
El salario de las mujeres migrantes de Catalunya es un 19,4% inferior al de sus pares españolas, según un informe del Consell de Treball, Econòmic i Social de Catalunya (CTESC). Son unos 5.405 euros anuales menos. La cifra refleja un mercado con “diferencias importantes” en salarios, ocupación y la calidad del empleo, denuncia el organismo, a la vez que sufren muchas dificultades en acceder a empleos ajustados a su formación y experiencia, además de encontrarse con “barreras” que dificultan la mejora.
Las brechas existen entre los propios migrantes, ya que las mujeres cobran un 10,9% menos que los hombres. Se traduce en unos 2.745 euros de diferencia. Un punto que destaca el informe es la elevada concentración laboral en el sector servicios, que suele tener peores condiciones retributivas. Casi 9 de cada 10 extranjeras trabaja en este segmento, muy lejos del 62% de los hombres migrantes. Sobre todo se ocupan de tareas de cuidado y atención a las personas.
El CTESC destaca que “trabajan con mayor frecuencia en empleos de baja calificación que los hombres extranjeros y que las mujeres españolas”. Lo hace un 27%, diez puntos más que los hombres migrantes y casi el triple que las españolas. También trabajan en mayor proporción menos horas de las deseadas: un 12,9% se encuentra en esta situación, el doble que las mujeres españolas.
La peor situación se produce aunque ellas tengan mejor preparación. El 40% de mujeres extranjeras tiene estudios superiores, por encima del 34% masculino. Queda, en todo caso, lejos del 56% entre las españolas. Teniendo en cuenta el nivel de estudios y los puestos que terminan ocupando, casi la mitad está en trabajos por debajo de su nivel formativo, el doble que las nacionales. El CTESC ve un potencial desaprovechado que hay que evitar que se cronifique, “ya que son un activo muy importante para la competitividad de Catalunya”.
Unas dificultades que “pueden limitar las oportunidades”
El estudio apunta que mejorar la situación se complica por las barreras para acceder a una ocupación superior. Se cita la dificultad para homologar títulos y acreditar competencias profesionales, complejidad administrativa, falta de información y la necesidad de orientación. “Estas dificultades pueden limitar las oportunidades de promoción profesional y acceso a ocupaciones más calificadas”, se expone en una nota. Para revertir la situación, se apunta a recetas como una atención diferenciada, más políticas de género y mirada intercultural en la inserción laboral y formación lingüística. El reconocimiento de las competencias y homologación es otro factor señalado. Por todo ello, se insta a reforzar los servicios de orientación e inserción laboral y desplegar políticas que reduzcan la brecha de actividad, ocupación y sobrecualificación.
En la otra cara de la moneda también quedan señaladas. El desempleo afecta en mayor medida a las migrantes. Si la tasa de hombres extranjeros sin trabajo es del 12,8%, la cifra trepa 2,3 puntos entre las mujeres, hasta el 15,1%. Es incluso mayor entre las extracomunitarias, donde la tasa alcanza el 17,2%. Las migrantes soportan asimismo una temporalidad mayor, del 18,5%, por el 13% de las mujeres españolas.
