Alejado de la realidad que viven los estadounidenses, que pagan por la gasolina un 53% más desde la guerra con Irán, que la carne está por las nubes al inicio del periodo de barbacoas, que el costo de los vuelos de avión para estas vacaciones está duplicado o que la confianza de los votantes en la economía se haya desplomado al nivel más bajo en cuatro años, todo eso y más no es inconveniente alguno para que el presidente Donald Trump describa la situación en términos victoriosos y, a su vez, haga campaña por la rebaja del los tipos de interés en la jura de Kevin Warsk como máximo responsable de la Reserva Federal (Fed).
Resultó más que chirriante, en la ceremonia celebrada en la Casa Blanca, escuchar a Trump afirmar que “quiero que Kevin sea totalmente independiente”. Frase más que chocante cuando se observa el acecho y presión, incluso con una fallida acusación penal, que Trump ha ejercido sobre el Jerome Powell, el presidente saliente del banco central de Estados Unidos que, en una sala de repleta de invitados, él no figuró en la lista. Powell fue elegido por el mismo Trump durante su primer mandato y juró en febrero del 2018.
Trump no escondió nunca que su animadversión hacia Powell se fundamentó en la negativa del economista a romper la histórica independencia de la Fed del gobierno y se opuso a rebajar de forma drástica los tipos de interés ante la amenaza inflacionaria de los aranceles impuestos por el presidente, a lo que ahora se ha sumado el conflicto bélico en Oriente Medio. Desde finales de febrero, la inflación se ha disparado hasta trepar al 3,8%, uno de los listones más altos tras la escalada post pandémica.
A pesar de ofrecer esa independencia, Trump utilizó su discurso ante el nuevo jefe de la Fed para de forma velada, pero evidente, empezar a presionar para que Warsh se ponga manos a la obra para complacerlo.
“Después de que la Reserva Federal perdiera su ruta en los últimos años, distraída por cosas que la alejaron de su misión y mandato, Kevin restaurará la integridad de la Fed”, dijo.
No le hizo falta citar el término tipos de interés para que Trump empezara su campaña de presión. “Afortunadamente, a diferencia de algunos de sus predecesores, Kevin entiende que la economía está en auge, eso es algo bueno”, indicó.
“Tendríamos que volvernos locos y simplemente dejar que haya ese boom. Queremos que explote, queremos que sea como nadie lo ha tenido antes. Sí, tenemos cierta deuda de la que nos gustaría ocuparnos, y la manera de hacerlo es mediante el crecimiento. Vamos a salir de esto creciendo muy rápido y Kevin y yo también creemos firmemente que no queremos ver que eso se frene”, insistió sobre su idea de que el elevado precio del dinero es un freno para sus intereses, por mucho que el costo de la cesta de la compra y la caída del empleo vayan alza.
“Queremos detener la inflación, pero no queremos detener la grandeza. Y eso es realmente algo muy bueno, muy positivo, y eso es lo que Kevin busca hacer. Busca lograr un crecimiento económico positivo, eso es muy importante. Y como discutimos, el crecimiento económico no significa inflación. De hecho, puede ser justo lo contrario. Pero el crecimiento económico no significa inflación. No tienes que detener el mundo porque te esté yendo bien”, recalcó.
El problema es determinar a quien le va bien. Ese poner los pies en la realidad estuvo ausente en un acto en el que Trump elogió a lo grande la figura de Warsh. El nuevo presidente de la Fed debería tener muy presente la hagiografía y exaltación que este mismo presidente hizo de Powell, para el que Warsh, extremadamente agradecido con Trump, no tuvo ni una sola palabra de recordatorio.
En sus primeras palabras tras jurar, Warsh sostuvo que liderará “una Reserva Federal orientada a la reforma”, evocando su llamada a “un cambio de régimen” cuando era el candidato
Durante su discurso, el nuevo presidente de la Fed reconoció la importancia de la independencia de la institución al remarcar que si la Reserva Federal persigue sus objetivos de inflación baja y estable, así como un mercado laboral saludable “con sabiduría y claridad, independencia y determinación, la inflación puede ser más baja, el crecimiento más fuerte, el salario real neto más alto y Estados Unidos puede ser más próspero”.
