La economía china crece un 5%, más de lo previsto, y esquiva por ahora la guerra en Irán

La economía china creció un 5% interanual en el primer trimestre del año, por encima del 4,8% estimado por los analistas y sorteando el impacto de la guerra en Irán, según los datos publicados este jueves por la Oficina Nacional de Estadísticas. La fortaleza de las exportaciones ha servido de impulso ante una demanda interna más apagada, mejorando en cinco décimas el dato del último trimestre del 2025.

En cualquier caso, no se duerme en los laureles. “El entorno internacional en la próxima etapa será complejo y volátil, con un aumento de los factores inciertos y difíciles de predecir”, ha dicho Mao Shengyong, subdirector de la oficina. Trimestre sobre trimestre se crece un 1,3%. El conflicto en Oriente Medio ha puesto al descubierto una fisura clave: China es el mayor importador de energía del mundo y su economía depende fuertemente de las exportaciones, lo que la hace vulnerable a una crisis petrolera que ya está ralentizando el comercio, elevando los costes de producción y ensombreciendo las perspectivas para el año. 

“La perspectiva general es que toda la aceleración del crecimiento vino por la construcción y la industria. Y, aunque ha habido una tímida mejora en la demanda nacional, la principal fuente de fortaleza han sido las exportaciones”, explica Zichun Huang, analista de la consultora británica Capital Economics. En este campo también hay dudas. En marzo las exportaciones crecieron apenas un 2,5%, lejos del 20% de los meses anteriores. El superávit comercial, la diferencia entre lo que exporta e importa, apunta a una reducción, ya que no se puede trasladar todo el incremento de costes a los compradores: los precios industriales han subido por primera vez en tres años. 

Otros datos conocidos este jueves también llevan a ser precavido y muestran varias velocidades dentro de la economía. La producción industrial creció un 5,7% interanual en marzo, por debajo del 6,3% de los dos meses previos. Las ventas minoristas avanzaron un 1,7%, menor a lo estimado por los analistas y que el 2,3% previo. Ni siquiera China, criticada mucho tiempo por subvencionar la producción, es inmune a la guerra, ya que el aumento de los combustibles y el transporte erosionan el poder adquisitivo de los compradores.

Las autoridades se han comprometido a aumentar el gasto en infraestructuras y servicios públicos para ayudar a alcanzar el objetivo de crecimiento para el 2026, del orden del 4,5%-5%, en el primer año del nuevo plan quinquenal. La crisis del sector inmobiliario, donde los precios se mantienen a la baja, se mantiene como uno de los grandes desafíos.

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