La industria de la automoción catalana se abre a la defensa para aprovechar la pujanza que vive el sector y como forma de protegerse de la “tormenta perfecta” que presiona el negocio. Este fu uno de los puntos clave en la jornada organizada este jueves por el Clúster de la Indústria de l’Automoció de Catalunya (CIAC), en el que están los principales fabricantes del sector. El motor ha reducido sus cifras tras la pandemia por la mayor competencia china o la lenta electrificación. La defensa se presenta como una para llenar las fábricas y líneas de producción.
El presidente de la entidad, Josep Maria Vall, vio factible las alianzas para subirse a la ola defensiva. Reconoció que la “tormenta perfecta” que vive el sector “no ha amainado todavía” y que es un momento difícil para el automóvil. “Pero el sector ya ha demostrado resiliencia antes”, dijo. Hay que destacar los puntos positivos: “Ahora se tiene que demostrar la capacidad de adaptación”. En este sentido, los movimientos recientes apuntan a crecer en defensa, con tecnologías duales, para industrial civil y militar. “Hay posibilidades de adaptarse, la defensa como mercado emergente servirá para dar más capacidad al sector del automóvil”, defendió Vall. Asegura que la automoción catalana tiene inversión, talento y experiencia como bases. “Estamos en plena ofensiva”, incidió.
Según un estudio de KPMG y el CIAC avanzado hoy, más de un tercio de las empresas del CIAC ya tienen una relación con la industria de la defensa y más del 40% cuenta con tecnologías duales. “La defensa es una oportunidad que no podemos desaprovechar”, dijo Jaume Baró, secretari d’Empresa i Competitivitat de la Generalitat.
Uno de los tractores en la defensa en España es Indra. Modesto Martínez, director de desarrollo de negocio en Indra Land Vehicles, dijo que entre los vehículos civiles y militares hay muchos componentes similares, desde la mecánica a las ayudas en la conducción y sensores. De ahí que también vea lógica en el encaje. En su caso planteó que necesitan capacidad industrial y que quieren colaborar con cuanta más industria sea posible, “en particular con la catalana”. Esta línea de Indra se dedica a vehículos de artillería, lanzapuentes y de infantería, con contratos millonarios. Aliarse con la automoción le permitiría gestionar altos volúmenes y sacar provecho de un sector que ya cuenta con una cadena de suministro robusta. “La colaboración se puede dar principalmente en ingeniería, diseño, fabricación y maquinaria”, señaló. La compañía con participación estatal apunta a buscar socios estables, no colaboraciones puntuales, y ya está en fase de establecer contactos.
Las empresas catalanas se están moviendo para ganar terreno en el sector de la defensa. La semana pasada el consejero delegado de Seat-Cupra, Markus Haupt, explicó que el Gobierno se acercó a la compañía para explorar proyectos en defensa y que “abrió las puertas” a la posibilidad y está en diferentes conversaciones. Por su parte, el fabricante de componentes Ficosa ha creado una sociedad para entrar en defensa y trabaja en colaborar con Indra y con General Dynamics.
Otro frente en el que se busca avanzar es en el coche eléctrico. Desde el CIAC se asegura que Catalunya tiene potencial para convertirse en un polo de electromovilidad en el sur de Europa. Ganar presencia es otra necesidad, porque “no hay vuelta atrás” en la electrificación. Para hacer frente a las fuertes inversiones que lleva aparejadas, ha pedido que las autoridades den apoyo a las empresas, que “no pueden ir solas”.
