La reapertura de Collserola con corredores seguros que plantea la Generalitat ante la remisión de la peste porcina ha causado preocupación entre empresas dedicadas a la producción y exportación de carne de cerdo. El consejero delegado de Osborne, Fernando Terry, ha puesto voz a esta inquietud compartida y ha solicitado a los gobiernos central y catalán que mantengan las restricciones para evitar perjudicar al tejido empresarial.
“Pedimos a la Generalitat y al Ministerio de Agricultura que no bajen la guardia, que no se relajen las medidas, por Dios… porque en cuanto nos digan que ya no hay casos de peste porcina, todavía será necesario esperar dos años para poder volver a reanudar las exportaciones con normalidad”, ha afirmado el directivo desde el 41º Congreso de Aecoc en Sevilla, donde se reúnen los principales grupos de gran consumo del país. El diagnóstico de Terry es compartido por varias empresas del ramo reunidas en el congreso, tal y como ha podido comprobar este diario.
Caída de las exportaciones de porcino
El cierre de Japón y México a las exportaciones de porcino supondrá para Osborne, propietaria de los jamones Cinco Jotas, entre dos y tres millones de euros menos en ventas, según su consejero delegado. La compañía afronta esta situación a las puertas de la campaña de Navidad, que concentra el 60% de sus ventas anuales. “Es significativo para la compañía”, señala Terry sobre el impacto de los vetos comerciales.
La búsqueda de compradores alternativos no permite absorber fácilmente ese golpe. Osborne ha redirigido parte del producto a Singapur y otros países del sudeste asiático, pero Terry admite que será difícil compensar las ventas perdidas en México, un mercado importante para el grupo, y Japón, donde estaba creciendo y había realizado inversiones. “Hay una parte del producto que la estamos recolocando, pero hemos tenido que hacer ajustes”, explica.
Las estadísticas reflejan la dimensión del problema. En Catalunya, las exportaciones del sector porcino cayeron un 22% en valor durante el primer semestre de 2026 respecto al mismo periodo del año anterior, según Prodeca, la empresa pública de promoción de los alimentos catalanes. El volumen retrocedió un 7,6%. El organismo explica que las restricciones han obligado a reorientar las ventas hacia Europa, donde la competencia es más intensa.
En el conjunto de España, la facturación exportadora del sector descendió un 19,6% entre enero y julio, hasta los 4.141,5 millones de euros, indica el informe de Interporc elaborado con datos oficiales de DataComex. Las toneladas vendidas bajaron un 4,3%. El retroceso económico es, por tanto, muy superior al del volumen, además de vender menos, el sector obtiene menos ingresos por cada kilo exportado.
Japón concentra buena parte del impacto de los cierres. Según ANICE, las ventas españolas de carne y despojos porcinos a ese país pasaron de 402,9 millones de euros en el primer semestre de 2025 a 90,6 millones este año, un 77,5% menos. En México, las exportaciones de esos productos se redujeron a cero. Sumando los elaborados, la patronal cifra en cerca de 350 millones la caída de las ventas a ambos destinos.
Terry celebra que el virus no haya entrado en ninguna explotación porcina y se haya mantenido dentro del perímetro, pero reclama mantener toda la prudencia. Advierte de que, según sus previsiones, incluso cuando dejen de detectarse casos todavía deberán esperar dos años para recuperar la normalidad exportadora.
Por su parte, el conseller de Agricultura, Òscar Ordeig, defiende una reapertura paulatina de Collserola con corredores seguros, que calcula que podría llegar a finales de noviembre o de año. En una entrevista con este diario, sostuvo que desde el 7 de agosto todos los positivos salvo uno corresponden a restos de animales muertos. “Prácticamente el virus ya no circula”, afirmó.
El conseller aseguró que la decisión dependerá de las normas, los técnicos y los datos, y también pidió cautela: “Si nos precipitamos ahora, podemos hacer que se nos escape la enfermedad y que volvamos al punto de partida”. “Nos jugamos mucho”, añade, porque se han perdido millones y miles de empleos del sector cárnico penden de un hilo.
