La industria catalana necesita añadir 9.500 millones de euros a su inversión ordinaria ya prevista para cumplir con los objetivos de neutralidad en las emisiones en el 2050, según la hoja de ruta para la descarbonización del sector presentada este viernes por la Generalitat de Catalunya.
La cifra se extrae de un estudio de la situación elaborado por el Institut Català d’Energia (Icaen). En este documento se plantea que la aportación pública sería clave en la estrategia, con unos 4.900 millones de euros en apoyos públicos, según se calcula en el estudio. La cuantía estaría repartida en 25 años, con unos 200 millones anuales, distribuida en ayudas para la inversión en sí, programas de financiación, apoyos en la compra de equipos eficientes y con un marco normativo favorable. La hoja de ruta no incluye medidas o cuantías concretas, ya que se espera abrir ahora un diálogo con el sector para aterrizar actuaciones.
En el horizonte hay dos fechas señaladas en el calendario. El 2030, cuando se tienen que haber reducido en un 55% las emisiones respecto al nivel del 2005, y el 2050, cuando se debe conseguir la neutralidad. “El calentamiento global y el cambio climático ya son el presente”, ha advertido la consellera de Territori, Habitatge i Transició Ecològica, Sílvia Paneque. “Representa tanto un desafío como una oportunidad, hay que transformar la amenaza en una oportunidad”, ha planteado. En su opinión, es posible crecer en PIB con una reducción de emisiones. Desde su posición ha planteado que se hará lo posible para movilizar inversiones y establecer un marco normativo estable para la toma de decisiones. “El Govern acompañará”, ha dicho.
Ahora se abre un proceso de diálogo con los actores de los 20 sectores analizados para identificar qué pasos seguir, establecer objetivos y cerrar acuerdos. Trabajo por delante hay: un 35% de la energía consumida hoy por la industria proviene del gas natural, un 30% de la electricidad y un 28% de productos del petróleo. El sector químico es el que más consumo energético aglutina en la industria catalana, con el 45,3%, seguido por el sector de la alimentación, bebidas y tabaco, con el 15,7%. El Tarragonès es la principal comarca consumidora, con algo más de un tercio del total, por la fuerte presencia de la química.
La hoja de ruta se lanza también como una manera de transformar la industria para reducir la dependencia energética del exterior, con la intención de potenciar las renovables y electrificar la industria.
