
Los fabricantes de coches chinos superaron a los japoneses en ventas en Europa en el último trimestre, algo inédito para este periodo, lo que demuestre el fuerte avance de BYD, SAIC (MG) o Chery (Jaecoo, Omoda) en un mercado mundial clave.
Según datos de Dataforce citados por Bloomberg, en el tercer trimestre los coches chinos duplicaron sus matriculaciones a nivel continental, hasta suponer el 12,7% del total de ventas, mientras que los japoneses se quedaron en un 11,9%. Detrás del sorpasso se encuentra el tirón de los híbridos chinos, que hicieron que en septiembre alcanzaran una cuota récord del 14,5%.
Si bien los fabricantes europeos como Volkswagen o Renault siguen dominando la región, la rapidez del avance chino resulta sorprendente: hace cinco años representaban apenas el 1% de las ventas en Europa.
En el lado contrario, los fabricantes de automóviles japoneses han dedicado décadas a consolidar su posición en Europa. Toyota lleva vendiendo automóviles en la región desde 1963 y actualmente cuenta con fábricas en todo el continente, mientras que Nissan produce vehículos en su planta de Sunderland, en el Reino Unido, desde 1986. La planta de Barcelona cerró en el 2021 tras cuarenta años.
Crecen las ventas y la huella industrial
Los chinos se han estado preparando para producir a nivel local. Chery se acerca a la producción en Barcelona y BYD está a punto de completar una planta en Hungría. Por su parte, Leapmotor ha comenzado a fabricar su SUV B10 en la planta de Stellantis en Zaragoza, como parte de la empresa conjunta entre ambas compañías, mientras que Geely ha anunciado una alianza con Ford en Almussafes para fabricar en el futuro y SAIC (MG) ha anunciado una planta propia en Galicia.
La tendencia de dominio chino tiene un doble impacto para los fabricantes europeos. En China —su mayor mercado—, los conductores están dando la espalda a Volkswagen o BMW en favor de sus rivales locales, que lanzan nuevos modelos con mayor rapidez y a un menor coste. Además, la contracción de la demanda en China está obligando a BYD y a otras empresas a buscar nuevos mercados, inundando el mercado europeo de modelos. Entre ellos de eléctricos baratos, que pueden ganar terreno en plena subida del combustible.
La Unión Europea intenta moderar una expansión que, en parte, se ve impulsada por subvenciones respaldadas por el Estado chino. Tras imponer aranceles adicionales a los vehículos eléctricos puros fabricados en China, el bloque acordó hace unas semanas frenar el rápido crecimiento de las importaciones de híbridos procedentes del gigante asiático. A la espera de que se consoliden las medidas, los envíos de híbridos se han acelerado.
A la vez, está previsto el despliegue de nuevas reglas, bajo la Industrial Accelerator Act, para proteger el Made in Europe, con requisitos de producción local y que limitan el acceso a planes de ayudas, por ejemplo.
