La mafia marsellesa invade la Francia rural y amenaza a los alcaldes

Una carta con la amenaza de muerte y dos balas de calibre 9 milímetros en el sobre. El mensaje no podía ser más contundente. Incluso en la era digital, hay diferencia entre un frío correo electrónico y un envoltorio físico con dos proyectiles reales. El aviso adquiere mayor verosimilitud. Los mafiosos prefieren lo clásico.

El destinatario de la misiva ha sido el alcalde de Alès, el conservador Christophe Rivenq, en el departamento de Gard (Occitania), una ciudad de 46.000 habitantes de la Francia profunda y rural, a unos 75 kilómetros al norte de Montpellier. Esta localidad sirve de acceso al parque nacional de Cévennes, el típico lugar que solía ser apacible, postal bucólica para las vistas aéreas de una etapa del Tour. Pero hasta allí ha llegado también el crimen organizado marsellés, hoy dominado por el sanguinario clan DZ Mafia, que no ha dudado en identificarse ante su víctima señalada, con pintadas en el muro de su casa.

“Nunca había recibido amenazas a este nivel”, declaró el alcalde, de 60 años, a la agencia AFP. “Eso muestra que las acciones que realizamos contra DZ y el tráfico de estupefacientes dan sus frutos -agregó Rivenq-. Seguiré haciendo mi trabajo y no me dejaré intimidar”.

Hace un año DZ, cuyos líderes tienen origen argelino, extendió sus tentáculos en Alès para eliminar la red local de droga. Como hace en Marsella y otros mercados, sus métodos para imponerse a la competencia fueron brutales. Ya ha habido dos asesinatos en la ciudad desde principios de año.

No puede ser casual que la carta al alcalde y las pintadas llegaran solo un día después de que la policía municipal decomisara cuatro kilos de cannabis en el centro de Alès. Los agentes locales se muestran muy activos. A los mafiosos de DZ no debe gustarles este celo policial.

La amenaza al alcalde de Alès es el tipo de suceso que explota la derecha -y más todavía la extrema derecha- para denunciar la situación de inseguridad que sufre el país y el agravamiento durante los años de Macron en el Elíseo. Este clase de sentimientos siempre es relativo, emocional, pero funciona. Un combustible ideal para la campaña de las presidenciales de la próxima primavera. 

La cadena CNews, una de las plataformas ideológicas de la galaxia de medios que favorecen a la extrema derecha, ha apostado este viernes por el asunto, que le durará días. La tesis de sus analistas es que, si bien se observan pautas muy parecidas a las empleadas por las mafias italianas -la Cosa Nostra Siciliana, la N’Dragheta calabresa y la Camorra napolitana-, como la extorsión y la amenaza a representantes del Estado, la gran diferencia es que en el país transalpino esas organizaciones tienen un origen local, mientras en Francia se trata de un fenómeno en gran parte “importado”. Y es ahí donde surgen los argumentos sobre el control a la inmigración y el sellado de las fronteras, amén de la exigencia de una legislación penitenciaria más dura, como la adoptada por Roma hace años, para limitar al máximo la posibilidad de que los mafiosos encarcelados puedan seguir dirigiendo sus redes y sus negocios desde la prisión.

Es verdad, sin embargo, que las organizaciones mafiosas vinculadas al narcotráfico han colonizado nuevos territorios y no cesan de ampliar su radio de acción, y ya ninguna pequeña ciudad o pueblo está ha salvo, aunque su ubicación sea alejada o aislada. Marsella continúa siendo el epicentro de los ajustes de cuentas, pero no el único escenario. Sicarios y víctimas son cada vez más jóvenes, a veces menores de edad.

Uno de los hechos que más conmocionó al país fue el asesinato en Marsella, en noviembre del año pasado, de Mehdi Kessaci, de 20 años, hermano pequeño del activista antidrogas Amine Kessaci, que había sido amenazado y vivía protegido en otra ciudad. Mehdi fue abatido por disparos, a pleno día, en una rotonda.

La noticia de Alès ha coincidido con la publicación por el diario Le Parisien de los resultados de una investigación, Octopus, sobre la DZ Mafia, especialmente sobre el papel que desempeñan las mujeres en el funcionamiento de esta red delictiva, muchos de cuyos líderes están en la cárcel. “Sin las mujeres, esto no funciona”, reconoce uno de los capos de la organización. Las esposas, novias, amantes o hermanas asumen en bastantes casos funciones logísticas importantes para la cadena de mando, las comunicaciones, la logística, el blanqueo  de dinero, como gestoras del patrimonio acumulado y hasta el control de los puntos de venta de estupefacientes.

Elementos de la investigación revelados por  Le Parisien muestran que algunas mujeres vinculadas a detenidos de la DZ Mafia han actuado como intermediarios en la compra de armas o como testaferros para adquirir bienes inmobiliarios en Argelia y en Dubái. El protagonismo de las mujeres supone un salto cualitativo sobre el tradicional bandidismo marsellés, que las consideraba intocables. El hecho de que asuman papeles relevantes las convierte en posibles objetivos de ajustes de cuentas.  

Eusebio Val Mitjavila

Corresponsal de ‘La Vanguardia’ en París desde el 2018. Anteriormente fue corresponsal en Alemania (1994-2002), en Estados Unidos (2002-2009) y en Italia y ante el Vaticano (2009-2018)

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