
El Rey Felipe ha aprovechado la presencia de Emmanuel Macron en Madrid para pedir avances en una de las cuestiones pendientes entre España y Francia: las conexiones a través de los Pirineos. En un auditorio con cerca de 400 representantes empresariales, Felipe VI ha defendido avanzar tanto en las redes eléctricas y ferroviarias como en los proyectos de hidrógeno, infraestructuras que considera esenciales para mejorar la competitividad y la seguridad de Europa.
Durante la segunda jornada de la visita de Estado de Macron a España, el Rey y el presidente francés han participado esta mañana en el Foro de Comercio e Inversiones España-Francia, celebrado en el Ministerio de Economía. Una cita empresarial que ha reunido a más de 240 representantes españoles y 130 franceses y que ha servido para poner sobre la mesa los principales ámbitos en los que ambos países pueden ampliar su colaboración.
Ha dedicado una parte importante de su intervención a las interconexiones entre los dos países. “Quiero hacer hincapié en este punto”, ha advertido después de reclamar “un nuevo impulso” para las conexiones eléctricas y ferroviarias y los proyectos de hidrógeno. “De ellas depende, en buena medida, nuestra seguridad, la estabilidad de los precios y la competitividad de nuestro tejido productivo”, ha señalado, al tiempo que ha definido estas infraestructuras como “un verdadero bien público europeo”.
La cooperación industrial en Defensa ha sido el otro gran ámbito señalado por Felipe VI. El Rey ha animado a aprovechar las capacidades de las empresas de ambos países para impulsar proyectos conjuntos en sectores tecnológicos estratégicos. “Conviene seguir explorando acuerdos industriales que impulsen la innovación y el desarrollo de tecnologías de vanguardia”, ha señalado, con el objetivo de seguir “reforzando la autonomía estratégica de la UE”.
Felipe VI ha situado estas necesidades en un contexto en el que Europa busca reforzar su posición frente a otras grandes potencias económicas. Las empresas y sociedades europeas, ha advertido, afrontan “un entorno complejo e incierto”, marcado por la competencia global, la transformación tecnológica y “la puesta en cuestión de las reglas hasta ahora fundamentales del comercio internacional”.
Ante este escenario, ha defendido que “Europa necesita ganar escala, reforzar su industria y su tecnología” y “aprender a apoyarse mejor en las fortalezas de cada uno de sus países”. España y Francia, ha sostenido, tienen la responsabilidad de contribuir a una Europa “más competitiva, más fuerte y mejor preparada para afrontar los desafíos de nuestro tiempo”.
El Rey también ha apostado por multiplicar las alianzas entre empresas españolas y francesas para aprovechar las capacidades de ambos países. “Juntos seremos más competitivos y tendremos mayor capacidad para crecer en los mercados internacionales”, ha afirmado.
Relación económica intensa
La relación económica entre España y Francia tiene ya un peso considerable. El intercambio de bienes y servicios supera los 130.000 millones de euros y las inversiones cruzadas rebasan los 100.000 millones. Francia es además el principal mercado de exportación de España. Más de 800 empresas españolas están implantadas en territorio francés y cerca de 3.000 compañías francesas tienen presencia en España.
Estos vínculos económicos, sin embargo, contrastan con las dificultadesades políticas que ha habido en los últimos días para culminar el Tratado de Amistad y Cooperación firmado por ambos gobiernos en Barcelona en 2023. El Senado volvió a rechazar ayer el acuerdo, pese al aval previo del Tribunal Constitucional, coincidiendo precisamente con la primera jornada de la visita de Estado de Macron. El presidente francés aseguró anoche en el Palacio Real que el tratado terminará saliendo adelante.
Felipe VI ha cerrado su intervención con una defensa de la confianza entre los dos países en un escenario internacional cada vez más incierto. “En un mundo que se ha vuelto incierto es importante contar con socios fiables”, ha afirmado. “España y Francia lo somos el uno para el otro”, ha añadido, antes de reivindicar la responsabilidad de ambos países de contribuir a una Unión Europea “cada vez más integrada y cohesionada”.
