Las aseguradoras ultiman una alianza europea frente al golpe financiero de la crisis climática

Casi dos años después de la dana en València, las catástrofes climáticas se suceden en Europa en forma de sequías en el centro del continente, de incendios en países como Francia e incluso varias granizadas en Suiza con heridos y centenares de coches dañados. Los últimos episodios ponen en tensión las cuentas de las aseguradoras y disparan el coste sobre las administraciones públicas, lo que ha movilizado estos días a las grandes compañías y también a Bruselas.

La Comisión Europea ha comenzado a trabajar en la Climate Insurance Alliance, una alianza pública y privada con el sector para encontrar un mecanismo que mitigue los riesgos financieros de las grandes catástrofes. “El anuncio de la creación de la Climate Insurance ha sido en general bien recibida por aseguradores y reaseguradores europeos”, asegura Vicente Cancio, consejero delegado de Zurich en España.

Mientras, las compañías del sector preparan un posicionamiento público para informar de la situación. En el 2025, el 95% de la geografía de la Unión Europea tuvo temperaturas más altas de lo habitual y el 2026 va camino de algo similar. Triodos Bank calcula que solo este año el calor extremo ha causado a la economía europea un coste de 180.000 millones de euros. Se añade a las 35.000 muertes asociadas al calor.

Según fuentes empresariales, los consejeros delegados de las nueve aseguradoras cotizadas en Europa publicarán la próxima semana una carta sobre el impacto de la crisis climática, en un movimiento inusual dentro del sector. Participan en la iniciativa Allianz, Zurich, AXA, Múnich Re, Generali, Swiss Re, Prudential, Mapfre y Sampo.

El modelo español de un recargo en las pólizas frente a las catástrofes forma parte de los referentes

Se movilizan mientras Bruselas diseña un nuevo esquema destinado a contener los crecientes recursos públicos que los países dedican a las catástrofes, en algunos casos con efectos sobre las cuentas nacionales. Un ejemplo es el de la dana, que obligó al Tesoro a ampliar en 5.000 millones de euros sus emisiones de deuda para afrontar el impacto de la tragedia.

Los cálculos de la autoridad europea de seguros, la EIOPA, son que apenas el 25% de las pérdidas provocadas por fenómenos meteorológicos se encuentra asegurado. Sus previsiones pasan además por que la factura climática pueda llegar a duplicarse hasta el 2050.

La intención de Bruselas es presentar en los próximos meses un inventario de los territorios más vulnerables de la UE y definir los riesgos económicos de un desastre meteorológico, lo que incluirá un cálculo sobre el déficit de cobertura de los activos.

El ejercicio también conlleva la búsqueda de un mecanismo para cubrir los posibles riesgos, entre los que el modelo español del Consorcio de Compensación de Seguros es una de las referencias a tener en cuenta. A diferencia del sistema habitual en Europa, en el que unas compañías reaseguradoras cubren los riesgos de las propias aseguradoras, en España los consumidores pagan un recargo en sus pólizas para crear una hucha común con que responder a riesgos extraordinarios.

Un evento como la dana de València requiere más de un lustro para quedar compensado en el Consorcio

En el caso de la dana de València, las fuertes inundaciones se llevaron más de 3.000 millones de euros de los recursos del consorcio, que hasta ese momento rondaban los 11.000 millones de euros. Fue la mayor salida de capital hasta la fecha, pero también la demostración de que la fórmula funciona. Las aportaciones para recomponer este colchón contra catástrofes rondan los 500 millones de euros a año, de modo que un evento como la dana requiere más de un lustro para quedar compensado.

“Este instrumento tendrá que continuar fortaleciéndose y evolucionando, llegando a nuevos acuerdos con el sector privado. Hoy el consorcio absorbe algunos peligros como el de terremoto, inundación, erupción volcánica o vientos muy fuertes. Sin embargo, a la vista de lo que comienza a suceder en otros países europeos como Italia o Suiza, otros peligros cada vez mas frecuentes como el granizo extremo o los daños por lluvia torrencial o por nieve tendrán que ser analizados para buscar soluciones para ellos”, apunta Cancio.

Iñaki De las Heras

Redactor de la sección de Economía y Empresas de La Vanguardia. Licenciado en Periodismo (UCM) y en Psicología (UNED). Ha trabajado en Europa Press y en Expansión

Blanca Gispert Hernandez

Redactora en la sección de Economía desde el 2015. Graduada en Periodismo y Derecho por la UPF. Hoy escribe de economía digital y empresas en crisis

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