La fiscal especial del tribunal del jurado, Teresa Yoldi, solicitó el pasado 25 de mayo a la jueza de Martorell que dirige la instrucción por el presunto homicidio de Isak Andic la incorporación en el caso de la unidad central de personas desaparecidas de los Mossos d’Esquadra. La representante del ministerio público desea que esos policías especializados en desapariciones de naturaleza criminal elaboren un “análisis técnico y operativo” a partir de los indicios que los distintos investigadores han aportado a la causa. La propuesta ha incomodado a los Mossos d’Esquadra.
Cuando todavía retumban las duras críticas que la defensa de Jonathan Andic lanzó a los investigadores, acusando incluso a uno de los instructores de haber liderado “una caza al hombre”, la petición de la fiscal se ha convertido en munición para los abogados del acusado. El equipo liderado por Cristóbal Martell interpreta que es un gesto de desconfianza de Yoldi hacia los mossos con los que ha trabajado el último año y medio en un caso especialmente complejo, sin pruebas directas, además de mediático por la trascendencia social de la víctima y del acusado.
La fiscal conoce bien a la unidad especializada cuyos servicios ha requerido, porque ha investigado con ellos algunos de los casos que han terminado con condena ante un tribunal popular, pese a la ausencia de los cuerpos. Piedad Moya desapareció el 4 de abril del 2014, y su exmarido Mohamed Taheri fue condenado a 17 años y siete meses de prisión por el homicidio. El cadáver de Diego Vargas, desaparecido en mayo del 2020, tampoco apareció, y a partir de indicios se condenó a su socio, que había sido el sospechoso.
Estos son dos de los casos en los que Teresa Yoldi logró condenas y en los que contó en la sala durante los juicios con la narración de los informes del sargento Pere Sánchez, responsable de la unidad, y su equipo.
Y eso es precisamente lo que busca Teresa Yoldi ahora, garantizar la presencia de ese sargento en la sala, pensando ya en un hipotético juicio con Jonathan Andic en el banco de los acusados. “Es su apuesta segura, esos policías le dan confianza técnica”, indica una fuente que conoce el trabajo de la fiscal.
Los interlocutores consultados en los Mossos advierten que la investigación policial por el presunto homicidio de Isak Andic “ya está realizada” y apenas quedan un par de flecos de carácter técnico de los que se encargan otras unidades especializadas. Y que ese nuevo análisis que solicita Teresa Yoldi a partir de los indicios ya se ha realizado y ampliado en los distintos atestados que se han presentado a lo largo de la investigación a la jueza y a la fiscal, y que desembocaron en la detención de Jonathan Andic, el pasado 19 de mayo.
A esas fuentes les preocupa que la petición de la fiscal se puede interpretar interna y externamente como una falta de confianza sobre el trabajo realizado por la unidad de investigación de Martorell y un muy reducido grupo de mossos del área de investigación criminal de la región metropolitana sur. Teresa Yoldi, en su escrito, al que ha tenido acceso este diario, advierte que esa incorporación tiene como finalidad “contextualizar” los indicios obtenidos hasta ahora desde la perspectiva de esa unidad especializada. No es, por lo que se deduce, una desconfianza hacia los investigadores, en cuyos informes se apoyó para pedir el día de la detención de Jonathan Andic prisión eludible con fianza, sino porque es consciente de la gran complejidad del caso.
