Fin de legislatura

Con el final del viaje del Papa se cierra la legislatura, cuyo desenlace puede ser agónico o acelerarse. Los empresarios reclaman un adelanto electoral cuanto antes. Así lo han expresado los presidentes de la CEOE, Antonio Garamendi, y del Círculo de Empresarios, Juan María Nin. A su juicio, “España necesita un nuevo mandato electoral para acometer las reformas que exige un mundo cambiante”. Consideran que ha llegado el momento de poner fin al bloqueo y a la crispación política.

Sin embargo, el Gobierno de coalición y sus socios quieren agotar la legislatura, que concluye en julio del próximo año. Aun así, son conscientes de que los casos de corrupción que salpican al PSOE dificultan cada vez más este objetivo. Por esto, podría abrirse una vía intermedia: ni moción de censura ni cuestión de confianza. El rechazo a los presupuestos aparece como la salida más probable. En dicho escenario, Pedro Sánchez podría disolver el Parlamento en noviembre y convocar elecciones generales en marzo, antes de Semana Santa, para dejar margen a la preparación de las municipales del 25 de mayo. En realidad, no sería un adelanto electoral en sentido estricto, sino un ajuste de apenas un trimestre respecto al calendario previsto. Es la opción que prefieren buena parte de los 20.784 concejales y 2.250 alcaldes socialistas. Temen que, si siguen apareciendo escándalos y sentencias condenatorias, el castigo en las urnas será muy severo. Así lo apuntan todas las encuestas, hasta el CIS de Tezanos. De confirmarse, el PSOE perdería una parte importante de su poder territorial, como ya ocurrió en Extremadura, Castilla y León, Aragón y Andalucía tras el adelanto de los comicios autonómicos en comunidades donde ya gobernaba el PP.

Elecciones

El Gobierno de coalición y sus socios quieren agotar la legislatura, que concluye en julio del próximo año, pese a las peticiones de adelanto de las elecciones

Por el contrario, si el castigo electoral se concentra en el PSOE y, en particular, en el presidente del Gobierno, los votantes podrían mostrarse más indulgentes en las municipales. A nadie le interesa que la derecha acumule un poder excesivo. Incluso algunos sostienen que Pedro Sánchez podría sorprender y renunciar a optar a la reelección, como hicieron en su día José María Aznar y José Luis Rodríguez Zapatero. Algunos de sus seguidores más fieles ya se lo han pedido públicamente, como forma de asumir la responsabilidad por los presuntos casos de corrupción que afectan de lleno al partido. Y si José Luis Ábalos fuera finalmente condenado por el caso de las mascarillas, como muchos ven probable, Sánchez tendría aún menos margen de maniobra.

Hasta entonces el Ejecutivo seguirá con su agenda legislativa como si no pasase nada, capeando las malas noticias. Lo peor, se oye decir en los círculos de poder económico y de la oposición, aún está por salir. El vicepresidente primero Carlos Cuerpo presentará el cuadro macroeconómico el 23 de junio. El objetivo es que las cuentas del Reino sean presentadas al Parlamento antes del 30 de septiembre como se recoge en la Constitución. Esto permitiría que la oposición presentase sus enmiendas a la totalidad en noviembre. Si el Gobierno no consigue que se aprueben los presupuestos, serían devueltos al Gobierno y Sánchez quedaría desautorizado. Una legislatura perdida.

J.J. Guillén / EFE

En la Moncloa aún confían en que una victoria de España en el Mundial de fútbol sirva de cortina
de humo y mejore el ánimo de la opinión pública. La roja figura entre las siete favoritas. Si ganara y, contra todo pronóstico, los presupuestos salieran adelante, para Pedro Sánchez equivaldría a superar una moción de confianza.

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