La UE elige otros dos proyectos españoles en su estrategia para extraer materias primas críticas

Un año después de que China anunciara nuevas restricciones de exportación a sus esenciales tierras raras, Europa pone una marcha más en su carrera para reducir la dependencia de estos minerales críticos para su industria. La Comisión Europea ha elegido 46 nuevos proyectos estratégicos en 16 Estados miembros bajo el amparo de la Ley de Materias Primas Críticas, con la finalidad de robustecer y diversificar las cadenas de suministro europeas en el delicado mercado global. Entre ellos se encuentran dos nuevos proyectos españoles, que se suman a los otros siete seleccionados el año pasado, cuando se lanzó esta estrategia para reducir la brecha para que Europa sea más competitiva ante EE.UU. o China.

Se trata del proyecto ABT Abenójar Tungsten, que procesa wolframio en Puertollano (Ciudad Real), y de las minas de Cobre San Rafael, que extraen este mineral en Touro y O Pino (A Coruña). El primero complementa la fase de extracción de wolframio seleccionada en la mina de El Moto en la primera lista del año pasado, lo que cierra la cadena de valor para sectores clave como la defensa o el aeroespacial. El año pasado la UE eligió proyectos que estaban situados en Extremadura, Andalucía, Galicia y Castilla-La Mancha, con el fin de extraer wolframio,  litio, cobre, cobalto o níquel. Todos los yacimientos seleccionados han tenido que aportar pruebas y un plan de negocio que demuestre que estarán en fase de producción y entregando material a la industria europea como tarde en el 2030.

El mayor riesgo se encuentra en la falta de compradores para estas materias primas

“En un mundo cada vez más peligroso, queremos —y debemos— hacernos más independientes. Es precisamente aquí donde nuestros ciudadanos esperan que Europa actúe”, ha explicado el vicepresidente ejecutivo de Prosperidad y Estrategia Industrial de la Comisión Europea, Stéphane Séjourné. El detonante fue precisamente el 9 de octubre del año pasado, cuando Pekín anunció restricciones a la exportación de tierras raras que amenazaron con paralizar la industria europea del automóvil y la eólica. Aunque el bloque ha ganado tiempo con las suspensiones temporales, ahora busca convertir este alivio en seguridad permanente.

Para ello, los objetivos comunitarios son ambiciosos. Quieren que la UE extraiga el 10% de materias primas estratégicas de sus necesidades anuales para el 2030, procese el 40% y recicle el 25%. Pero los avances en los proyectos seleccionados el año pasado no son tan rápidos como se esperaba y algunos han tenido dificultades para seguir adelante. La Comisión sostiene que ya había movilizado más de 2.000 millones de euros (2.240 millones de dólares) en financiación pública, pero los promotores ya avisaron en agosto que algunos proyectos podrían fracasar  sin una financiación urgente. Según los cálculos de Bruselas, las necesidades de inversión estimadas para los 46 nuevos proyectos ascienden a 21.100 millones de euros. 

Al ser seleccionados estratégicos, los proyectos se  benefician de plazos de permisos de 27 meses para extracción y 50 para procesado y reciclaje, además de apoyo para acceder a financiación y compradores. Sin embargo, el mayor riesgo se encuentra precisamente en la fase final. Según el Ejecutivo comunitario, no es la falta de permisos ni de dinero público, sino la falta de contratos de compra provocada por la competencia desleal externa. “Podemos financiar una mina, podemos acelerar un permiso, podemos construir una fábrica. Pero si nadie compra lo que produce, cerrará”, avisa Séjourné, que pide a las empresas que den prioridad a los productos europeos. “Nuestra industria también debe asumir su responsabilidad. Comprad europeo cuando exista una alternativa europea, y  cuando no sea posible, diversificad vuestras compras”, ha reclamado.

Anna Buj Cussó

Corresponsal en Bruselas. Antes, al frente de la corresponsalía en Italia y el Vaticano de La Vanguardia y RAC1 (2018-2024). Es autora de ‘Laboratori Itàlia’ (Pòrtic, 2024).

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