma, y que este mes habrá respuestas a las demanadas
El primer ministro asegura que “la ira de los jóvenes no surge de la nada” y que “nadie puede permanecer indiferente ante sus inquietudes”, expresadas con bloqueos de centros escolares y manifestaciones en los últimos días para pedir mas recursos educativos.
“Eran niños o estaban entrando en la adolescencia durante la pandemia, les pedimos que hicieran un esfuerzo considerable, desde entonces han visto guerras, el cambio climático, a veces a sus seres queridos en dificultades”, asegura el jefe de gobierno francés, que, pese a esas “inquietudes”, les pide que “elijan su rumbo y miren al futuro con confianza”.
Horas antes, el ministro del Interior, Laurent Núñez, ordenó la suspensión del uso de granadas aturdidoras hasta que se aclaren los hechos ocurridos el lunes, cuando un joven de 15 años perdió una mano durante un enfrentamiento con la policía antidisturbios. Núñez indicó que hay una “gran probabilidad” de que el disparo de una granada aturdidora no letal hubiera provocado la pérdida de la mano del joven.
Organizaciones de derechos humanos, estudiantes y algunos opositores políticos han acusado a la policía francesa de emplear una fuerza desproporcionada ante la ola de protestas estudiantiles que dura ya más de dos semanas y que ha puesto de manifiesto un profundo descontento social de cara a las elecciones del próximo año.
Los estudiantes de secundaria están indignados por el mal estado de las infraestructuras, la falta de profesores, los horarios sobrecargados y la falta de financiación. Atribuyen el empeoramiento de los resultados de Francia en el programa para la Evaluación Internacional de Alumnos (PISA) de la OCDE a las malas condiciones de aprendizaje. Según las clasificaciones, estos resultados han caído más rápidamente que la media de la OCDE desde el 2015.
Las protestas no daban señales de amainar ayer, con más de 500 centros educativos cerrados. Los sindicatos han convocado otra jornada de marchas callejeras para esta semana.
Por otra parte, el Gobierno francés convocó ayer al embajador de Irán por lo que el portavoz del Ministerio deExteriores, Pascal Confavreux, describió como una campaña de desinformación iraní dirigida contra la gestión del movimiento de protesta estudiantil.
El Gobierno francés comunicó al embajador iraní el carácter “absolutamente inaceptable” y “falsos de los contenidos difundidos a través de Internet por las cuentas oficiales del Ministerio de Exteriores iraní, afirmó Confavreux en un comunicado, añadiendo que la convocatoria del embajador francés por parte de Teherán el pasado martes carecía de fundamento. “Estas provocaciones indignas deben cesar”, afirmó el portavoz de Exteriores.
