
El concepto de desigualdad, por sí mismo, no dice nada si se equipara a diferencia, ya que es obvio que todas las personas y también los países somos diferentes sin que esto represente nada más. Ahondando, es cuando se pone de manifiesto que la desigualdad, interpretada con el concepto estricto, marca las diferencias tanto entre personas como entre países.
Son tan manifiestas que no hace falta extenderse demasiado con las desigualdades que se producen entre hombres y mujeres, principalmente en perjuicio de estas últimas, y en casi todos los aspectos. A modo de ejemplo, a nivel mundial, las mujeres ganan un 23% menos que los hombres efectuando el mismo trabajo. También existen desigualdades entre los países democráticos y las dictaduras, entre los países ricos y los países pobres (se suele concretar entre el norte y el sur), y finalmente todo esto concluye con las diferencias inmensas que existen entre las personas ricas y las pobres.
Brecha
La inteligencia artificial amenaza con ampliar una brecha que el mundo no ha conseguido cerrar por otros medios
El 1% de la población mundial controla más del 80% de la riqueza. El patrimonio de la población de los 40 países mas ricos supera en 198 veces los de los 40 países mas pobres, y la riqueza por persona de los cinco países con mayor riqueza supera en 1.700 veces la de los 5 países mas pobres. En España, una de las principales economías de Europa, el 10% de los más ricos tiene más del 50% de la riqueza total. Este es el concepto de la desigualdad, que muchos países, gobiernos y administraciones intentan equilibrar con sus políticas, sin conseguirlo. Si con todo esto no fuera suficiente, la aparición de la inteligencia artificial está profundizando este concepto de desigualdad y va camino de que aumente considerablemente y por tanto se agrave la situación.
En la IA, en términos generales, el liderazgo lo ocupan EE.UU. y China, que concentran actualmente el 86% de la capacidad de computación del mundo. A continuación vendrían varios países como Israel, Francia, Reino Unido, Corea del Sur y algunos otros y después, el resto, en comparación, el desierto.
A nivel personal, de los 8.000 millones de habitantes del planeta, se calcula que sólo 1.200 emplean la IA. Como es obvio, son en general las personas y países ricos contra los pobres, ya que se necesitan infraestructuras de las que mucha gente y muchos países no disponen. Afortunadamente España se encuentra entre las naciones líderes en la utilización de la IA per cápita con un 39,7% de la gente con posibilidad de utilizarla, muy por encima de la media global y por delante de a países como Alemania con un 26,5%.
A nivel empresarial, tres compañías, naturalmente americanas, Amazon, Google y Microsoft, controlan casi el 70% de las infraestructuras de todo el mundo. Con todo esto si el problema ya era de difícil corrección de las desigualdades de todo tipo que han habido siempre en el mundo, ahora, por lo visto, con la inteligencia artificial el objetivo se convertirá en imposible.
