Las cooperativas de trabajo se consolidan con 12.000 millones de facturación

El viento de cola que ha empujado al mundo cooperativo durante los últimos años empieza a mostrar síntomas de remisión. La coyuntura económica sigue siendo favorable, el apoyo de los gobiernos también, pero en el sector reina la sensación que ahora se vive una etapa de consolidación más que de expansión.

Así se desprende del último Baròmetre Cooperatiu elaborado por la Federació de Cooperatives de Treball de Catalunya. El informe se ciñe únicamente a las cooperativas de trabajo –aquellas que promueven que los trabajadores sean socios de la cooperativa– y deja al margen las cooperativas agrarias, de vivienda, de crédito o enseñanza, entre otras. De todos modos, las cooperativas de trabajo representan a la gran mayoría del sector. Si en el 2025 hubo un total de 4.816 (el 0,8% del tejido empresarial catalán) 3.553 fueron cooperativas de trabajo, lo que supone alrededor del 75%.

La mitad manifiesta estar preocupada por la dependencia de los ingresos procedentes del sector público

No existen datos oficiales de la facturación agregada de estas sociedades. Sin embargo, la Federació estima que la cifra se situa alrededor de los 12.000 millones de euros, con un crecimiento anual en torno al 3%. Además, el Baròmetre Cooperatiu refleja que seis de cada diez han incrementado su facturación en el último año, lo que supone una caída de siete puntos porcentuales respecto al 2024 y un nivel similar al registrado durante la pandemia. Además, el informe refleja que el 14% ha mantenido estable sus ingresos y que el 22% ha registrado un descenso. Otro signo de ralentización es la caída de más de un 10% de la cifra de nuevas cooperativas constituidas (un total de 119).

“Después de años de crecimiento, estamos ante un momento de estabilización y consolidación. Esto no es negativo, la situación es sólida y el crecimiento es más prudente”, indica Guillem Perdrix, director de la Federació de Cooperatives de Treball de Catalunya.

De acuerdo con los resultados del informe, tres de cada cuatro (73%) cooperativas de trabajo han tenido excedentes (resultado positivo), un porcentaje estable respecto al mismo periodo del año anterior. La procedencia de los ingresos indica el peso significativo que tiene el sector público. Tal y como refleja el gráfico, las subvenciones representan, de media, el 17% de la facturación, un porcentaje que ha caído ligeramente respecto al año anterior. “El porcentaje no es excesivamente elevado y varía en función de la actividad”, sostiene Perdrix.

A pesar de ello, la mitad de cooperativas manifiestan tener “preocupación por el grado de dependencia económica respecto a la administración pública”. Y es que las cooperativas no solo reciben subvenciones, también ingresan por la prestación de servicios a entidades públicas.

El 83% de trabajadores son socios de las cooperativas, un porcentaje que ha tocado máximos

En cuanto al empleo, el informe refleja que dos de cada diez cooperativas han reducido plantilla y que la gran mayoría ha mantenido estable (42%) la cifra de trabajadores o ha fichado personal (36%). En total, la Federació estima que las cooperativas de trabajo emplean alrededor de 65.000 personas. Tal y como refleja el gráfico, también es significativa la evolución del volumen de trabajadores que optan por convertirse en socios. Este es el alma del cooperativismo, un movimiento que nació hace más de 125 años en Catalunya para ofrecer un mayor control del negocio a los empleados. Con una caída de socios del 86 a 83%, ¿ha tocado techo este rasgo identitario de las cooperativas? “No sería tan taxativo. Es cierto que el vínculo entre el trabajo y la propiedad está en máximos y muestra signos de estabilidad pero también nos da miedo que se desvirtúe nuestra esencia, que la plantilla ya no quiera ser propietaria del negocio”, reconoce.

De todos modos, Perdrix indica que el sector está recibiendo apoyo institucional para la elaboración de una reforma de la Ley catalana de Cooperativas que estará lista de cara al año 2027. “Queremos reducir la burocracia a la hora de crear y consolidar una cooperativa y también mejorar el sistema de distribución de excedentes”, comenta.

Además, la Federació no se cansa de hacer presión ante las críticas que estallan cuando una cooperativa no funciona o es objeto de un fraude por parte de los socios. “En el mundo mercantil también sucede, pero cuando una empresa va a la quiebra nadie cuestiona el modelo. En cambio con el cooperativismo sí, llevamos años intentando sacarnos este estigma de encima”, concluye el director de la Federació.

Blanca Gispert Hernandez

Redactora en la sección de Economía desde el 2015. También estuvo en la sección de Internacional. Graduada en Periodismo y Derecho por la UPF. Hoy escribe de economía digital y empresas en crisis

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